El Correo de Burgos

El burgalés José Ignacio Alonso tiene todas las llaves de Atapuerca

Alonso, arqueólogo que ha trabajado en los yacimientos burgaleses, ha recibido el testigo de la gestión logística de Antoni Canals con un informe del engranaje de campaña y un llavero que abre 45 candados vinculados a la excavación. «Esta campaña ha sido un máster acelerado de logística arqueológica»

José Ignacio Alonso responsable logística Atapuerca recibió el testigo de Antoni Canals con un dossier sobre el funcionamiento interno de la excavación y un candado con 42 llaves que abren todos los candados de Atapuerca.

José Ignacio Alonso responsable logística Atapuerca recibió el testigo de Antoni Canals con un dossier sobre el funcionamiento interno de la excavación y un candado con 42 llaves que abren todos los candados de Atapuerca.SANTI OTERO

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En el balance final de campaña en Atapuerca tomaron voz algunos de los siete nuevos codirectores. En la sombra, como su predecesor, el responsable de logística. Antoni Canals diseñó un sistema logístico e informático que conecta todos los yacimientos abiertos durante la excavación y permite que los arqueólogos solo piensen en su cuadrícula y en los hallazgos.

Este año fue el primero en el que el burgalés José Ignacio Alonso, autónomo que se dedica a excavaciones arqueológicas de urgencia y trabajos de construcción, asumió el roll de Canals y que se simboliza a través de un llavero gigante con 45 llaves que abren todos los candados de los yacimientos de Atapuerca. 

Abren los almacenes en el yacimiento y la cueva de Compressor, los baúles repartidos por toda la sierra para los útiles de los arqueólogos y los cascos, los cierres de algunos yacimientos... La trastienda que da fuelle al trabajo de campo que conserva quien sabe lo que es una cuadrícula.

«Soy arqueólogo, he excavado aquí durante seis años, en Pinilla otros 12, sabía más o menos lo que me iba a encontrar, pero me quedé corto, es más de lo que esperaba y ha sido como un máster acelerado en logística arqueológica», reconoce Alonso. Ha formado parte del equipo de arqueólogos en los yacimientos, conocido por todos, Un habitual en la Trinchera. «Todos los años, desde que no excavo, suelo venir el último día de campaña para hacer una visita a los amigos, y el año pasado Marina Mosquera me comentó si podría hacerme cargo de la logística, en invierno volvimos a hablar y como podía asumirlo empezamos a trabajar en marzo o abril», explica.

Para el equipo de codirectores era importante encontrar una persona que conociera el trabajo arqueológico y las necesidades pero también el ecosistema empresarial burgalés. «Cuando Toni Canals tomó la tarea de logística, la excavación era más pequeña, el fue diseñando una estructura al mismo tiempo que el proyecto crecía, pero ahora, necesitábamos alguien que pudiera asumir ese rol y que conociera el territorio y las empresas y distribuidoras de primera mano, e Iñaki nos parecía una buena opción para un aspecto estratégico clave en la excavación», señala Marina Mosquera.

El resultado ha sido positivo porque todo ha transcurrido con normalidadad, aunque no exento de presión para Alonso y su equipo. «Ha salido todo bien, los investigadores no han notado desajustes, pero ha sido un estrés continuo para los de logística que hemos tenido una campaña tensa», reconoce. Él está acompañado por otras tres personas: el responsable de logística de la propia Fundación que en campaña forma parte del equipo y dos personas contratadas. La excavación cuenta también con un técnico de prevención de riesgos laborales y un socorrista.

«El primer día en el que llegó todo el equipo, el 2 de julio, hubo un poco de desajuste, pero al día siguiente todo el mundo estaba excavando con normalidad, y en logística el estrés propio de un servicio que es el que engrasa todo el engranaje diseñado para que la excavación funcione y que no puede fallar ninguno porque sino se cae todo, ese era el objetivo», señala.

Cubos y espátulas listos para iniciar la excavación en Sima del Elefante.

Cubos y espátulas listos para iniciar la excavación en Sima del Elefante.

La trastienda de Atapuerca, estos son los materiales que mueven en campaña. 

Los números que rodean el trabajo en Atapuerca son a lo grande. 15 vehículos para los equipos de los diferentes yacimientos, dos autobuses, uno de 60 plazas y otro de 55, para llevar a los arqueólogos a pie de la Trinchera del Ferrocarril. Además de la movilidad, el equipo de logística se encarga de la alimentación del equipo (almuerzos con bocadillos, bollería, café, agua, refrescos...). 

El equipo de logística distribuye el material de trabajo para 300 excavadores (epis, guantes, gafas, cubo, destornillador, brochas, sacos para depositar sedimento que se lleva al río...) y maquinaria para la excavación (un dumper, una miniexcavadora y este año un brazo articulado para trabajar en la parte exterior de Penal, tiendas de campaña para el Lavadero del río) y el sistema eléctrico e informático que cada año se monta en la excavación. 

Este año se ha utilizado un brazo elevado por primera vez en Atapuerca para excavar en Penal.

Este año se ha utilizado un brazo elevado por primera vez en Atapuerca para excavar en Penal.

Hay una caseta de baterías que se conectan con un remolque que tiene 12 plazas solares y se instalan en Fantasma y en Mirador. Además, hay aljibes que presta el Ejército y un contenedor marítimo junto al río. Esa electricidad permite conectar todos los sistemas informáticos que con estaciones totales, conexión wifi y una app en el móvil permiten realizar el registro de manera digital desde la cuadrícula. «Todo está robotizado, va en red es un trabajo muy complejo que ha funcionado muy bien, es un diseño de Tony Canals al que tenía en mucha estima antes, ahora le tengo una admiración total», reconoce.

Remarca, eso sí, que Atapuerca no solo genera un impacto turístico y científico en Burgos. Es mucho más. En la excavación unos 100.000 euros se destinan a proveer todo lo necesario al grupo de trabajo durante mes y medio y repercuten a la empresa burgalesa. «Se realiza con empresas burgalesas de suministros industriales, alimentación... Serán mas de 15 empresas que suministran lo necesario durante este mes y medio de campaña pero también nos dan respuesta porque a veces se estropea un vehículo y lo necesitas al día siguiente a las 8, y en los talleres, con todo el lío que tienen, nos lo dejan listo a tiempo, hay un compromiso con la excavación», remarca.

El sistema informático y de estación total y tramisión de coordenadas e imágenes de cada elemento arqueológico convierten a Atapuerca en una excavación robotizada.

El sistema informático y de estación total y tramisión de coordenadas e imágenes de cada elemento arqueológico convierten a Atapuerca en una excavación robotizada.SANTI OTERO

El equipo de logística de Atapuerca sigue en modo campaña hasta el 31 de julio. «Ahora toca retirar todo el engranaje de la excavación, guardar en los almacenes los equipos, devolver los vehículos, hacer inventario...», enumera. Lleva pensando en la campaña desde abril y «creo que he ido un poco justo, el próximo año hay que empezar después de Navidad para llegar con más tranquilidad», recomienda.

A pesar del estrés y la cantidad de tareas que implica la logística de una excavación con 13 superficies de trabajo dispersas por la sierra de Atapuerca, él está satisfecho «por como ha ido todo, por el trato con los codirectores que aunque son muchos, la relación ha sido buena y fluida, con una comunicación directa por Whatsapp si lo que se necesitaba era para el día siguiente y por llamada telefónica si era algo urgente y todo ha ido muy bien», explica. El secreto vuelve a ser el mismo. Todos se conocen y todos conocen el trabajo que cada uno tiene que hacer.  

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