Este pequeño pueblo de Burgos reabre su cantina de la mano de una húngara y un cordobés
Betty y Daniel regentan el bar de San Pedro Samuel desde hace casi un año. Ella, cocinera de profesión, nació en Hungría y hace dos décadas llegó a España, donde conoció a Daniel, que ha dedicado media vida al tractor. Con el objetivo de compartir tiempo juntos buscaron un negocio que dirigir y lo encontraron en el programa Arraigo. La pareja asegura que se siente «como en casa»

Betty y Daniel se hacen cargo de la cantina de San Pedro Samuel desde hace casi un año.
La cantina de la pequeña localidad de San Pedro Samuel vuelve a tener quien la quiera. Desde hace casi un año Betty y su marido Daniel se encargan del espacio. Él, oriundo de Conquista, un pequeño pueblo de Córdoba, y ella, de Hungría, se encargan ahora de dar vida a una parte fundamental del pequeño pueblo burgalés.
El municipio de San Pedro Samuel, situado a 25 kilómetros al noroeste de la capital, recuperaba su cantina en agosto de 2022 tras medio siglo cerrada. Después de que la anterior concesionaria dejara el espacio, los vecinos del municipio han esperado como ‘agua de mayo’ que alguien tomara de nuevo las riendas de un local que da «mucha vida» al pueblo.
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Betty llegó a España hace dos décadas y en Conquista conoció a Daniel, que trabajaba de tractorista desde hacía años en una finca. Allí la pareja residió un tiempo, hasta que pensaron «en dar un cambio de aires» a sus vidas.
Dicho y hecho. Betty y Daniel hicieron la maleta y se marcharon a Villareal de la Canal, un pequeño pueblo de Huesca. Allí Daniel mantuvo su trabajo como tractorista, mientras que Betty se convertía en jefa de cocina de un restaurante de la zona donde «se daban casi doscientas comidas al día». «Apenas nos veíamos y no podíamos pasar tiempo como pareja», recuerda Daniel. Ambos pensaron que la mejor forma de pasar tiempo juntos sería «llevar un negocio entre ambos». Y así comenzó la búsqueda de oportunidades laborales en pueblos de España.
La pareja dio con el programa Arraigo. «Nos metimos buscando sin mucha esperanza de éxito», pero solo unos días después recibían la llamada de la responsable del programa. «Nos enseñaron un negocio en otro pueblo de Burgos, pero no nos convenció y con las mismas nos volvimos a Huesca», recuerda Daniel.
Parecía que el futuro de esta pareja no estaba en Burgos, pero de nuevo el destino quiso que el teléfono volviera a sonar. «Esther nos habló de San Pedro Samuel y de su cantina», comenta y «nos vinimos a verlo». Fue amor a primera vista.
La pareja llegó en verano, cuando el pueblo estaba celebrando una comida de hermandad. «Ese día, además de al alcalde, conocimos a prácticamente todo el pueblo», recuerda Daniel entre risas. «Nos dio mucha vergüenza, pero nos sentimos muy arropados y supimos que nuestro futuro estaba en este pequeño pueblo burgalés», asegura.
Con la llegada de Daniel y Betty a San Pedro Samuel, la cantina recuperó parte de su cometido: ser un espacio de encuentro y de socialización para los vecinos del municipio, pero también de pueblos cercanos. «Nos marcamos las expectativas muy altas porque sentimos que en el pueblo esperaban mucho de nosotros y creo que por el momento estamos cumpliendo», señala el cordobés.
Ahora ya casi ha pasado un año desde que llegaran a San Pedro Samuel y la pareja está «muy feliz» por la decisión que tomaron. «En el pueblo nos sentimos como en casa porque nos han acogido desde el primer día como si lleváramos aquí toda la vida», afirma orgulloso Daniel.
Lo que no cuenta el cordobés es que ellos también se hacen querer con su forma de ser «tranquila y sosegada» y con las comidas, pinchos, tapas y delicias que preparan cada día. La mano de Betty en la cocina es «maravillosa». Aunque se ha especializado en la gastronomía española, reconoce que sus platos «tienen un toque húngaro» especialmente «por el uso de algunas especias».
La experiencia de Betty con más de veinte años a sus espaldas como cocinera es un valor añadido a su servicio. Y es que a pesar de ser un pueblo pequeño, el trabajo es intenso. La pareja da comidas y cenas por encargo prácticamente a diario a vecinos y trabajadores de la zona y ofrece una barra de pinchos extraordinaria los fines de semana. «Además, hemos hecho algunas fiestas en la cantina que siempre han sido muy bien recibidas», apunta Daniel.
Los platos estrella de esta húngara que presume de tener «muy buena mano» con la cocina española son «la paella, el risotto con setas y la carne guisada», pero también pequeñas delicias como «las croquetas o las bravas», que «cada fin de semana vuelan entre los clientes».
Daniel y Betty están felices en San Pedro Samuel y su futuro está en este pequeño de Burgos. «Nos quedaremos por aquí hasta que nos dejen porque no nos gustan las ciudades y disfrutamos en pueblos pequeños como este, donde además nos sentimos muy valorados y cuidados», apunta Daniel.