El Correo de Burgos

Raquel Jorreto: La matrona burgalesa que quiere revolucionar la salud de la mujer «en todas las etapas de la vida»

Ha creado un centro que ofrece «información, formación y sostén». Un grupo de duelo perinatal gratuito, un curso de preparación al parto de fin de semana y clases de ejercicio específicas para embarazas son algunos de sus servicios.

Raquel Jorreto en su centro de la calle Trujillo.

Raquel Jorreto en su centro de la calle Trujillo.TOMAS ALONSO

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La obstetricia no se vive igual en todas las latitudes. «Mientras que en países como Irlanda la autonomía de la matrona es la norma, y el ginecólogo solo interviene si existe una patología real, en España la realidad hospitalaria suele ser distinta». Así lo expresa, la matrona Raquel Jorreto, quien hace apenas unos meses abría un espacio «dedicado a la mujer en todas las etapas de la vida».

En un sistema donde el proceso de dar a luz a menudo «se medicaliza en exceso», la matrona burgalesa Raquel Jorreto ha decidido dar un paso al frente. Tras años de experiencia en diversos hospitales nacionales y en centros de salud, nace Raquel Jorreto Espacio de Maternidad, un proyecto ubicado en la calle Trujillo de Burgos que busca «devolver la autonomía a la mujer y poner en valor la propia figura de la matrona».

Raquel se graduó en Enfermería en 2001 y entre 20023 y 2007 se especializó como matrona y trabajó en el Coombe Women’s Health de Dublín donde «la autonomía de la matrona es la norma y el ginecólogo solo interviene si existe una patología real».

En su vuelta España, la burgalesa desarrolló su profesión en hospitales de Miranda de Ebro, Alicante, Burgos y País Vasco. Después llego su propia maternidad y tras siete años dedicados a la crianza volvió al mundo laboral. «Desde 2021 desarrollo mi labor de matrona en un centro de salud de Burgos, una labor que ahora combino con mi trabajo como matrona independiente», explica. 

Para Raquel, 2017 fue el año del cambio. «En aquel momento decidí que no podía seguir en el sistema hospitalario porque mi autonomía no era respetada», explica. Y es que «a pesar de que las matronas estamos preparadas para gestionar partos normales y resolver algunas complicaciones urgentes, la figura del ginecólogo sigue estando demasiado presente en un proceso fisiológico como es el parto normal».

«Existe una desconfianza generalizada hacia la matrona. Los ginecólogos intervienen a menudo sin ser llamados, interfiriendo en la intimidad y en el proceso hormonal del parto», asevera. Una observación que no es menor y es que «la evidencia científica sostiene que el exceso de intervención y la sensación de ser observada y enjuiciada pueden alterar el progreso natural del nacimiento en las mujeres que van a dar luz».

Para la matrona, la información , el conocimiento y una fuerte red de apoyo son «claves» para afrontar el embarazo, el parto y el posparto de la mejor manera. Sin embargo, a lo largo de sus años de experiencia, la profesional sanitaria ha asistido a situaciones «muy complicadas». «Sentía que llegaba tarde. Muchas mujeres llegaban al paritorio sin información objetiva, con miedo al dolor, sin saber nada sobre la episiotomía o la inducción, y sin herramientas para afrontarlo», señala la matrona.

Jorreto va un paso más allá y lamenta que «en muchas ocasiones las mujeres han acabado siendo víctimas de violencia obstétrica y viviendo un momento tan importante como el embarazo o el parto como una experiencia traumática que les marca para toda la vida».

La matrona es contundente con la violencia obstétrica. «Hay que visibilizar urgentemente». Y es que «a través del testimonio de decenas de mujeres, hemos constatado prácticas de infantilización, amenazas verbales y procedimientos físicos innecesarios que dejan huellas profundas en las mujeres». Una «mala praxis» que «no solo afecta el momento del parto, sino que hunde la autoestima de la mujer, quien a menudo no identifica estas conductas como violencia hasta pasado el tiempo».

Jorreto posa con una pelvis y un bebé en su espacio.

Jorreto posa con una pelvis y un bebé en su espacio.TOMAS ALONSO

Espacio seguro

Precisamente con el objetivo de empoderar a las mujeres y de lograr que vivan su embarazo, parto y postparto preparadas y seguras de sí misma y de la mano de sus parejas, Raquel ponía en marcha una formación concentrada en un fin de semana. «Me he encontrado que en muchas ocasiones los papás no acuden con sus parejas a la preparación al parto que ofrecemos en los centros de salud porque en esas horas están trabajando y es fundamental que el padre también esté informado y preparado», apunta.

El gran éxito de participación de parejas en este curso intensivo llevó a Raquel a plantearse abrir su propio centro. «Hasta el momento tenía que alquilar un espacio para celebrar el curso y debía estar pendiente de su disponibilidad así que después de meditarlo mucho me animé a abrir mi propio centro para no depender de factores externos y sobre todo para ofrecer otros muchos servicios y herramientas a las mujeres».

El espacio de Jorreto quiere ser una «casa para la mujer». Y es que «el objetivo es cubrir el ciclo vital completo desde la primera regla y la higiene menstrual en la adolescencia, hasta el acompañamiento en la menopausia, pasando por la etapa reproductiva».

Así, además de su curso intensivo de preparación al parto, la matrona también ofrece «clases de ejercicio específico para mejorar la elasticidad de cara al parto; hipnoparto y meditación como herramientas para una gestión del dolor desde la calma y un grupo de duelo perinatal gratuito guiado por una psicóloga que quiere ser una red de apoyo para que quienes pasan por una pérdida perinatal donde puedan expresarse sin miedos ni juicios y se sientan arropadas y comprendidas».

Para Raquel Jorreto, la sociedad debería poner una «alfombra roja» a las mujeres «desde que el test de embarazo da positivo». «Estamos creando futuros ciudadanos; incluso desde un punto de vista capitalista, es la mayor inversión».

En su centro de la calle Trujillo, las madres encuentran esa «tribu» necesaria. «Muchas mujeres que, tras la clase, se quedan compartiendo dudas y deseos». Es, en definitiva, un lugar para el autocuidado físico, mental y emocional en un momento donde todo cambia.

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