LOS NOMBRES DE ATAPUERCA
Benjamina, la más querida de Atapuerca. Así se descubrió el primer caso de enfermedad rara de la prehistoria
Se recuperó en la Sima de los Huesos en la campaña de 2001 «bastante completo». En la reconstrucción «flipamos porque tenia sinostosis pero era inmaduro». El diagnóstico llegó siete años después: craneosinostosis y bajo desarrollo psicomotriz. ¿Cómo pudo sobrevivir?

Ilustración de la pequeña Benjamina, la más querida.
Poco imaginaban en el fondo de la Sima de los Huesos quienes entresacaban entre la arcilla un cráneo, el 14, la peripecia de siete años que arrancaba con ese primer perfil del fósil. Esta pieza se excavó un la campaña de 2001. Se reconstruyó relativamente rápido, pero conocer lo que tenían delante llevó años de análisis y estudios de informes y publicaciones sobre enfermedades neurológicas.
Cuando todo el puzle, el morfológico de composición de la pieza y el de la explicación de las rarezas que se presentaba, se completó no pudo tener otro nombre. Benjamina. La más querida. Un camino que se puede recorrer en estos días en la sala de pieza única del Museo de la Evolución Humana donde protagoniza, con dos cráneos de edades similares, la exposición 'Sueños rotos' y la reflexión sobre el papel de la preadolescencia y la dureza de una vida que termina antes casi de empezar.
En 2001 empieza a salir una bóveda bastante completa, lo que nos hace mucha ilusión, y nos llevó toda la campaña y todo fue normal, como es la Sima», explica Juan Luis Arsuaga. Es decir, los restos, al estar envueltos en un sedimento que es como arcilla, con un 100% de humedad, son como mantequilla así que hay que extraerlos, dejarlos secar antes de lavarlos. Cuando se lavan se desmoronan, pero «no importa porque todo está en la misma bandeja, se sigla, se identifica y ya en el laboratorio se reconstruye», añade Ana Gracia.
La sorpresa con el cráneo 14 llegó en la reconstrucción. «Empezamos juntar piezas y cuando terminamos flipamos ante las rarezas que veíamos», señalan. Era un ejemplar inmaduro y niña «hemos analizado tantos cráneos que ya sabemos identificar el género y la edad, todo nos cuadraba con una niña pero cuando la miramos de frente nos quedamos helados porque tenía la frente plana, y, al mirarlo por detrás, estaba superdeformado y con sutura lamboidea soldada. No encajaba nada», resume Gracia.

Cráneo de Benjamina que puede verse en la exposición 'Sueños rotos' del Museo de la Evolución.
Siete años para diagnosticar la craniosinostosis de Benjamina
Empezó una labor de investigación que se prolongó durante siete años porque apenas había literatura médica sobre una enfermedad rara que hoy, si aparece en un recién nacido, se opera antes de los tres meses.
La primera rareza fue la sinostosis que es la soldadura de las suturas de las partes del cráneo. Un fenómeno que se da a partir de lo 60 años pero «sabíamos que era un cráneo infantil». Tras ver esta característica en Homo sapiens llegaron a una única conclusión: tenía craniosinostosis, una fusión temprana de las suturas del cráneo. Una enfermedad rara en la tribu de Miguelón.
Siguiente reto. Saber si era algo genético o congénito para saber cuando empezó esa fusión. Aquí hubo que mirara los parietales que «crecen como los árboles, tienen un punto central y se va añadiendo hueso hasta adulto por eso en los niños desaparece la fontalena».
El objetivo era saber si nació con ello o se produjo durante el embarazo, si éste es como el del sapiens. Y el resultado de esos cálculos fue claro. El tamaño del parietal se correspondía con un feto en la 28 semana de gestación. Empezó a soldarse antes de ver la luz del sol.
Así lograron discernir que estaban ante la fusión temprana «más rara de todas» la craniosinostosis unilateral lamboidea. Surgen nuevas preguntas para identificar qué pasó y cómo pudo sobrevivir una niña diez años en estas condiciones hace 430.000 años. Se descartó el origen genético porque solo estaba presente en una sutura. La metabólica también porque «aunque sabemos que tenían deficiencias muy serias, que tuvo anemia y falta de vitamina C, no era suficiente para una patología así».
La conclusión es que «un evento traumático está detrás del problema de Benjamina que puede ir desde una caída de la madre durante el embarazo, un embarazo bigemelar conflictivo, falta de líquido amniótico... Sabemos que fue traumático pero no sabemos cuál», concluye Gracia.
Se sumaron pruebas para determinar si era autosuficiente o dependiente. «Le hicimos un TAC y vimos granulaciones en el cráneo que es algo que se ve en personas mayores, esta presión intracraneal elevada afectaba a su desarrollo psicomotriz», concluye Gracia.
¿Cómo pudo sobrevivir una niña con una enfermedad rara, dependiente y con un bajo desarrollo psicomotriz en la dura vida de Atapuerca hace 430.000 años? «Sobrevivió gracias a su grupo, decidieron apoyarla, quererla y por eso es Benjamina, que significa la más querida», aclara Arsuaga. Tiene otras implicaciones del funcionamiento del grupo que, añadidos a la pelvis de Elvis, reflejan que «son estos grupos altruistas los que tienen éxito». Y que el rasgo del cariño y los cuidados, de seguir adelante a pesar de la adversidad, no es algo exclusivo de la especie actual. En la Sima, un grupo de 29 individuos, cuidaban unos de otros hace 430.000 años.