La tribu de Atapuerca
'Homo antecessor', el ancestro de las especies modernas
Es el candidato más cercano a ser antepasado común de neandertales, sapiens y denisovanos. Alto, fuerte, atleta y caníbal. Así era Homo antecessor.
El Chico de la Gran Dolina. ECB
El 8 de julio de hace 40 años, en 1994, todo cambió en Atapuerca. Unos dientes en un nivel de 800.000 años rompía todos los esquemas de las discusiones sobre el origen del poblamiento humano en Europa. Con el tiempo, ese apelativo de primer europeo, tuvo que cederlo a su vecino de Elefante, Homo sp, que tiene el trono en riesgo a juzgar por el hallazgo de Pink. Pero el que tuvo retuvo y ahora la figura de anecessor emerge con fuerza como el más cercano, sino lo es él, al ancestro común entre neandertales, sapiens y denisovanos.
Colección de los primeros hallazgos de Homo antecessor localizados en un sondeo en Gran Dolina.
¿Cómo se han establecido estas relaciones entre especies? La ciencia tiene mucho que ver. Se trata de la nueva rama de investigación deonminada paleoproteómica. Un diente de antecessor se sometió a un análisis de espectometría de masas con éxito. Se estranjeron las proteínas, de más de 800.000 años de antiguedad, la dentina de sus piezas dentales. Este material, con un alto componente genético, muestra la relación, que ya se adivinaba a nivel morfológico recuperados en TD-6, con neandertales y sapines. Pero las moléculas traían una srpresa. El veterano de Atapuerca estaba emparentado con un clan situado a miles de kilómetros. Antecessor tiene relación genética compartida con los denisovanos de Siberia.
La especie ya ha sido protagonista, la primera descrita por un equipo científico español, durante las últimas décadas de investigación. Pero ahora ha llegado su hora porque el equipo ha extraído la información, muy amplia, solo por un sondeo y un retranqueo. Nunca se ha excavado en extensión algo que pasará en la próxima campaña de excavaciones. El año pasado ya se acarició parte de esta superficie de excavación tan deseada por su riqueza. Se cofirmó la riqueza y aparecieron los restos de un nuevo individuo, una mujer de unos 25 años. Habrá que esperar nuevos hallazgos para conocer mejor a esta especie propia de Atapuerca.
La historia del hallazgo de Antecessor
En el año 1994 se creía que los primeros homínidos habían llegado a Euroepa hace 500.000 años. Esta especie, presente en Atapuerca desde al menos hace un millón por los restos que ha dejado en el nivel TD4 del yacimiento, se localizó en un nivel de entre 800.000 y 900.000 años. En ese primer sondeo, que se desarrolló desde 1994 a 1997, se localizaron cerca de un centenar de fósiles en siete metros cuadrados que se habían abierto. Pertenecían a seis individuos.
Hubo una segunda excavación. Una superficie de 20 metros cuadrados por un retranqueo obligado después de que una explosión fortuita del campo de maniogras golpeara a Gran Dolina. Entre 2003 y 2005 se localizaron en ese nivel 6 otros 70 restos de cinco ejemplares diferentes. La colección está compuesta por 170 fósiles de 11 individuos donde hay presencia de población infantil, juvenil y adulta de ambos sexos. En la campaña de 2024, cuando han empezado a abrir el cofre de TD-6 en extensión, se recuperaron los primeros restos uno de ellos habla de un ejemplar más, una mujer de unos 25 años.
Así era Homo antecessor
Del análisis de los restos localizados hasta 2005 se infiere que la especie de Atapuerca eran ejempalres altos, podrían medir entre 1,60 y 1,70 metros, de constitución fuerte, podrían pesar entre 60 y 90 kilos, y unc ráneo, calculado de forma aproximada a través del frontal puesto que no se ha recuperado ninguno complejo, es de más de 1.000 cc. La especie, descrita aquí aunque se ha relacionado con los restos de Ceprano (Italia) y un rastro de huellas y herramientas coetáno en Nortfolk (Inglaterra), comparte rasgos modernos presentes en neandertales y sapiens, pero también otras características arcaicas.
Está a medio camino entre el Homo erectus y homininos africanos y de las especies europeas como neandertales y Homo sapiens, es decir, con nuestra especie. El tamaño que se calcula para el cráneo y algunso rasgos de su cara «fosa canina, aspecto plano, mandíbula delgada y patrón de desarrollo dental», lo emparentan con nuestros ancestros, los primeros sapiens. Cuenta con otros rasgos primitivos com oel toro supraorbital, la frente huidiza o el doble arco.
Las extremidades son largas, como las de los sapiens y no cortas ocomo las de los neandertales. En esos fósiles postcraneales se ha podido identificar que era un atleta o, al menos, que caminaba largas distancias durante mucho tiempo y a un buen ritmo. Se localizó una lesión en el metatarso del pie izquierdo que es muy común entre los corredores de maratón por lo que se infiere que la especie recorría grandes distancias por terrenos pedregosos.
Y era caníbal. Los restos localizados en Gran Dolina están tratados al igual que los animales y muy fracturados. Sirvieron de alimento cuando en el lugar había piezas de animales. De ahí que se haya determinado como un canibalismo por el dominio del entorno o un canibalismo gastronómico.
Todo está en el aire a falta de más restos que puedan confirmar o refutar las hipótesis. Algo que está por llegar porque este año empezará a excavarse en extensión en Atapuerca.