De la cama de los pactos al «esperpento» del Ayuntamiento
El Boston vuelve a llenarse hasta la bandera para cantar a ‘La Pascuala, una tía muy mala’

El sonido del triángulo de manos de Conchi González Iturriaga marca el inicio del tradicional canto tras dar un repaso socarrón a la actualidad de la capital y la política.-RAÚL G. OCHOA
Un año más hombres y mujeres, mayores y jóvenes volvieron a unirse para empezar el nuevo año echando unas risas. En 2016 no apareció en el escenario político alguno. El repaso iba a tenerles como protagonistas. La sorna habitual de la coplilla de Miguel Ángel Salinas tenía algo más. Había emoción entre Los Pascuales porque a las habituales ausencias había que sumar una especial «es el primero sin Mari Carmen González que siempre, toda su vida, entregó el ramo pascual a nuestra anfitriona, hoy se lo hemos dejado a ella» explicaba el maestro de ceremonias. Ella era nieta de la viuda Iturriaga en cuyo local empezó a entonarse La Pascuala hace ya 78 años.
La emoción quedó contenida porque era momento de cumplir con el deber. Y la coplilla hizo un repaso irónico y socarrón a la actualidad que, como no, estaba marca por la política. Esta nación arde en llamas; siempre se ha dicho que la política; hace extraños amigos de cama(..); Ya verán como todos acaban en grandes bacanales de cama. Aunque las risas más sonadas iban marcadas con la actualidad nacional, también hubo repaso para la local. Intentan pactar en nuestro Ayuntamiento (...); éste es el juego del esperpento (...); ahora entre risas y llantos; el que corta el bacalao; es el Sr. Antonio Fernández Santos. Dietas y dobles dietas que algún secreto esconde para concluir que les den a todos por rasca.
Parece que 2015 fue un año movido y con mucho material «siempre lo hay, nunca falta porque hay mucho mangante, mucho cuento y mucho lío», reconocía Salinas. Hubo recuerdo para los pascuales que faltaban pero no tiene duda que la tradición «seguirá, seguro que hay por ahí algún cachondo que lo haga mejor que yo». Una reunión que arrancó en el bar Hijos de Iturriaga en el año 37. Un grupo de representantes se juntaban en la tertulia de los domingos hasta que uno de ellos llevó el canto de La Pascuala, una tía muy mala que está incluido en la zarzuela ‘El fresco de Goya’. Desde entonces, y van 78 años, siempre se entona este cántico que Salinas defiende que «no es antifeminista ni nada, es una forma de reirnos y empezar bien el año» insiste. En una unión que no tiene «ni asociación, ni cuotas, ni recibos ni socios ni presidentes» y que ha pasado por el Bar Nervión y, cuando este cerró, llegó al Bostón donde se canta a la tía más mala desde el año 1990.