LOS CARTÓGRAFOS DE LA SANGRE
¿Te has sacado sangre? Así es como la analizan en el HUBU
Al laboratorio de Hematología del HUBU llegan unas 200.000 muestras al año de los centros de salud de la zona de Burgos. Con cada tubo de rosca morada se inicia un proceso de análisis minucioso para detectar aquello que solicita el médico. Si se detectan células tumorales, se atiende en una semana.

Los tubos de sangre que las enfermeras extraen en el Centro de Salud acaban en este Laboratorio de análisis del servicio de Hematología del HUBU.
Un análisis de sangre es la forma en la que, en función del resultado, el médico de cabecera detecta desde una anemia a un tumor. Toda muestra de tubos morados y la indicación de lo que cada facultativo quiere contrastar llega al Hospital Universitario de Burgos (HUBU). En concreto, a la primera planta del Bloque G donde se encuentra el Laboratorio de Hematología. Un lugar donde se llegan a procesar 200.000 muestras al año para la elaboración de hemogramas que hagan una radiografía concreta de cada muestra.
Un equipo de 60 personas que, cual cartógrafos, emiten un mapa de la sangre a partir de cada uno de los tubos que llegan al laboratorio. El primer paso es el de realizar cada uno de los elementos que en la hoja de análisis ha señalado el doctor que pide el estudio. Los hemogramas permiten extraer la composición de hemoglobina, leucocitos y plaquetas de cada gota de sangre.
Estos mapas de la sangre permiten controlar el estado general de la salud de individuo, ayudan a diagnosticar enfermedades que provocan desde debilidad, fatiga o fiebre o que generan dolor, hematomas o sangrado. Si tienes alguna patología concreta te habrás acostumbrado a estos análisis para controlar el proceso de la enfermedad o también para conocer si el tratamiento que se aplica para frenar la afección funciona o no. Todo pasa por este rincón del hospital.
A este laboratorio llegan las muestras que se solicitan en el propio centro hospitalario pero también las de los centros de salud de la zona adscrita al HUBU. Los hospitales de Aranda de Duero (Santos Reyes) y Miranda de Ebro (Santiago Apóstol) tienen su propio laboratorio de análisis a donde se derivan las muestras de los centros de salud de su área.

El jefe de hematología, Javier Díaz Gálvez, en el sistema que disecciona cada célula de sangre cuando el hemograma detecta valores extraños.
Una vez que se obtienen el mapa de la sangre o sus gráficas, gracias a tres analizadores en constante funcionamiento, llega el momento del análisis. Cuando hay elementos descompensados siguen revisando las pistas que ofrece la sangre para dar con la patología. Así, el sistema realiza una foto de una célula de la sangre “para verificar una caracterización que no encaje y se extraen para realizar un estudio segmentado de esa célula”, explica el jefe del servicio de Hematología del HUBU, Javier Díaz Gálvez. En el Servicio se realizan cada año 4.000 análisis al microscopio para obtener esa foto fija del estado de las células sanguíneas.
El equipo lleva a cabo 400 estudios de médula y cuenta también con servicios de citometría de flujo con el que “se caracterizan células normales y patológicas”. Se pueden realizar más de 400 análisis de este tipo en el que ya empieza a identificarse las enfermedades que aparecen en el mapa de la sangre.
Entre los estudios más numerosos están las 40.000 análisis de coagulación de la sangre que se complementan con 800 estudios de trombofilia que puede estar presente por una predisposición genética o no. Además estos laboratorios llevan a cabo otros 300 estudios de biología molecular. Otras pruebas que se llevan a cabo en estos laboratorios tienen que ver con la incompatibilidad sanguínea entre madre y feto lo que conlleva la realización en estos laboratorios de 300 análisis de control de la enfermedad hemolítica del recién nacido.
El objetivo de estos análisis es identificar patologías y, después, aplicar tratamientos que permitan añadir aquellas partes de la sangre que faltan en el mapa de un paciente. De esta manera en el HUBU ha realizado mas de 15.000 transfusiones de bolsas de sangre de las que 12.000 son de sangre, un millar de plasma y 1.700 de plaquetas.
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Este laboratorio es el paso previo para, primero, identificar si existe una patología. En caso de detectar alguna de las más graves, como las tumorales, todo el engranaje del equipo de Hematología (13 médicos, unas 26 enfermeras y una veintena de técnicos) aborda la situación con rapidez. “En patología neoplásica, tumores de la sangre, no hay lista de espera, en caso detectarse en una semana ya estamos diseñando un plan de actuación con el paciente”, explica el responsable de Hematología del HUBU.
La rapidez de intervención y la disponibilidad de un equipamiento de laboratorio de referencia como los que hay en los centros hospitalarios de Salamanca, Valladolid y León, son los que permiten atacar leucemias, linfomas y mielomas, los principales tumores que se tratan en esta especialidad.
Existe la atención en ingresos, se registran unos 400 ingresos en planta, en aquellos casos con necesidad de aislamiento o complicaciones derivadas del tratamiento, pero también cuentan con un hospital de día en el que el paciente acude a recibir sus ciclos y después regresa a su casa. Son más de 5.000 transfusiones de quimioterapia al año las que se registran .
Un equipo de 60 personas entre médicos especialistas, enfermeras y técnicos de laboratorio que rastrean el mapa de cada gota de sangre con el objetivo de conocer qué pasa en los pacientes para actuar de manera inmediata cuando es necesario. Son los cartógrafos que analizan esas tubos de sangre que te extraen en el centro de salud dentro de un organigrama perfectamente engrasado entre la Atención Primaria y Atención Hospitalaria.