La huelga de hostelería, en «stand by» y con el PP bajo presión por las terrazas
El sector exige al equipo de Gobierno una moratoria de seis meses mientras se resuelven las licencias pendientes y un grupo de trabajo «urgente» para revisar la ordenanza. El conflicto deberá abordarse en el próximo pleno

Reunión de los hosteleros de Burgos con los concejales Ángel Manzanedo y José Antonio López.
Tregua entre la Federación de Hostelería y el Ayuntamiento de Burgos, quién sabe si temporal o indefinida. Tras la amenaza de huelga por parte del sector, el equipo de Gobierno se vio forzado a mantener una reunión de urgencia para intentar calmar los ánimos, cada vez más caldeados, a cuenta de la polémica ordenanza de terrazas, en vigor desde mayo 2023. Finalmente, los concejales de Licencias y de Seguridad Ciudadana, José Antonio López y Ángel Manzanedo, lograron esquivar las balas tras asumir una serie de compromisos. La huelga, por lo tanto, se encuentra ahora mismo en «stand by» aunque podría retomarse en cualquier momento si el Ejecutivo, en manos del Partido Popular, no cumple.
Teniendo en cuenta que 300 hosteleros se encuentran actualmente «en el limbo» al no haber recibido respuesta alguna a sus solicitudes para instalar una terraza cumpliendo con la normativa vigente, la Federación reclama una moratoria de seis meses para la resolución de las licencias. Ese sería, sin duda, un importante gesto por parte del PP para tranquilizar a los afectados por este silencio administrativo.
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Otra de las exigencias del sector sería la creación de un grupo de trabajo «urgente», conformado por representantes políticos, técnicos municipales y empresarios de hostelería, para «leer detenidamente la ordenanza». De esta forma, el sector pretende promover un amplio debate sobre las cuestiones que más rechazo generan y, llegado el caso, consensuar futuras modificaciones para solucionar el conflicto. La petición, según precisa el presidente de la Federación, Enrique Seco, debe materializarse «ya». A más tardar «la próxima semana», máxime cuando apenas se han dado explicaciones sobre el retraso a la hora de resolver las autorizaciones de terraza pendientes.
También se habló, como no podía ser de otra manera, del elevado número de inspecciones que la Policía Local lleva realizando desde el pasado mes de noviembre para sancionar a todos aquellos establecimientos que no cumplen la normativa. Sobre dicha cuestión, Manzanedo esgrimió que no puede ordenar a los agentes que hagan la vista gorda. No obstante, planteó la posibilidad de «modificar el régimen sancionador». La medida, a juicio de Seco, no soluciona el problema porque lo ideal sería que «no se sancione» a quien permanece a la espera de una respuesta del Ayuntamiento que nunca llega. De hecho, conoce el caso de un hostelero que lleva «18 meses» pendiente de legalizar su situación.
«Estoy en el limbo pese a pagar mi licencia de terraza. ¿Me cobrarán la tasa en enero y no podré montar?», se pregunta un empresario, presente en la reunión, indignado e inquieto después de mucho tiempo sin obtener el visto bueno para su negocio. Su propuesta, si nada cambia, sería que «solo cobren a los que estén autorizados». Aparte, considera que la ordenanza es «muy restrictiva» en términos generales y «muy subjetiva en su interpretación».
Ante este panorama, el PP se ve acorralado. De nada le sirvió al edil de Licencias replicar, al inicio de la reunión, que la ordenanza fue aprobada en el anterior mandato, con el PSOE gobernando en coalición con Ciudadanos. El malestar es evidente y, con la Navidad a la vuelta de la esquina, la hostelería intenta doblar el brazo a un equipo de Gobierno en minoría tras romper su pacto con Vox.
Dadas las circunstancias, la Federación exige que la ordenanza de terrazas forme parte del debate en el próximo pleno municipal que se celebrará el 20 de diciembre. El objetivo, que sus reivindicaciones se materialicen vía proposición y, a poder ser, con el respaldo de todos los grupos políticos. En este sentido, Seco avanza que hablará tanto con el PSOE como con Vox para que apoyen su postura.
A expensas de que el PP mueva ficha, la Federación de Hostelería lamenta que, gobierne quien gobierne, «la respuesta siempre es no». Así las cosas, Seco insiste en la necesidad de modificar la normativa para que sea menos restrictiva porque «la gente quiere venir y pasárselo bien en Burgos». Y ahí, las cosas como son, bares y restaurantes tienen mucho que aportar en clave turística.