Condenada a 11 meses de prisión la subdirectora de una sucursal en Burgos por intentar estafar 2.000 euros a una anciana
La directiva conocía a la víctima y sabía que sufría deterioro cognitivo. La familia sospechaba que no era la primera vez y se mantuvo vigilante hasta el punto de evitar la estafa

Imagen de los juzgados de Burgos.
La Audiencia Provincial de Burgos ha condenado a once meses de prisión a la subdirectora de una sucursal bancaria de la capital burgalesa por un delito continuado de estafa en grado de tentativa. Se le acusa de intentar defraudar 2.000 euros a una clienta habitual de 89 años con deterioro cognitivo, aprovechando su confianza.
Según la sentencia del pasado mes de febrero, el tribunal ha declarado probado que la directiva utilizó su posición de confianza con la anciana, cliente de la misma sucursal donde desempeñaba su labor, para tratar de quedarse con 2.000 euros. La acusada también ha sido condenada a la inhabilitación especial para la profesión u oficio de empleado de banca durante el tiempo de la condena así como a la pena de 5 meses v 15 días de multa, a razón de 6 euros de cuota diaria, y a indemnizar a la víctima con mil euros en concepto de responsabilidad civil derivada del delito.
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La sentencia recoge que la condenada era quien de manera habitual atendía a la anciana, lo que generaba un contexto de confianza y credibilidad entre la acusada y la víctima, que era una persona de edad avanzada y presentaba deterioro cognitivo, algo que era conocido por la acusada.
En este contexto, la anciana solicitó en esta fecha la retirada de 2.000 euros de la cuenta corriente pero, tal y como señala la sentencia, la acusada desatendió esa solicitud y con ánimo de obtener un beneficio económico no consentido por la mujer hizo un reintegro por importe de 4.000 euros y le entregó a la mujer un recibo justificativo del reintegro por importe de 2.000 euros para que lo firmase.
La condenada hizo entrega a su clienta de la suma de 2.000 euros dejando apartados otros 2.000 euros en un sobre en otra parte de la oficina con el fin de hacerlos suyos. El acto finalmente no pudo llevarse a cabo porque el hijo de la víctima se personó en la entidad bancaria sospechando de la actuación.
El hijo de la mujer aseguró en sede judicial que en la fecha de los hechos acudió a la entidad bancaria con su madre porque «se habían detectado previamente extracciones de 4.000 euros cuando realmente su madre solía sacar 2.000 euros mes».
Una vez realizada la operación comprobó que en el sobre había 2.000 euros y en el extracto de retirada figuraban 4.000 euros. El hijo manifestó que la condenada le dijo inicialmente que «su madre había sacado 2.000 euros, pero que ante su observación de que había extraído realmente un total de 4.000 euros, apareció un sobre con 2.000 euros en otra parte de la entidad bancaria».
La sentencia recoge además que la cuidadora de la víctima- que en aquel momento estaba con ella- y su hija se pusieron de acuerdo para vigilar la actuación de la subdirectora al sospechar que las entregas de dinero a la anciana podrían ser inferiores a las cantidades que figuraban en los extractos bancarios.
La sentencia se produce tras la desestimación del recurso presentado por la acusada, quien alegó insuficiencia de los hechos declarados probados, error en los mismos, y una valoración errónea de las pruebas.