Unidad de Medio Ambiente de Policía Local. Agentes por un Burgos más sostenible
Este grupo de seis agentes, que funciona desde hace año y medio, se encarga de los delitos y las infracciones administrativas que se cometen en el término municipal cuando antes se derivaban a otros organismos. Contabiliza más de 430 intervenciones y 131 denuncias en 2024

Los restos del cambio de persianas y ventanas en una escombrera ilegal.
Mientras usted lleva a sus hijos al colegio, está en su jornada laboral o disfruta de su tiempo libre, los agentes de la Unidad de Medio Ambiente de la Policía Local se tropiezan con escombreras ilegales, salen a recoger muestras de un vertido al río, rescatan a una oca herida en la playa fluvial del Arlanzón, identifican a un individuo que está intentando cazar patos o hacen una visita a un taller mecánico que opera sin licencia. Todas las aquí relatadas son actuaciones reales.
La variedad de operaciones que realizan sin salir del término urbano es realmente apabullante, porque en la ciudad de Burgos se comenten cada día delitos (menos) y faltas (muchas) contra el medio ambiente. Durante el pasado 2024, la estadística de esta unidad, que funciona desde hace poco más de año y medio, registró 439 intervenciones que han derivado en 131 denuncias, de las cuales el 53% está vinculada con algún atentado contra el medio ambiente y un 43% con animales.
Seis agentes conforman el equipo, que está dentro de la Unidad de Policía Administrativa, y como ellos mismos reconocen, las «competencias son muy amplias». Todos están sensibilizados con este tipo de asuntos y dieron el paso de dedicarse en exclusiva a estos asuntos, para lo que han tenido que actualizar sus conocimientos sobre todas estas materias «un poco por nuestra cuenta».
Antes de la configuración de este grupo, que se consiguió crear a raíz de la reorganización de la Policía Local, se derivaban las incidencias con las que se encontraban los agentes al Seprona, a las áreas municipales de Licencias y Sanidad o a la Junta de Castilla y León, en función de la tipología de la intervención.

Actuaciones de la Unidad de Medio Ambiente de la Policía Local de Burgos.
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Ahora son ellos los que se encargan del seguimiento y también, en los casos que son necesarios, llevar los asuntos a la Fiscalía, por si se está ante un delito, como por ejemplo, casos de maltrato animal, que son algunos de los episodios más duros con los que se han encontrado en todo este tiempo. «Lo más novedoso es que nos encargamos de esos delitos medioambientales, algo que antes no hacíamos. Si se comprobaba alguna circunstancia de calado se pasaba a otra instancia y ahora trabajamos en red con todos los organismos antes reseñados», concretan, a la vez que señalan que lo más habitual suelen ser infracciones administrativas por incumplir leyes como las de residuos y aguas, así como ordenanzas municipales como la de limpieza. Las multas son realmente cuantiosas porque las faltas graves conllevan desde los 2.001 euros en adelante hasta los 600.000.
Como relata uno de los agentes del grupo, la sociedad está cada vez más comprometida y, por ello, está unidad responde a esas inquietudes que llevan a los ciudadanos a denunciar, entre otras cuestiones, que ha visto a alguien sacando sacos de escombros, que ha observado un perro en malas condiciones, unas pintadas vandálicas, o suciedad en el río que puede deberse a un vertido.
«A veces se nos requiere por los ruidos de una obra y se descubre que se carece de licencia municipal y la siguiente pregunta que nos realizamos es qué está pasando con los vertidos fruto de esos trabajos en situación ilegal», explica otro de los agentes del grupo, que señala que la primera intervención puede ser de la Unidad Policía Administrativa, pero luego se deriva a Medio Ambiente para que prosigan las diligencias.
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Actuaciones de la Unidad de Medio Ambiente de la Policía Local de Burgos.
El grupo destaca la colaboración que existe con distintos organismos como la Fiscalía, la Sociedad de Aguas, el Servicio Municipal de Medio Ambiente y Sanidad, la Guardia Civil (Seprona), los agentes medioambientales de la Junta de Castilla y León y Urbaser, la empresa que gestiona la recogida de residuos. Los avisos de quejas al 010 es otra fuente de conocimiento sobre diferentes situaciones que se dan en mitad de la ciudad.
Las asociaciones de protección animal son también aliadas cuando, por ejemplo, hay que hacerse cargo de distintas especies de animales en situación de abandono o criados de manera ilegal, sin permisos.
Maltrato animal
Desde que se formó este grupo específico, que actúa de paisano o bien de uniforme en función de las situaciones, la mayoría de los delitos de lo que han dado parte a los juzgados están relacionados con el maltrato animal.
Habrán sido ya media docena de ellos y uno de los más graves, en el que se consiguió una condena contra el propietario, fue el de un perro atado al sol que llevaba días sin agua ni alimento. Un paseante informó de la situación que se estaba dando en un solar abandonado y tras la llegada de los agentes el animal acabó muriendo. «Aparte de prisión y multa para el dueño del perro, le inhabilitaron durante 18 meses para tener a su cargo cualquier otro animal», comenta uno de los agentes.
También relacionados con animales han descubierto a dueños de gallinas que vendían huevos o pollos sin autorización sanitaria, personas que criaban más de 400 canarios en un local, agapornis liberados en algún parque y hurones que se utilizaban para cazar otros animales.
La colaboración con las protectoras de animales resulta vital en este tipo de situaciones porque los agentes necesitan colaboración para que se hagan cargo de ellos.
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Otros ámbitos de actuación son vertidos al río, en los que los agentes recogen muestras y las envían al laboratorio a analizar por si se puede descubrir al responsable, en algún caso alguna empresa. No queda otra que vestirse el instrumental de ‘pescador’ para recoger esa agua y comprobar qué ha podido pasar y de dónde procede.

Actuaciones de la Unidad de Medio Ambiente de la Policía Local de Burgos.
Un asunto más de andar por casa con el que se han encontrado, pero que suponen contaminación, es, por ejemplo, algún bar que ha echado el aceite usado en una alcantarilla y se ha advertido porque se ha visto restos de suciedad en la zona.
Según indican desde Policía Local, «se recibió aviso de la Sociedad de Aguas que en la limpieza de un colector observaron restos de aceite y allí acudimos con su ayuda a comprobar e intentar buscar al responsable». Desde Aguas de Burgos se encargan de realizar las analíticas oportunas.

Dos hurones intervenidos en una de las actuaciones de Policía Local.