El Correo de Burgos

La sonrisa de David, el recuerdo de Aurora y una canción de amor para visibilizar el alzhéimer

Lobocordero estrena 'Cine de Verano', el mejor homenaje posible a quienes padecen esta cruel enfermedad, con el objetivo de recaudar fondos a favor de Afabur en su 30 aniversario

Blanca junto a su padre, David, enfermo de alzhéimer desde hace diez años.

Blanca junto a su padre, David, enfermo de alzhéimer desde hace diez años.ECB

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«Tenía 72 años cuando le diagnosticaron deterioro cognitivo. Yo iba con él en el coche y no me atrevía a mirarle a la cara». Blanca es una mujer fuerte, estoica. Sobrelleva con admirable entereza la siempre desdichada convivencia con el alzhéimer. Su padre, David, lo padece desde hace una década. Le costó asumir, en tan poco tiempo, que «tu modelo a seguir, esa persona a la que tenías de referencia, ha dejado de serlo». Es demoledor, pero al final no queda más remedio que afrontar la realidad y hacérsela ver a los demás. 

Aurora falleció el año pasado por culpa de esta cruel enfermedad. No pudo asistir a la boda de su nieto Luismi, guitarrista de Lobocordero. Pero estuvo presente. Todo el mundo se acordó de ella cuando Luismi interpretó, sin que nadie lo esperase, una canción que había compuesto en su honor. «Fue muy emotivo», rememora Paco, vocalista de la banda burgalesa, ya convencido por aquel entonces de que ese cálido y sentido homenaje era digno de ser compartido con una audiencia mucho mayor. 

Pasado un tiempo, Paco comentó la posibilidad de rescatar el tema. Sabía de sobra que «para Luismi igual era complicado emocionalmente hacerlo», pero acabó accediendo. Una vez perfilada la letra, el primer ensayo grupal «salió de forma muy natural». Poco retoque hubo en los estudios Neo MusicBox de Aranda de Duero . Salvo por los estribillos, «quedó prácticamente igual». 

Disponible desde este viernes en todas las plataformas digitales, Cine de Verano busca «transmitir cómo se va desarrollar la enfermedad y cómo la viven los familiares». Enia Arribas y Begoña Melgosa interpretan a la misma persona, en su juventud y madurez, respectivamente, mostrando el trágico olvido del «personaje principal». Es decir, cuando «te acuerdas relativamente de lo que pasó hace muchos años y no eres consciente del presente». El videoclip, a cargo de Guzmán Espinosa y Christian Giralt bajo la dirección de David Oter y Elisa Martín, se rodó en Lerma para agradecer «todo lo que nos ha dado». 

Fotograma del videoclip de 'Cine de Verano' de Lobocordero

Fotograma del videoclip de 'Cine de Verano' de Lobocordero

Lo primero que pensaron los integrantes de Lobocordero cuando Cine de Verano tomó forma fue en poner la canción a disposición de quienes sufren, directa o indirectamente, esta maldición en vida. Llamaron a la puerta de la Asociación de Enfermos de Alzheimer de Burgos (Afabur) y les recibieron con los brazos abiertos. No había mejor manera de celebrar el 30 aniversario de la entidad, que ya contempla la posibilidad de organizar un concierto solidario en septiembre. En cualquier caso, la banda espera que el tema adquiera la suficiente repercusión como para «ayudar a recaudar fondos para la investigación». Falta hace, porque como bien advierte Paco «afecta a muchísima gente».

Blanca ha tenido la oportunidad de escuchar Cine de Verano con unos días de antelación. «Me parece una pasada», confiesa, emocionada, mientras se detiene en una frase que le merece un punto y aparte: el olvido de aprender a recordar es más fuerte que enfrentarse al huracán. Se siente plenamente identificado con la letra, de principio a fin, porque sabe que «el recuerdo está más presente y el presente es lo que más se olvida».

«Su mujer, su amiga, su cuidadora, su todo»

El «primer toque» de que algo no iba bien llegó cuando unos amigos alertaron de que David «se quería meter en la casa en la que vivió hace 50 años», en el barrio de San Pedro. Blanca intentó advertir a su madre, pero ella alegaba que «se estaba volviendo raro». Sin más. Obviamente, no quería ver la realidad y «le costó aceptarlo». Lo normal en estos casos. Cualquiera que haya pasado por lo mismo puede dar fe de ello.  

