Conoce a Marta Sanz: La burgalesa que sueña con impulsar la sostenibilidad en empresas locales
Ingeniera química de formación, está detrás de programas locales como ‘Yo soy Comercio sostenible’ y ‘Polígono circular’. Su proyecto personal, Resiliando, es una consultora artesanal que busca dotar a las pymes de una sostenibilidad económica, social y medioambiental

Marta Sanz es la creadora de Resiliando y de programas municipales como ‘Polígono Circular’ o ‘Yo soy comercio sostenible’.
«Agente de cambio, enamorada de la sostenibilidad y conocedora de su necesidad en la Revolución 4.0». Así se describe Marta Sanz, una burgalesa que desde hace cinco años tiene como objetivo hacer de pymes y autónomos, negocios más sostenibles y regenerativos.
Para lograrlo, en 2020 y antes de que arrancara uno de los periodos más oscuros de nuestra historia reciente, la pandemia de la covid- 19, Marta se lanzó a crear Resiliando, una «pequeña consultora artesanal» que busca «lograr la transformación social, ambiental y empresarial».
Ingeniera química de formación, durante muchos años trabajó en una gran empresa en su Burgos natal y en otras ciudades como Zaragoza, donde se convirtió en una de las primeras mujeres supervisoras de producción en una fábrica de coches de 7.000 trabajadores. «Esta etapa fue un aprendizaje muy duro, pero me ayudó a entender el trabajo desde una visión más humana y el germen que serviría para romper con todo».
El punto de inflexión llegaría poco después. «Un cáncer me deja fuera de combate con 34 años y en este momento me replanteo mi vida profesional. Pedí la cuenta y me di un año para replantear lo que quería hacer», señala. En aquel momento creaba Recíproka junto a otros profesionales con experiencia en diferentes áreas de la gestión de empresa, la promoción del cooperativismo y la economía socia.
«Es una consultoría gratuita que surgía de la preocupación por el futuro del trabajo. Nació como red de apoyo y conocimiento especializado para iniciativas empresariales en crisis con la que tratamos de evitar la destrucción de puestos de trabajo».
Poco después estallaba la pandemia. «Si aquella decisión de dejar mi trabajo ya me daba vértigo, con aquella situación me entró el miedo», señala ahora entre risas.
Pero poco tiempo su compromiso personal y profesional con mejorar la trayectoria de las pequeñas empresas burgalesas iría cogiendo forma. «Como dice una buena amiga, pensé que tenía capacidad de cambio, que tenía mi pequeña parcela de poder para ayudar a pequeñas empresas a iniciar también un cambio hacia la sostenibilidad». Pero no una sostenibilidad «centrada solo en la parte ‘verde’ de la palabra que lleva a las empresas a plantar árboles un día al año y olvidarse de lo demás, sino una sostenibilidad económica, social y medioambiental». Porque «por muy ‘verde’ que seas, eso no implica que tu empresa o que tu idea de negocio sean sostenibles», añade.
Y es que «la sostenibilidad no se puede entender como algo individual ni separada del resto de áreas de una empresa. Tiene un enfoque transversal dentro del ciclo de vida de cada negocio y por supuesto debe ser compromiso de todo el equipo».
Para empezar es importante «tener claro cuál es el propósito básico de rentabilidad de la empresa, pero también cuál es el propósito esencial, es decir, lo que nos mueve como organización», afirma Sanz.
Esta cuestión tuvo mucho peso en el camino de la burgalesa, quien al momento de lanzarse a su propia aventura profesional tuvo claro que su consultoría artesanal «no estaba destinada a grandes empresas, que tienen muy marcados sus ‘checklist’ y todo el proceso tremendamente procedimentado». Por eso «elijo trabajar con la pequeña empresa y el autónomo. Podemos desarrollar nuestra labor de forma transversal y con todo el equipo».
Todo arrancó con Huerta Molinillo. «Me pidieron que les echara una mano en la mejora de procesos y todo fue muy bien, así que decidí darme de alta como autónoma», recuerda. Nacía Resiliando. Y lo hacía con el objetivo de «tratar de construir una economía con otra lógica, una economía regenerativa que tiene en cuenta los límites de nuestro planeta y los límites de las personas».
En ese momento le llega a Marta la propuesta de crear un programa municipal de sostenibilidad de la mano de la Cámara de Comercio de Burgos y del Ayuntamiento y así nació ‘Yo soy comercio sostenible’, que este 2025 cumple cinco años y que tiene como objetivo que el comercio local alcance mayores cotas de sostenibilidad en el ámbito medioambiental, social y económico.
Burgos
El proyecto 'Polígono Circular' de Villalonquéjar, finalista de los Innovation in Politics Awards
El Correo de Burgos | El Mundo
De forma paralela, su experiencia laboral previa en empresas de la capital le llevó también a colaborar con la Asociación Empresarios Polígono Villalonquéjar y junto a la entidad creaba el programa ‘Polígono Circular’, que pretende impulsar la transformación de la industria burgalesa a través de dos vías.
«Por un lado, a través de una cultura solidaria de redes de intercambio de residuos aprovechables en el ciclo productivo empresarial encaminada a la producción de energía térmica y eléctrica» y, por otra parte, «a través de la concienciación ecológica y social, con huertos urbanos colaborativos, orientados a promover la cultura sostenible y solidaria dentro del polígono». El programa fue finalista en Varsovia de los premios internacionales ‘Innovation in Politics Awards 2023’.
'Visual thinking'
Aterrizar todas estas ideas en las empresas y darles forma a veces no es sencillo, pero donde no llega la palabra llega el 'visual thinking' y Marta es una auténtica experta. «Se trata de un método de organización y representación de ideas que utiliza imágenes, dibujos, diagramas y mapas mentales para facilitar la comprensión y la memoria».
«El dibujo es una de esas cosas que me hace feliz y hace un tiempo descubrí esta técnica de la mano de una compañera de País Vasco», explica la burgalesa. Descubrió que el ‘visual thinking’ es «una herramienta muy potente porque permite traducir y explicar las ideas de trabajo en imágenes, que son más sencillas y comprensibles para todo el mundo», apunta Sanz, orgullosa de saber que su forma de trabajar y su capacidad de acción «pueden cambiar un poco el mundo en el que vivimos».