CARLOS GUTIÉRREZ / VOLUNTARIO
«Es un labor gratificante porque con poco logras que alguien sea más feliz»
Cuatro parroquias de la provincia cuentan con pisos de acogida donde «se atiende, se recibe y se acompaña en actividades sociales».

Carlos Gutiérrez, agente de pastoral de la Unidad parroquial San Antonio Abad-El Pilar.
Carlos Gutiérrez es voluntario. En concreto agente de pastoral de la Unidad parroquial San Antonio Abad-El Pilar. Aunque es, en realidad, un voluntario de apoyo al migrante, porque, como asegura, «aquí no eres voluntario de Caritas, de Atalaya o de Accem o de tu parroquia, eres voluntario de todas las asociaciones de la iglesia porque es un trabajo en red». Una labor que, en su caso, se centra en los tres extranjeros que conviven en un piso cedido por un particular a su parroquia. «Nos encargamos de enseñarles nuestras costumbres, organizamos excursiones... Son más las relaciones humanas, los aceptamos, los recibimos y les acompañamos», asegura. Una labor altruista que «nos aporta mas a nosotros, que nosotros a ellos». Apunta que «es gratificante esta labor porque con poco logras que alguien sea mas feliz».
Esta atención se presta también en las parroquias de Villarcayo, Trespaderne y en la iglesia de San Juan Bautista de la capital. Son pisos que, como el del Pilar, ceden sus propietarios para este fin ya que no tienen uso. «No es una vida de lujo, comparten casa» pero reconoce que «cuando salimos, como cuando les llevamos al Curpillos, se hacen fotos para mandar a su familia y decirles que están bien». Gutiérrez no observa un mayor rechazo al inmigrante en la calle. «En Burgos se vive con cierta tranquilidad, del piso dos de los tres chicos juegan al fútbol con españoles y no tienen dificultades». Asegura que, por su experiencia, «todos llegan queriendo trabajar y cuanto antes mejor».