«Al principio su conversación era muy limitada, pero daba el pego. Saludaba a todo el mundo, les daba la mano». Sin embargo, el alzhéimer había venido para quedarse y los hijos de David tuvieron que tomar medidas. Para frenar lo máximo posible el avance de su deterioro cognitivo le apuntaron a diferentes actividades en un centro cívico, pero al poco tiempo perdió el interés y se mostraba «muy susceptible».

La mujer de David estuvo ingresada en el hospital mientras él seguía en casa. Blanca le notaba «deprimido, con una tristeza extrema»

«¿Por qué no te apuntamos de voluntario para cuidar a abuelitos?», le propuso Blanca. «Mira, a eso sí que voy», respondió. Y empezó a ir encantado de ayudar a los demás. Su hija, mientras tanto, le pasaba un sobre con 15 o 20 euros a la directora del centro para que se lo diese «a finales de mes como si le estuviesen pagando». David recibía su 'salario' «súper motivado», pero después alegaba que no era necesario cobrar por un servicio que prestaba de manera desinteresada. Tan solo llevaba dos meses cuando Blanca le preguntó si estaba contento. Y él, tan feliz: «hombre, son tantos años ya...».

Hace unos meses, el panorama se complicó aún más si cabe. La madre de Blanca, también dependiente, estuvo ingresada en el hospital mientras David seguía en casa. Blanca le notaba «deprimido, con una tristeza extrema». No es para menos. Desde que su esposa encajó la situación, «le ha querido y mimado como a un niño». Era, es y siempre será su «compañera de vida». En definitiva, «su mujer, su amiga, su cuidadora, su todo».

Llega un punto en el que los cuidados ya no dan más de sí y es necesario buscar alternativas. Blanca se «resistía muchísimo» a meterles en una residencia, pero era la mejor opción dadas las circunstancias. Además, sus padres vuelven a estar juntos y eso es lo que importa aunque al dejarles «se te parte el corazón». Hace tres semanas que se mudaron a un centro de titularidad pública en Aranda de Duero y cabe la posibilidad de que se les traslade a Burgos dentro de tres meses. Blanca lo espera como agua de mayo, pero mientras tanto seguirá yendo a verles a menudo. 

Estos diez años de dura travesía no hubiesen sido lo mismo sin el apoyo de Afabur. «Cualquier cosa que necesitara me la proporcionaban y a la inversa también», apunta Blanca, cuya experiencia profesional con personas dependientes le resultó de gran utilidad a la hora de afrontar cada proceso. «Ha sido maravilloso trabajar con esta asociación», enfatiza mientras hace hincapié en lo «contento» que iba a su padre al centro de la calle Loudun

«El día del cumpleaños de mi padre siempre vamos. La ilusión que le hace es enorme». David va como un pincel, más que de costumbre, y «lleva a los abuelitos chocolate o algún detalle». Tampoco se olvida de las trabajadoras, ¡estaría bueno! La sonrisa de David ese día es enorme, puro amor. «Le ponen la corona y le hacen sentir como un rey». ¿Qué más se puede pedir?

La importancia del autocuidado

Daba la impresión de que Blanca podía con todo, pero acabó quebrando. Su hermano, «diez años dedicado a ellos», rechazaba trabajos sistemáticamente para cuidar en cuerpo y alma de sus padres. Ella también porque «te metes en un bucle y lo ves normal».  

«Un día llamé a un psiquiatra del Divino Valles llorando. Le dije: 'mire, o atiende a mi padre o me atiende a mí»

«Un día llamé a un psiquiatra del Divino Valles llorando. Le dije: 'mire, o atiende a mi padre o me atiende a mí porque al final voy a ser yo la que acabe ingresada». Estaba desesperada. Su padre pasaba una «etapa agresiva» y «era horrible». El agotamiento empezaba a hacer mella en la salud de Blanca y no podía seguir así. 

«Para el cuidador es agotador», reflexiona con la intención de romper una lanza en favor del autocuidado. «Recurrir no es abandonarles, tenemos que ser realistas con la situación». Por eso, el mejor consejo que puede dar a quien se enfrenta ahora mismo a este largo duelo es que «busque ayuda». Porque ponerse el mundo por montera está bien, pero batallas como estas se ganan en equipo. 

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