El Correo de Burgos

Odisea en el Alvia de Galicia para llegar a Burgos dos horas y 40 minutos tarde

En Orense se paró el tren, bajaron a los viajeros de León, los mandaron en bus y desviaron el Alvia a Olmedo por otra vía y de ahí a Palencia. Sin avisar, lo enviaron a León cuando el pasaje pensaba que iba a Burgos y luego otra vez a Palencia antes de llegar a la estación Rosa Manzano / Les dieron algo de comer a las cuatro y media de la tarde y llegaron a las 17:33h, 160 minutos tarde / Quejas por la falta de información y los retrasos continuos

El panel informativo indica que el tren llegaría a las 17:33h, tras tres retrasos sucesivos.

El panel informativo indica que el tren llegaría a las 17:33h, tras tres retrasos sucesivos.CEDIDA

Burgos

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Una odisea no tan insólita para comenzar el puente de diciembre para los más de doscientos pasajeros que comenzaron el recorrido con Renfe desde Galicia y que sufrieron diversas peripecias para llegar a sus destinos y no todos en tren.

La peripecia llevó a la estación Rosa Manzano dos horas y cuarenta minutos tarde a los viajeros con destino Burgos que abordaron el Alvia 625 en Galicia. El tren que debería haber entrado en el andén de la estación burgalesa a las 14:53h de la tarde de ayer se presentó a las 17:33h, después de completar un recorrido incomprensible para unos pasajeros que se quejaron inútilmente de la falta de información que recibieron a lo largo de esta incidencia en la que, según el ministro de Transporte, el vallisoletano Óscar Puente, es una de las mejores redes de ferrocarriles del mundo.

A su llegada a la estación Rosa Manzano, los viajeros que acudieron a las ventanillas de información visiblemente molestos fueron informados de que debían dejar pasar 24 horas hasta poder formalizar una reclamación para ejercer su derecho a que les sea devuelta la totalidad del importe del billete, dado el retraso final acumulado.

Peripecia por la región

Nueva incidencia en la ruta que comunica Burgos con los extremos oeste y este de España, la que cubre el Alvia que circula entre la comunidad gallega y Barcelona, que tiene parada diaria en la estación Rosa Manzano, además de en las de Ponferrada, Astorga, León y Palencia dentro de Castilla y León. 

Esta línea está afectada por obras tanto antes como después de la estación burgalesa, lo que hace frecuentes no sólo los retrasos, sino que en Galicia era obligado que los viajeros se apearan en Monforte o San Clodio-Quiroga para cubrir en autobús el trayecto hasta Ourense y seguir a los destinos finales de La Coruña y Vigo o viceversa en el trayecto inverso.

Interior del Alvia 625 cuando se dirigía hacia Olmedo.

Interior del Alvia 625 cuando se dirigía hacia Olmedo.CEDIDA

Tras la finalización de las obras los viajeros abordaban un tren directo que los habría llevado a Burgos y el resto de destinos sin necesidad de transbordo. Sin embargo, en el primer convoy que circulaba este puente en dirección a Burgos volvió a producirse una incidencia técnica que causó un retraso de casi tres horas en la llegada a la estación burgalesa.

Un problema con la tensión de la línea eléctrica atribuible a Adif causó una parada en el Alvia 00625 por deficiencias en la tracción, según ha podido saber este periódico, en un tramo entre dos estaciones antes de la ciudad de Orense. 

Tras un parón de unos veinte minutos, durante el que el pasaje no recibió ninguna información oficial, el tren se desplazó hasta la estación orensana donde permaneció detenido más de una hora y donde, finalmente, se comunicó a los viajeros que tenían parada entre ese punto y la estación de León que serían transbordados a un autobús en el que completarían su viaje. 

Más de medio centenar de viajeros se vieron afectados por este transbordo forzoso, mientras que los pasajeros con destino a Burgos, Palencia, Miranda y el resto del recorrido permanecieron en el Alvia esperando una solución.

Finalmente el tren abandonó la estación de Orense sin que los viajeros fueran informados inicialmente de que el convoy se desplazaría por otra ruta en dirección a Madrid hasta Olmedo, en la provincia de Valladolid, hasta donde llegó el tren y los pasajeros entendieron que luego retomaría el camino hacia Burgos y completar el resto del recorrido por la vía habitual.

El tren pasó dos veces por Palencia para asombro de los pasajeros que no sabían dónde iban

Así fue en principio, pero al llegar a Palencia, el tren retrocedió y se dirigió hasta la estación de León donde permaneció en torno a una hora y abordaron el Alvia un numeroso grupo de pasajeros. «Se llenó en León», explicó a este periódico un viajero afectado, escandalizado porque ese Alvia volvió a dirigirse a Palencia y, finalmente, a Burgos donde le esperaban sus familiares, aburridos de esperar en la estación Rosa Manzano.

A mayores, la hora de llegada anunciada en los paneles informativos cambio varias veces y finalmente, de las 17:13h se prolongó a las 17:33h a las que finalmente arribó a la estación. «No es la primera vez ni mucho menos que llegamos tarde a Burgos», explicaba en el vestíbulo de la estación. «La última vez intenté reclamar», pero la plataforma daba problemas», aclaró, indignado y dispuesto a reclamar de nuevo.

Según el relato de los viajeros, la indignación del pasaje fue total cuando, sin que se les hubiera avisado de los movimientos del tren, se vieron en la estación de León cuando pensaban que por el tiempo transcurrido estarían llegando a de Rosa Manzano. «Si hubiera seguido a Burgos habríamos llegado más o menos a la hora», relató el testigo de esta peripecia.

En los paneles de la estación llegó a figurar como hora de llegada las 16:33h, pero volvió a retrasarse y entró en la estación a las 17:33h.

En los paneles de la estación llegó a figurar como hora de llegada las 16:33h, pero volvió a retrasarse y entró en la estación a las 17:33h.CEDIDA

De hecho, en los paneles de la estación llegó a figurar como hora de llegada las 16:33h. Pero en León el Alvia 625 permaneció detenido más de una hora para exasperación del pasaje, que sólo tuvo noticias puntuales de Renfe del estado del viaje por mensajes vía SMS.

No fue hasta que llegaron a la estación de Palencia por segunda vez cuando Renfe les ofreció «un menú» que tuvieron que ir a buscar al vagón cafetería y que consistía en un sucedáneo de patata frita, unas pastas de chocolate y una botella de agua, pasadas las cuatro y media de la tarde.

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