Familias piden cambiar la normativa de los vestuarios de las piscinas municipales de Burgos
Muestran su rechazo a que los niños y niñas a partir de los seis años deban entrar solos en los vestuarios correspondientes a su sexo por cuestiones de seguridad y autonomía. Piden aumentar la edad de acompañamiento y que sean los padres quienes decidan hasta cuando entrar con ellos y crear vestuarios familiares

Un padre entra con su hijo al vestuario masculino de las piscinas municipales Marta Fernández de la capital burgalesa.
«Tener que desnudarse rodeado de adultos desconocidos sin una persona de confianza cerca es algo que no consideramos respetuoso ni seguro». Así lo asegura Lucía, madre de dos niñas de 7 y 9 años y usuaria de las piscinas municipales de El Plantío.
El pasado año ponía una queja en el 010 al descubrir que su marido no podía acceder a los vestuarios de las instalaciones acompañado de sus hijas porque son mayores de seis años. Y es que la normativa municipal recoge que los niños y niñas mayores de esa edad deben acceder solos a los vestuarios de su sexo para ducharse y cambiarse. La normativa ha suscitado numerosas quejas a lo largo de los años, pero «todo sigue igual», señala Lucía.
Esta madre explica que «el pasado curso apuntamos a las niñas a clases de natación ofertadas por el Ayuntamiento, concretamente en las piscinas El Plantío». El curso comenzó sin incidentes hasta que, «por logística familiar, tuvimos que decidir que fuera el papá de las niñas quien las acompañase a natación y no yo», recuerda. Ahí «comenzaron los problemas cuando, al intentar acceder con ellas al vestuario masculino, obtuvo oposición por parte del personal del espacio alegando que en las normas se prohibía la entrada de un niño a partir de 6 años al vestuario del sexo contrario por lo que mis hijas, de 6 y 8 años por aquel entonces, debían cambiarse solas en el vestuario femenino mientras tras su padre lo hacía en el masculino».

Cartel con las indicaciones para niñas mayores de seis años.
Lucía no es la única madre que se ha encontrado con esta situación y que ha mostrado su desacuerdo a la normativa. Como la suya, otras muchas familias burgalesas. La de Miriam es otra de ellas. «Soy mamá de tres menores de seis años, aunque uno de ellos el próximo año cumple siete», señala.
Al igual que Lucía, esta madre se encontró con los carteles que señalan que los mayores de seis años deben pasar al vestuario de su sexo cuando llevó a sus hijos a un curso de natación este verano. «No es comprensible porque al margen de que puede resultar inseguro para ellos, muchos niños de 6, 7 u 8 años aún no tiene la autonomía necesaria para hacer determinadas tareas ellos solos». Precisamente sobre esta cuestión, Lucía añade que «las instalaciones, véase duchas, taquillas, etc. no están adaptadas para esas edades».
Entorno seguro
En este sentido, la maestra y especialista en Disciplina Positiva y Pedagogía Montessori, Arantxa Arroyo, señala que ante esta situación hay «dos cuestiones a tratar». Una de ellas de carácter más subjetivo, que es «si un niño con 6, 7 u 8 años está capacitado o tiene la autonomía necesaria para entrar solo a un vestuario y hacer todo lo que tenga hacer. Algunos todavía necesitan mucha ayuda y orientación en lugares públicos como piscinas y gimnasios».
Por otro lado, hay una cuestión «objetiva» que se centra en saber «a qué está capacitado un niño de esas edades si tuviera que enfrenarse a una situación de peligro con una invasión de su intimidad». «No están preparados para enfrentarse a esas situaciones», asegura tajante.
Para la profesional, «un vestuario masculino puede ser un claro caldo de cultivo para los pederastas y depravados», añade Arroyo, quien recuerda la reciente noticia de un usuario de las piscinas de El Plantío al que le ha sido retirado el carnet de Instalaciones Deportivas durante cinco años por realizarse tocamientos delante de menores en el vestuario del espacio municipal. «No es lógico que se retire el carnet unos años, lo suyo sería hacerlo de por vida», apunta.
«Esta noticia tristemente nos hizo, si cabe, seguir luchando por cambiar esta situación que consideramos fuera de lugar y que atenta contra la seguridad de los menores», añade Lucía.
A mayores, Arroyo apunta que la normativa municipal «podría ir en contra del propio derecho del menor de ser acompañado en diversos espacios como en hospitales y pruebas médicas o en este tipo de instalaciones, con el objetivo de salvaguardar su seguridad».
¿La solución?
Tanto para las familias como para la profesional las soluciones a esta situación pasan por «incrementar la edad de acompañamiento y que sean los padres quienes decidan hasta qué edad deben acompañar a sus hijos en estas circunstancias» y «la creación de vestuarios de familias» con la «finalidad de garantizar la privacidad, intimidad y seguridad de los niños y niñas».
Respuesta municipal
Desde la concejalía de deportes, el edil César Barriada afirma que el equipo de Gobierno está «sensibilizado con esta cuestión» y que «es plenamente consciente de las quejas de las familias». Sin embargo, añade que «es una cuestión complicada de resolver por varias cuestiones».
En primer lugar, porque «en las instalaciones no hay espacio para crear vestuarios familiares» y en segundo lugar, porque «las quejas también llegan por la otra parte». Es decir: «son los usuarios adultos los que se quejan de que padres entren con niñas en el vestuario de hombres». Una cuestión que, sin embargo, no ha sucedido al revés: no hay usuarias adultas que se hayan quejado de madres que entran en el vestuario femenino con sus hijos varones mayores de seis años.
En cualquier caso, el edil asegura que «se revisará la situación» y «se observará qué se está haciendo en otras ciudades al respecto para encontrar una solución».