El Correo de Burgos

Camino Lebaniego en Burgos: La provincia busca potenciar su ramal

El objetivo es dar a conocer esta ruta de peregrinaje como recurso turístico.
La Fundación Camino Lebaniego trabaja mano a mano con ayuntamientos burgaleses para recuperar este camino con seis siglos de historia

Vista general de la localidad de Lodoso.

Vista general de la localidad de Lodoso.ECB

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Apostar por el potencial que tiene el Camino Lebaniego Castellano y estudiar y poner en valor el ramal que transcurre por Burgos es el objetivo de la Fundación Camino Lebaniego. Esta ruta cristiana es una antigua, pero casi inédita vía de peregrinación, un camino del siglo XXI para una tradición de casi seis siglos que parte desde la capital palentina hasta el Monasterio de Santo Toribio de Liébana, cerca de Potes, en el corazón geográfico y emocional de Cantabria.

Esta ruta de peregrinación hacia el Monasterio de Santo Toribio pisa también tierras burgalesas, en Melgar de Fernamental y a través del recorrido paralelo a las esclusas 11, 12, 13 y 14 del Canal de Castilla en San Llorente de la Vega. De ahí pasa a tierras palentinas por Olmos de Pisuerga y Ventosa, donde se ubica el centro de interpretación del canal.

Pero desde kilómetros atrás transcurre un ramal que une este inicio del Camino Castellano con el corazón de la provincia burgalesa y que tanto ayuntamientos burgaleses como fundación están tratando de poner en valor y dar a conocer. Así lo explica Óscar Alonso, alcalde de Lodoso, una de las villas por la que transcurre este ramal que deriva en el Camino Lebaniego castellano. «Se trata de una ruta de una gran belleza, con una naturaleza espectacular y un patrimonio muy importante. Subir desde Castilla hacia Cantabria es duro, pero es una alternativa preciosa. Tiene mucho potencial y hay que apostar por ello», apunta.

Este ramal, que conectaría con el Camino castellano, parte de la capital burgalesa para continuar por Vivar del Cid, Sotopalacios, Marmellar de Arriba, Lodoso, San Pedro Samuel, Cañizar de Argaño, Sasamón, Padilla de Abajo, Melgar de Fernamental y San Llorente de la Vega. «Desde ahí ya conecta con el Camino Castellano en la provincia palentina», señala el alcalde.

Ahora el trabajo se centra en «encontrar y documentar los hitos del ramal que demuestren que es un camino de peregrinación». Hitos como hospitales para peregrinos o evidencias de su existencia, puentes y restos bibliográficos. «Estos son los hitos de mayor rigor y contamos con unos cuantos que evidencian la existencia del ramal», explica.

Iglesia de San Cristóbal, joya patrimonial de Lodoso.

Iglesia de San Cristóbal, joya patrimonial de Lodoso.AYTO. PEDROSA DE RÍO ÚRBEL

«Queremos que se vayan forjando alianzas porque los caminos de peregrinación cruzan de territorio a territorio, de municipio a municipio y de persona a persona y las instituciones debemos ser puente para esas alianzas», señala la presidenta de la fundación, Pilar López Bahamonde. Y es que el Camino Lebaniego quiere ser una alternativa al masificado Camino de Santiago.

«Los peregrinos cada vez buscan otras alternativas en las que poder vivir una experiencia individual y en comunión con uno mismo» y «el Camino Lebaniego es único», asegura López. De hecho, los municipios por los que transcurren «saben que es una vía viva, con oportunidad turística y arraigo cultural».

Hasta ahora, entidades como la fundación «promocionábamos el Camino Lebaniego en los años jubilares, pero si queremos conservarlo y ponerlo en valor también hay que hacerlo el resto de años». Esta «es una vía de peregrinación medieval muy interesante y bella que hay de dar a conocer», añade el alcalde de Lodoso.

La historia

Ya en la comunidad autónoma vecina de Cantabria, el Camino Lebaniego se separa del Camino del Norte, en Muñorrodero, a 12 kilómétros de San Vicente de la Barquera, y llega hasta el Monasterio de Santo Toribio de Liébana. Desde la Edad Media está registrada la afluencia de peregrinos a este cenobio, donde descansaban los restos del Santo, al que se le otorgaban propiedades curativas y milagrosas.

«Allí se acudía también a adorar el Lignum Crucis- el trozo más grande de la Cruz de Jesús de Nazaret- por eso a los peregrinos del Camino Lebaniego se les conocía como ‘Peregrinos de la Cruz’, los que llegaban a adorar a la Cruz, aunque a día de hoy también se ha acuñado el término ‘crucenos’», apunta la responsable de la fundación.

Y es que se sabe que a mediados del siglo VIII, una vez consolidada la Reconquista en la zona de Liébana, «se trajeron al monasterio los restos del obispo Toribio de Astorga y las reliquias del Lignum Crucis -que según la tradición él había traído de Jerusalén- para depositarlas en un lugar seguro como era este monasterio, que ya había adquirido mucho prestigio en el territorio cristiano», narra.

En su momento, el Instituto Internacional de Estudios Forestales determinó que «la reliquia pertenece a la variedad ‘Cupressus sempervirens’, una especie vegetal de la región de Palestina, y que cuenta con más de dos mil años de antigüedad».

El monasterio cuenta con una iglesia que se construyó en 1256 con el apoyo económico de los fieles y sigue las directrices del gótico monástico de influencia cisterciense. Junto a él se encuentra el albergue de peregrinos.

Además del carácter tradicional de la peregrinación, «es una ruta tremendamente bella y cargada de historia, ya que desde la antigüedad ha sido una vía de conexión y de transporte de mercancías entre la meseta y los puertos del Cantábrico».

Beato

Beato de Liébana fue figura clave de la Iglesia hispana y europea, por dos motivos. «Fue defensor de la ortodoxia católica frente a la herejía adopcionista de Elipando de Toledo y fue el creador e impulsor del culto a Santiago Apóstol con su poema ‘O Dei Verbum’, en el que lo proclama ‘cabeza refulgente de España’». La obra cumbre de Beato, pieza fundamental en la historia del arte y la cultura, fue su ‘Comentario al Apocalipsis de San Juan’, obra que «llegó a ser el primer bestseller de la Edad Media y que acabaría denominándose ‘beato’ en honor a su autor».

En la actualidad, Torre del Infantado de Potes, alberga una exposición permanente, sobre el Beato de Liébana: ‘El Cosmos de Beato de Liébana’. Se trata de una exposición única que recoge la mejor y más amplia colección de beatos del mundo con 23 ejemplares. El edificio, declarado Bien de Interés Cultural, es la obra más representativa y sobresaliente de la arquitectura civil de Potes.

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