El Correo de Burgos

Una cata de dulces conventuales servirá de aperitivo al ya tradicional mercadillo en San Pedro de Cardeña

El Museo de Burgos acoge este viernes a las 18.30 la iniciativa, a cargo de Fernando Mayoral, con la que la Fundación DeClausura busca visibilizar la cita solidaria que desde hace cuatro años organiza en el cenobio. En esta ocasión 'abrirá' los días 13, 14, 19, 20 y 21 de diciembre. 

Imagen de la edición del año pasado del mercadillo, que en esta ocasión permanecerá abierto los días 13, 14, 19, 20 y 21 de diciembre en el Monasterio de San Pedro de Cardeña.

Imagen de la edición del año pasado del mercadillo, que en esta ocasión permanecerá abierto los días 13, 14, 19, 20 y 21 de diciembre en el Monasterio de San Pedro de Cardeña.ÓSCAR CORCUERA

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"Queremos poner en valor un legado culinario que es patrimonio inmaterial y, de paso, ayudar a las comunidades que lo preservan". He ahí el gustoso reto al que la Fundación DeClausura invita a sumarse a los burgaleses cada año, desde hace cuatro, antes de Navidad. Apela tal afán de alguna manera al espíritu que prende estos días en el corazón y el bolsillo de la sociedad para, con la sencillez que reina en la vida de las que obran los divinos bocados en venta, cobrar forma de Mercadillo Solidario de dulces conventuales instalado en un marco incomparable: el Monasterio de San Pedro Cardeña

Este año, como novedad, habrá un suculento aperitivo en el corazón de la ciudad. El Museo de Burgos -otro tesoro cultural, y van tres en dos párrafos- será el escenario de excepción de una cata de recetas monásticas (las que luego podrán adquirirse los días 13, 14, 19, 20 y 21 en el cenobio) que aspira a cautivar paladares, además de "visibilizar" la iniciativa de la que será antesala. Confía ilusionada su impulsora, Cecilia Cózar, en el tirón de la propuesta, comandada además por el sumiller local Fernando Mayoral, elegido mejor en lo suyo en España en el año 2024. 

La cata tendrá lugar el viernes 12 de diciembre. Comenzará a las 18.30 horas y la entrada es gratuita hasta completar el aforo, limitado a 60 personas. Tras la sesión, se pondrá a la venta una pequeña muestra de los productos protagonistas de la cita en la que Mayoral abordará el origen, las técnicas tradicionales y el significado cultural de estas elaboraciones centenarias, la mayor parte de ellas fundamentales para sostener la economía cotidiana de numerosas comunidades religiosas, para las que, de hecho, el apoyo de iniciativas como la promovida por Cózar es clave.

Ya desde el sábado el mercadillo en San Pedro de Cardeña reunirá a 22 monasterios y conventos pertenecientes a distintas órdenes (cistercienses, jerónimas, clarisas, carmelitas descalzas y de la antigua observancia, concepcionistas y mercedarias) procedentes de 13 provincias españolas, además de una comunidad invitada de Kenia. Entre las participantes figuran las burgalesas clarisas de Vivar del Cid y las cistercienses de Villamayor, junto a comunidades de Sevilla, Toledo, Palencia, Navarra o Cantabria, entre otras.

Si bien el objetivo principal es facilitar la venta de sus productos para contribuir al sostenimiento de comunidades con escasos recursos, la iniciativa también permite descubrir un repertorio gastronómico excepcional. Muchas de sus recetas, como perrunillas, sultanas, amarguillos, cocadas, cordiales o mojicones, forman parte de la historia culinaria peninsular y han perdurado gracias al trabajo silencioso de estas agrupaciones.

Entre las elaboraciones más destacadas vuelve a figurar el bizcocho de las concepcionistas de Osuna (Sevilla), conocido como bizcocho marroquí, una receta del siglo XVII emparentada con el antiguo pan de Castilla, precursor de los bizcochos actuales antes de la existencia de la levadura. Su historia está íntimamente ligada a Burgos. Este bizcocho comparte parentesco con el Castella japonés, introducido en Japón en los siglos XVI y XVII a través del comercio portugués, un testimonio más de la proyección histórica de estas recetas conventuales.

Pero el turrón, augura Cózar, "será de nuevo el producto estrella del mercadillo". Habrá para elegir, pues este año se ofrecerán 20 variedades procedentes de ocho monasterios, desde los clásicos turrones duro y blando hasta especialidades como turrón de pistachos, trufa, ron, nata, café, praliné, guirlache, hojaldre con chocolate, avellana con chocolate o el conocido turrón de la abuela. Junto a ellos se podrán encontrar polvorones, mantecados, mazapanes, alfajores, yemas, empiñonados, cocadas, corazones de almendra, rosquillas, pastas de múltiples sabores, garrapiñadas, guijarros, cordiales, mojicones, panetones, magdalenas, chocolates, castañas de Navidad y numerosos dulces tradicionales más.

Los alfajores también tendrán un protagonismo especial por su relevancia histórica: una receta documentada desde la Edad Media, vinculada a la gastronomía de Al-Ándalus y antecedente directo tanto del turrón como del mazapán. 

El horario de apertura del mercadillo, atendido por voluntarios, será de 11 a 13.45 horas y de 16.30 a 18 horas. 

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