Una denuncia al mes por violación y un 9,3% de delitos sexuales más que en 2024
Los ilícitos penales por lesiones y riñas tumultuarias se disparan un 220% en Aranda mientras Burgos capital registra un descenso del 35,3%. Repunte generalizado de las sustracciones de vehículos salvo en Miranda

Un agente de la Policía Nacional, durante un operativo de vigilancia en Burgos.
Romper el silencio y señalar al agresor. Cada vez más mujeres lo hacen y las estadísticas así lo reflejan. De ahí el aumento, más o menos sostenido, de los delitos contra la libertad sexual en España. En el caso de Burgos, el primer semestre de 2025 se saldó con siete denuncias por violación: tres en la capital, una en Miranda de Ebro y el resto en otros puntos de la provincia. Prácticamente una al mes, lo cual conlleva una caída del 36,4% en relación al mismo periodo en el año anterior.
El hecho de que disminuyan las agresiones sexuales con penetración no quita para que el resto de delitos de esta naturaleza continúen subiendo. En conjunto, la criminalidad dentro de este apartado creció un 9,3%. No obstante, los datos recabados por el Ministerio del Interior revelan una caída del 10,3% y del 16,7% en Burgos y Miranda, respectivamente, mientras Aranda de Duero registraba un incremento del 33,3%.
Más allá de las cifras, que a nivel nacional arrojan un aumento del 5,3% en el apartado de delitos contra la libertad sexual, resulta conveniente aportar contexto a esta problemática. En primer lugar, poniendo de relieve que dicha subida se sitúa en «un porcentaje inferior al incremento interanual observado en años anteriores». Partiendo de esta base, fuentes de la Secretaría de Estado de Seguridad subrayan la importancia de «las activas políticas de concienciación y de reducción de la tolerancia social y personal frente a este tipo de hechos delictivos, que se traducen en una mayor disposición de las víctimas a denunciarlos». De esta forma, se reducen «los niveles de infradenuncia existentes en relación con estos tipos penales».
Sin duda, la implicación de la ciudadanía y de los cuerpos y fuerzas de seguridad resulta clave para asistir a las víctimas. Claro ejemplo el del pasado mes de junio en la capital burgalesa, cuando una mujer logró zafarse de su agresor gracias a una señal internacional de auxilio, consistente en plegar el dedo pulgar de la mano derecha sobre la palma y los cuatro dedos sobre el mismo, para alertar de una situación de peligro.
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Tuvo suerte esta joven de ser vista por una mujer que conocía la señal. La víctima, que fue abordada por cuatro hombres en una zona de ocio nocturno, sufrió tocamientos por parte de uno de ellos que se empeñó en «acompañarla hasta su propio domicilio». En un momento dado, ambos acudieron al Hospital Universitario de Burgos (HUBU) porque la mujer adujo que necesitaba ir al baño. Una vez allí, tras conseguir dar la voz de alarma de manera sutil, su agresor fue detenido en cuestión de minutos por la Policía Nacional.
Homicidios, peleas y robos
Con un leve incremento del 3,5% de la criminalidad convencional, la provincia de Burgos sigue siendo una de las más seguras de España. Pero resulta llamativo, en términos porcentuales, que los homicidios dolosos y asesinatos en grado de tentativa hayan crecido un 66,7% durante el primer semestre del presente ejercicio al pasar de tres a cinco.
También se denunciaron entre enero y junio más delitos por lesiones y riñas tumultuarias. Un 9,2% más, para ser exactos, en el conjunto de la provincia. Sin embargo, la capital registró un descenso del 35,3% mientras en Aranda se producía un aumento del 220%. En Miranda, mientras tanto, la estadística de Interior refleja una subida del 31,3%.
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Si hablamos de robos con fuerza e intimidación, se aprecia un aumento provincial del 12% que, en el caso de Burgos, se eleva hasta el 22%. Por contra, los asaltos en domicilios, establecimientos y otras instalaciones disminuyeron un 3,1% dentro del cómputo global y un 6,2% en la capital. Cabe reseñar, además, que las sustracciones de vehículos experimentaron un repunte del 40%. No en vano, Miranda registró una caída del 62,5% mientras esta clase de delitos se disparaban un 75% en Aranda.