El Correo de Burgos

El HUBU atiende en abril el primer caso de mordedura de víbora del año

El servicio de Urgencias examinó el año pasado 15 casos y, desde 2019, han registrado 86 accidentes ofídicos. El 60% de las lesiones fueron en la mano y el 70% en hombres. El 40% de los casos fue de gravedad media

Ejemplar detectado en Sedano por miembros de la Asociación Herpetológica Española.

Ejemplar detectado en Sedano por miembros de la Asociación Herpetológica Española.

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Las primeras víboras empezaron a verse en zonas urbanas hace un par de meses y ya han llegado las primeras mordeduras de víboras. El servicio de Urgencias del Hospital Universitario de Burgos (HUBU) atendió en el mes de abril el primer accidente ofídico de la temporada. Una lesión que «no tuvo complicaciones, pero sí necesitó antídoto», explica el responsable de la Unidad de Toxicología del Servicio de Urgencias del HUBU, Alejandro López. Algo que no ha pillado de sorpresa al equipo puesto que «ha habido muchos avistamientos, con los días de calor más intensos empiezan a moverse».

No es el año en el que se ha registrado un accidente ofídico más pronto. Algún año han llegado mordeduras en febrero. Lo que sí notan en el centro hospitalario es que tienen que mantener el protocolo activo más tiempo llegando a registrar casos en octubre. El año pasado se atendieron en el HUBU un total de 15 mordeduras de víbora. Es el segundo año con más casos tras 2021 en el que se habían registrado 16 ataques.

El equipo de Urgencias registra cada mordedura de víbora atendida en el HUBU desde 2018. Un seguimiento que les permite realizar un resumen clínico y epidemiológico de los casos registrados y ser, además, un centro de referencia nacional. Las consultas telefónicas son habituales, pero ya el año pasado se produjo una interconsulta de otra provincia con derivación del paciente que, finalmente, evolucionó favorablemente. «Tenemos tantos casos porque Burgos es un territorio con mucha víbora, hay tres especies diferentes por diferentes puntos de la provincia, y nos llegan más casos que en otros puntos lo que nos permite tener un mayor conocimiento», señala López.

El equipo de Toxicología prepara la publicación de un manual sobre el análisis de los casos registrados, imágenes y avances del diagnóstico. Se desarrolla también el protocolo de atención al accidente ofídico desarrollado en el centro hospitalario burgalés. De ese análisis, caso a caso, de los 86 registrados, han podido establecer un patrón en el que es más común que se produzca una mordedura de víbora.

Imprudencias 

El 70% de los casos atendidos es un varón y seis de cada diez lesiones se producen en la mano. Los doctores de urgencias del HUBU avisan «la regla número uno ante un avistamiento de víbora es no cogerla, dejarla pasar, pero lo más común es que intentar atraparlas para matarlas o para jugar o verlas ahí es cuando la serpiente se revuelve, se defiende y muerde».

Lo más común es que el encuentro y el ataque se produzca en un paseo por zonas verdes o trabajando en el jardín, la huerta o el campo. La franja horaria de mayor incidencia es en las horas de sol más intensas, de 12 a 17 horas aunque hay casos hasta las 19 horas.

Lo que no entiende la víbora es sobre la edad. La media es de 48 años pero se han atendido en estos siete años casos en ancianos, adultos y jóvenes. Las edades se mueven desde los 15 años, el menor que ha revisado, y el mayor que llegó a Urgencias del HUBU por accidente ofídico tenía 88 años.

La mordedura no es inocua. Existen varios estados de gravedad. El grado cero es aquel en el que se produce una mordedura seca, no transmite veneno a la víctima. El grado 1 llega veneno al cuerpo pero no deja de ser más que una inflamación local sin afectación grave.

El caso más común es la mordedura de grado 2 en el que el veneno traspasa la zona local, donde se ha producido el incidente, pero no supera la extremidad. El 40% de los casos atendidos por Urgencias en el HUBU son de grado 2 en el que se debe inocular antídoto. El grado 3, más grave, es aquel en el que la infección generada por el veneno de la serpiente llega al tronco del paciente. «Si es mordedura seca o no es algo que sólo puede detectar un médico, ante un accidente ofídico de este tipo siempre debe ser valorado por un sanitario para determinar la gravedad», concluye Alejandro López.

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