El Ayuntamiento, a punto de romper con Scooby, estudiará si merece la pena levantar la nueva perrera
Dos ofertas optan al contrato 'puente' para la recogida de animales que permitirá rescindir el acuerdo actual, tras decenas de sanciones. El edil Carlos Niño tendría así 20 meses de margen para valorar la externalización total del servicio, dados los problemas que acumula el proyecto

Instalaciones de la perrera ubicada en Villafría.
A la segunda irá la vencida, al parecer, y podrá adjudicarse y firmarse el contrato 'puente' de recogida de animales que permitirá al Ayuntamiento de Burgos zafarse del acuerdo en vigor con Scooby, la actual adjudicataria, tras el cúmulo de sanciones impuestas. El primer intento, iniciado en febrero, se frustró por una serie de problemas administrativos y hubo que volver a licitar un contrato cuyo importe asciende, a priori, a 211.000 euros, presupuesto base marcado por la administración local para la prestación del servicio durante un periodo de diez meses, prorrogable otros diez en periodos de cinco. En caso de agotar el plazo máximo, el coste aumentaría de manera proporcional.
La nueva licitación se publicaba a mediados de julio y el plazo de presentación de ofertas culminó iniciado agosto. Dos empresas optan al contrato, según avanza el concejal de Medio Ambiente, Carlos Niño, convencido de que en esta ocasión todo saldrá bien.
Así, con casi medio centenar de incumplimientos desde 2022 y miles de euros en sanciones, podrá romperse de facto la relación con la protectora Scooby Medina.
La rescisión de este contrato lograba en diciembre de 2024 el visto bueno preceptivo del Consejo Consultivo, que permitía iniciar entonces el procedimiento para adjudicar de manera urgente la gestión temporal hasta la puesta en marcha de las nuevas instalaciones. O no.
Y es que descartadas las opciones sobre la mesa para renovar las dependencias de Villafría (el fallido proyecto del PSOE, por los graves problemas de cimentación hallados al inicio de los trabajos, o la colocación de módulos prefabricados que se barajó como solución alternativa rápida) y con serias dudas sobre la oportunidad de destinar una parcela de Villalonquéjar a tal fin, como se planteó, Niño reconoce abiertamente que se bajara externalizar del todo este servicio.
El desarrollo del contrato a punto de formalizarse, una vez se elija en las próximas semanas entre las dos ofertas recibidas, inclinará la balanza. El adjudicatario tendrá que disponer de sus propias instalaciones para la recogida y mantenimiento de animales de compañía abandonados, extraviados y desamparados en el término municipal de Burgos, en los términos que establece el pliego de condiciones. Tendrá, pues, el edil hasta veinte meses por delante para decidir si este formato responde adecuadamente a las necesidades y, de ser así, redactar un nuevo pliego para licitar el servicio en idénticas condiciones por un mayor plazo, posiblemente de cinco años.
En concreto, el acuerdo en cuestión contempla, además de la recogida de animales, "su alojamiento en un centro, inscrito en los correspondientes registros y autorizado para dicho fin, asumiendo todas las tareas y obligaciones necesarias para el cumplimiento de lo previsto en la legislación nacional y sectorial vigente y la ordenanza municipal aplicable en materia de protección de los derechos y el bienestar de los animales".
La empresa que resulte seleccionada asumirá también la recogida de aquellos animales de compañía que, por orden y en acompañamiento de personal perteneciente a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, se encuentren dentro de una propiedad privada constituyendo un riesgo para sí mismos, para su salud o bienestar, para la seguridad e higiene de las personas o de otros animales o para el normal estado de conservación de las cosas. Todos los animales se trasladarán a las instalaciones del adjudicatario para una primera valoración veterinaria, observación sanitaria y administración de los tratamientos necesarios.
Tendrá además obligación de cuidar de los animales recogidos y procurarles alojamiento, manutención y tratamientos sanitarios, así como de fomentar las adopciones de los animales albergados cuyo titular sea el Ayuntamiento de Burgos. El pliego también exige que las instalaciones se desinfecten como mínimo una vez a la semana, con productos legalmente autorizados y destinados a colectividades de animales, y siempre que salga definitivamente el animal de cada estancia.
Cabe recordar que la portavoz municipal explicaba el pasado mes de abril -al tiempo que se frustraba el primer intento de adjudicar este contrato puente- que el proyecto redactado por el estudio Barrio y Camino en sustitución del de rehabilitación ya iniciado, truncado por el deterioro de las estructuras, supondría una inversión de 1,35 millones de euros. Sin embargo, precisaba, esta obra «no puede desarrollarse en el actual espacio que ahora ocupa la perrera porque cuenta con protección medioambiental» que impide ocupar más espacio. Ante tal circunstancia se buscó la mencionada alternativa en otro punto de la ciudad: el polígono de Villalonquéjar. Pese a contar con ubicación y proyecto, el Ayuntamiento pisaba el freno «por el momento» y por «el alto coste» y Ballesteros confiaba en incorporar una partida para afrontar la iniciativa en el próximo presupuesto. No obstante, de cumplir las expectativas, el nuevo contrato de gestión no sería necesario.