La oposición urge la reapertura de la Escuela de Música, pero el PP no contempla ni la gestión directa ni el aval

La proposición del PSOE con soluciones a corto y medio plazo salió adelante por la abstención de Vox. Sin embargo, Cristina Ayala defiende su hoja de ruta, lo que otorga poco recorrido al planteamiento aprobado

Familias afectadas por el cese de la actividad de la Escuela Municipal de Música y representantes del profesorado siguieron el debate desde el salón de Plenos.SANTI OTERO

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Burgos

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La situación de la Escuela Municipal de Música tensionó el Pleno ordinario del mes de marzo del Ayuntamiento de Burgos. Los grupos de la oposición, PSOE y Vox, reclamaron la reapertura del servicio, mientras el equipo de Gobierno del PP defendió su gestión y pidió tiempo para resolver un conflicto marcado por condicionantes jurídicos. Una representación de los afectados, familias y profesorado, siguió el debate desde el salón de Plenos, para reclamar la reapertura urgente.

Por ahora no se vislumbra una solución a corto plazo, si bien hay previstas nuevas reuniones con todos los actores implicados en las próximas horas. Fue el grupo municipal socialista quien llevó el debate a la sesión con una proposición que salió adelante gracias a la abstención de los concejales del grupo municipal de Vox. 

El planteamiento socialista pasaba por conseguir que el Ayuntamiento depositase un aval a favor del gestor que le permita cubrir las necesidades económicas, ya que es sabido que los costes estaban por encima de los ingresos que estaba obteniendo, sumando el canon municipal y las cuotas de los alumnos. 

Desde el punto de vista de la socialista Nuria Barrio, esta medida es posible legal y jurídicamente y permitiría abrir la escuela el lunes próximo. La concejala 'peleó' esta solución en el corto plazo, mientras que en el medio-largo plazo sugirió que el Consistorio se hiciera cargo de la gestión directa del servicio, en lugar de tenerla externalizada hacia una empresa. "Llámelo aval o un documento por escrito que garantice que el gestor va a cobrar. Llámelo como quiera, pero hágalo", manifestaba la edil.

Por su parte, Andrea Ballesteros, portavoz del PP y presidenta de la Gerencia de Cultura, insistía en un argumento totalmente contrario: "El Ayuntamiento no es un banco, no da avales a terceros para seguir prestando un servicio, pero a más y más, ¿de cuánto sería ese aval si no sabemos cuántas son las pérdidas hoy en día? Es hablar por hablar".

Marta Alegría, desde Vox, que fue presidenta de Cultura durante el tiempo que duró el bipartito de PP y Vox, justificó la abstención de su grupo, asegurando que Burgos "necesita soluciones reales", pero opinó que la propuesta socialista podría ser una "iniciativa precipitada que pueda generar más problemas de los que pretende resolver".

La remunicipalización del servicio tampoco fue vista como una opción viable desde el equipo de Gobierno de Cristina Ayala. "Siempre ha sido externalizado", afirmó Ballesteros, que añadió que, en estos momentos, "no es una opción" asumir la gestión directa de la Escuela Municipal de Música.

El tono del debate se recrudeció en varios momentos con la petición de dimisión para Andrea Ballesteros o bien que fuera cesada por la alcaldesa. El grupo municipal socialista cargó con dureza contra el Ejecutivo local, al que acusó directamente de haber "dejado caer" el servicio por su falta de reacción ante un problema que, según defendieron, era conocido desde hace tiempo.

La primera edil fue la última en intervenir en este debate, antes de la votación, para dirigirse a las familias y asegurar que el equipo de Gobierno "está poniendo toda la carne en el asador" en la búsqueda de soluciones, y reconoció que comparte la "preocupación" de las familias y del profesorado. 

Según trasladó a los afectados, "nosotros estamos intentando trasladar desde el equipo de Gobierno que no tenemos las cuentas para pagar de forma efectiva, no tenemos las cantidades justificadas para pagar de forma efectiva lo que es el equilibrio económico y financiero del contrato". Además, aseguró que este jueves se hizo el enésimo requerimiento por burofax. 

Por lo que respecta a la proposición aprobada, Ayala hizo ver que tendrá poco recorrido en cuanto a las soluciones que incluye la cuestión del aval económico y la gestión directa de la escuela. Añadió que el Ayuntamiento de Burgos necesita un licitador que se quiera hacer cargo del servicio. "Que sepan los padres, profesores y alumnos, que estamos con ellos. Que queremos que se abra la Escuela de Música, pero hay que darle la forma jurídica que tiene", concluyó. Y tras la votación señaló que la proposición quedaba aprobada "a efectos informativos".

Más cultura

En este Pleno, justo una semana después de conocerse que Burgos quedaba apeada de la carrera por convertirse en Capital Europea de la Cultura en 2031, fue en el que más se habló de cultura de los últimos tiempos. Así, además de todo lo referido a la Escuela de Música, el PSOE reclamó poner en marcha medidas de impulso a la cultura participativa, en otra proposición, que fue rechazada con los votos de PP y Vox.

La concejala Blanca Carpintero planteó medidas como la creación de presupuestos culturales participativos, la puesta en marcha de convocatorias de proyectos ciudadanos o la creación de un laboratorio ciudadano de cultura, además de recuperar órganos como el consejo asesor o la comisión de fiestas.

Desde el PSOE se criticó que el actual modelo prioriza el «marketing» frente a la participación real y se denunció una progresiva pérdida de peso de la Gerencia Municipal de Cultura en favor de ProBurgos.

Andrea Ballesteros, desde el PP como responsable política de la Gerencia de Cultura y de ProBurgos, cargó con dureza contra la iniciativa, que llegó a calificar de «deleznable» y «oportunista». Los populares sostuvieron que muchas de las propuestas ya están recogidas en el proyecto de ciudad elaborado para la candidatura cultural y acusaron al PSOE de incoherencia por «descolgarse» ahora de un trabajo en el que participó activamente.

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Por su parte, Vox, en palabras de Marta Alegría, se alineó con el rechazo a la proposición, aunque desde un enfoque distinto, al considerar que plantea un modelo «intervencionista» e «ideologizado».