Más de un centenar de inmuebles se han sumado ya al proyecto Viviendas de Alquiler Rural de Burgos
El programa se ponía en marcha en enero con el objetivo de dar solución al problema de vivienda que hay en el medio rural / La desconfianza, el uso como segunda residencia y las herencias son algunas de las causas detrás de la resistencia a alquilar

La falta de vivienda en alquiler es un grave problema en la provincia burgalesa.
Los pueblos de Burgos se enfrentan desde hace años a un importante problema: la falta de viviendas disponibles para el alquiler y la venta. Se trata de un «importante escollo que hay que solventar» porque «la falta de inmuebles disponibles no permite cubrir la demanda de las personas que quieren vivir en el medio rural o que necesitan hacerlo porque van a cubrir un puesto de trabajo en la zona», apunta la alcaldesa de Pradoluengo y presidenta de la comisión Informativa de Reto Demográfico, Susana Díez.
Para hacer frente a esta situación, la Diputación de Burgos, en colaboración con la Junta de Castilla y León y otras entidades, ha puesto en marcha el Proyecto Viviendas de Alquiler Rural (VAR). El programa echaba a andar en el mes de enero y actualmente cuenta con más de un centenar de viviendas registradas. «Algunas de ellas están listas para entrar a vivir, mientras que otras necesitan algunos arreglos o reforma», apunta.
Promovido por la comisión de Reto Demográfico y gestionado a través de la Sociedad para el Desarrollo de Burgos, el proyecto pretende crear un inventario de inmuebles disponibles para alquiler en municipios rurales, facilitar la oferta de vivienda e incentivar a los propietarios a poner sus inmuebles en el mercado de alquiler rural.
Y es que «cada día hay más gente que ve con mejores ojos vivir en los pueblos», afirma Díez. «Los pueblos ya no son lo que eran hace 50 años y muchos contamos con los mismos servicios o parecidos que muchas capitales, con el añadido de que la calidad de vida es superior en el medio rural», añade.
Sin embargo, y a pesar de que cada vez más localidades están perdiendo pobladores, encontrar vivienda se ha convertido para quienes quieren vivir en ellos «se ha convertido en misión imposible». Más aún después de la covid-19. La pandemia «hizo que muchas personas vieran y valoraran la libertad que tenemos en los pueblos. Cambió la mentalidad de muchos y supuso que miraran la vida en el medio rural de otra manera».
Una jornada con otras diputaciones de la Comunidad fue el germen del proyecto VAR. «En esa cita se habló de las problemáticas de los pueblos y allí se determinó que las principales eran el acceso a la vivienda y la movilidad». Fue así como la Administración provincial burgalesa empezó con el proyecto de Vivienda de Alquiler Rural.
Díez habla en primera persona. Y es que «en lo que llevamos de mandato más de una treintena de personas han venido a vivir a Pradoluengo». Y lo harían «más», pero «hace falta vivienda». La alcaldesa de la localidad tiene claros los motivos por los que muchas viviendas rurales siguen cerradas a cal y canto, a pesar del interés por habitarlas.
«Muchas personas tienen miedo al impago o a que el inquilino le salga ‘rana’» y es que «no es noticia que en España hay un millón de pisos alquilados, pero sí que una persona ha dejado de pagar el alquiler en uno u otro sitio». Un miedo «lícito» para el que proyecto VAR «tiene solución», ya que el programa se desarrolla de la mano de la Cámara de la Propiedad de Burgos. «El inquilino paga el alquiler a la Cámara y esta a su vez hace el pago al propietario, por lo que hay un intermediario de confianza. Además, si por cualquier motivo el inquilino deja de pagar, la Cámara se hace cargo del alquiler durante ocho meses mediante una garantía de impago», señala Díez.
La Cámara de la Propiedad de Burgos «también se encarga de redactar los contratos de alquiler y ofrece un asesoramiento legal a los propietarios que lo necesiten», añade.
Ribera
De Madrid a Fuentelcésped. “Aquí en el pueblo hemos ganado tiempo y eso es calidad de vida”
Loreto Velázquez
Otro de los motivos por los que las casas de los pueblos no se alquilan es porque «las casas son segundas residencias». Otra causa son las herencias y ahí «la solución es más complicada». «En muchos casos las viviendas son propiedad de un gran número de personas que no se ponen de acuerdo en qué quieren hacer con la vivienda y en estos casos es más complicado que salgan a la venta y sobre todo que se pongan en alquiler».
El programa VAR también cuenta con la colaboración de los Colegios de Arquitectos y Aparejadores de Burgos, que ofrecen asesoramiento técnico y apoyo en la reforma de viviendas para que puedan alquilarse en condiciones óptimas, y de la Universidad de Burgos, que se encargará de la evaluación de los resultados y el impacto del proyecto.