Los concesionarios prevén que el inicio de las multas en la Zona de Bajas Emisiones avivará sus ventas
Las marcas chinas aceleran su avance y ya marcan el paso en el sector. El mercado de ocasión, con 14.403 transacciones en lo que va de año, registra un ligero repunte impulsado por el difícil acceso al coche nuevo

Imagen de archivo del interior de un concesionario de la capital burgalesa.
La entrada en vigor de las sanciones de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE), prevista en febrero de 2027, será un acicate para el mercado del automóvil en la provincia. Así, al menos, lo augura el presidente de la Asociación de Concesionarios de Burgos (Aconauto), Carlos Arce, que pronostica un aumento de las ventas cuando los conductores deban retirar vehículos sin distintivo ambiental para acceder al centro de la ciudad. "Los datos provinciales crecerán por esa razón. Lo notaremos a medida que se acerque la fecha", apunta. Hasta entonces, el comportamiento del comprador apenas variará: "Mientras me permitan circular, yo sigo. No todo el mundo puede cambiar al ritmo que se pide, es una inversión importante", añade.
Arce señala esta próxima realidad como factor determinante a medio plazo de un mercado en el que hoy las protagonistas son las marcas chinas que, asegura, ya "marcan el ritmo". "Quieren entrar y hacerlo rompiendo, con los mejores precios. La estrategia funciona, lógicamente, y aunque las europeas empiezan a reaccionar, hasta ahora han estado más retraídas", indica, para enfatizar que incluso concesionarios tradicionalmente asociados a firmas próximas incorporan ya estas enseñas debido a su innegable atractivo para el bolsillo de los consumidores, en particular de los de menor poder adquisitivo.
Con todo, ni los coches chinos levantan el ánimo general del mercado que, en términos globales, con reflejo en la estadística provincial, permanece en una situación de estancamiento, un "letargo", según Arce, condicionado por unas ayudas públicas, cuyos plazos y tramitación no se ajustan a las necesidades de los compradores. En cualquier caso, las previsiones para 2025 son ligeramente mejores: "Vamos a terminar un poco mejor que el año pasado, aunque cerca", asegura y cifra el alza actual en torno al 3%.
El contexto general, marcado por la transición hacia una movilidad más limpia y por una industria en plena adaptación, añade presión a los concesionarios, que han comenzado a diversificar servicios -como alquileres de media duración- para responder a hábitos de consumo cambiantes.
En paralelo, el mercado del vehículo de ocasión mantiene su peso como alternativa para quienes no pueden acceder a uno nuevo. En Burgos, las ventas de usados han subido un 1,1% hasta octubre respecto a 2024 y un 12% frente a 2023, año en el que el sector «tocó suelo». Arce matiza, no obstante, que el análisis debe incorporar la evolución del precio medio: «Quizá el jugo de la estadística está en si el coche que se vende ahora, aunque sea un 1% más, es más caro o más barato que hace dos años».
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Según los datos más recientes, la venta de turismos y comerciales de segunda mano muestra un comportamiento moderado, pero consistente en lo que va de año. Solo en octubre, la provincia registró 1.652 operaciones, un 3,3% menos que en el mismo mes de 2024, aunque todavía un 15,6% por encima de 2023, lo que refleja una recuperación sostenida frente a los mínimos de hace dos ejercicios. En el acumulado anual, Burgos suma 14.403 ventas, lo que supone un crecimiento del 1,7% respecto al año pasado y del 11,2% en comparación con 2023. Su peso en el conjunto del mercado nacional se mantiene estable en torno al 0,8%, una cuota habitual para la provincia dentro del mapa estatal. En Burgos se vendían en 2025 cerca de 50 vehículos usados al día de media, unos 335 a la semana o alrededor de 1.440 al mes.
Este comportamiento está en línea con la dinámica general de Castilla y León, donde el mercado de ocasión continúa evolucionando de forma estable, con una demanda sostenida por la necesidad de renovación del parque móvil lastrada por las dificultades persistentes para acceder al vehículo nuevo. Predominan las operaciones con vehículos de más de diez años y las transacciones entre particulares, rasgos que explican el crecimiento moderado y la presión sobre los precios.
La escasez de oferta también influye, alimentada por la exportación de modelos recogidos por grandes operadoras de compra, pues la mayoría de los coches que llegan a ellas se van fuera del país.
España, recuerda el presidente de Aconauto, es «un mercado donante de vehículos usados», lo que reduce el stock disponible y sostiene la escalada de precios. En este contexto, la compra tipo se concentra en vehículos de entre 10.000 y 15.000 euros, una franja que «tiende hacia arriba».
Por otra parte, Arce reconoce que el sector observa con atención la nueva Ley de Movilidad Sostenible, una normativa que podría marcar el rumbo de los próximos años. En su opinión, la legislación se enmarca en un contexto de cambios rápidos y de incorporación acelerada de nuevas tecnologías, ante los que "no queda otra opción que adaptarse". Subraya que la movilidad será un elemento central de las políticas ambientales y que fabricantes y concesionarios deberán avanzar hacia modelos más limpios y plenamente reciclables.