Burgos planeaba invertir 31 millones en la capitalidad cultural de 2031

El proyecto que no logró pasar el corte apostaba por reinventar la ciudad desde la cultura, sin inversiones en nuevas infraestructuras, como escenario creativo distribuido y participativo. Aspiraba a generar 1.000 empleos y estimaba que el 15% de los fondos serían privados

La alcaldesa, Cristina Ayala, con la delegación que acudió a Madrid a presentar la candidatura de Burgos.SANTI OTERO

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Burgos proyectaba movilizar en torno a 31 millones de euros para desarrollar su proyecto como Capital Europea de la Cultura en 2031. Así lo recoge el proyecto que, finalmente, se ha dado a conocer a través de la web específica de la candidatura. Un mensaje en redes sociales advertía el pasado jueves de que el contenido de la propuesta que no logró pasar el primer corte del proceso selectivo ya podía consultarse. El dossier, entregado a finales de 2025, constituía un verdadero secreto, temerosos como estaban sus promotores de que algún detalle diera pistas a los rivales de las fortalezas de Burgos 2031.

Truncado el intento, el contenido está ya al alcance de todos los ciudadanos. El informe elaborado por ProBurgos desglosa en 64 páginas la realidad de la que parte la propuesta y los objetivos a alcanzar, así como las fórmulas para lograrlo, además del gasto que este empeño iba a implicar.

En concreto, el presupuesto, distribuido entre los años previos, el propio 2031 y el periodo posterior a la capitalidad, se apoya en un modelo de financiación mayoritariamente público. El 85% de los fondos procederían de administraciones públicas, mientras que el 15% restante se esperaba captar a través de patrocinio privado y colaboración empresarial.

En concreto, el Ayuntamiento asumiría más del 55% del gasto, hasta un total de 17,2 millones, mientras que la Junta, la Diputación, el Gobierno de España y la Unión Europea destinarían 4,5, 1, 3,15 millones y 500.000 euros, respectivamente, que se concentrarían en las actuaciones previstas para el año 2031, estando posibles aportaciones previas y posteriores "por definir". 

El documento vincula esta inversión a un impacto económico concreto, con la creación de empleo y el impulso de las industrias culturales como objetivos prioritarios. En este sentido, la candidatura aspiraba a generar en torno a 1.000 nuevos puestos de trabajo y a aumentar el peso del sector creativo en la economía local (actualmente en torno al 3% del tejido empresarial y algo más del 2% del empleo), con el propósito de diversificar la actividad productiva y favorecer la retención de talento joven.

Con los recursos económicos indicados, el proyecto apostaba por una estrategia de inversión contenida, sin grandes desembolsos en nuevas infraestructuras, más bien orientada a activar recursos ya existentes y a consolidar un "ecosistema cultural sostenible". En este sentido, la mayor parte del gasto se destinaría a la programación cultural, el personal, la comunicación y la gestión del proyecto.

"No se contempla la creación de nuevos equipamientos en el marco del programa, dado que la ciudad ya cuenta con una red consolidada, suficiente y versátil", precisa el documento, para detallar, no obstante, que el desarrollo de la actividad prevista sí que contempla "varias iniciativas de renovación" de las que "en esta fase del proceso aún no se dispone de una estimación definitiva de las fuentes de financiación específicas", por lo que este coste -que en todo caso correría a cargo de los planes ordinarios de inversión municipal- no se recoge en las cuentas de la candidatura.

Se refiere así a "actuaciones estratégicas de mejora urbana y patrimonial" entre las que destacan la revalorización del Castillo de Burgos, mediante una musealización inmersiva ya prevista, la creación de nuevas vías ciclistas que conectarían el centro de la ciudad con barrios, polígonos industriales y municipios del entorno, la mejora de la conexión a través de pasarelas sobre el río Arlanzón, o intervenciones para modernizar equipamientos culturales ya existentes, como la Casa de Cultura de Gamonal o el Teatro Clunia, sin uso desde hace casi dos años, "con el objetivo de optimizar su uso y eficiencia".

También figuran en el capítulo de mejoras tangibles vinculadas con el proyecto, aunque al margen de su presupuesto, la conversión de una de las riberas del Arlanzón en el Paseo de la Evolución, "que incluya diversos elementos educativos e incremente la dimensión cultural de la zona" o la creación del parque lineal entre el HUBU y la estación de tren.

Antes de entrar de lleno en los planes de futuro, el documento se detiene en los problemas de partida que, a juicio de sus redactores, condicionan el desarrollo de Burgos. Entre los que el texto denomina desafíos más urgentes están "dificultades estructurales como la despoblación y el envejecimiento de la población, así como la fuga de talento joven hacia grandes ciudades y el extranjero" y la "deslocalización de empresas, la baja innovación tecnológica y la falta de suelo adecuado para atraer nuevas inversiones". 

En el ámbito estrictamente cultural, el informe reconoce una "oferta excesivamente introvertida" centrada en el patrimonio histórico, con poco espacio para la innovación, así como una escasa participación ciudadana "real".

En este contexto, la candidatura colocaba a Burgos como protagonista de un "nuevo Renacimiento europeo" para "desarrollar un ecosistema creativo inclusivo y participativo que fortalezca el potencial económico, urbano y la cohesión social". ¿La meta? Ser una ciudad "más dinámica", "profundamente humana", "curiosa" y "sostenible".

A este afán responden las iniciativas concretas que desarrollan los cinco objetivos estratégicos: reinterpretar y resignificar patrimonio y tradiciones, garantizar el ejercicio de los derechos culturales, posicionar Burgos como ciudad intermedia europea, impulsar las industrias culturales y creativas y fortalecer los vínculos con otras urbes medias europeas.

Varios planes -en marcha o por venir- se dedicarían a apuntalar el "proceso transformador" que desembocaría en un horizonte que, a la postre, siempre según el documento desvelado, traería consigo decenas de nuevas citas culturales que plagarían la agenda de 2031. El año iba a arrancar con una ceremonia inaugural "multidisciplinar, expansiva y colaborativa": una llama simbólica recorrería la provincia, cientos de drones surcarían el cielo y un desfile coreográfico circularía por las calles.

A partir de ahí, los más mayores tendrían su espacio en ideas como 'Jugamos como antes' o 'El arte de envejecer', que reimagina las residencias como espacios creativos, y surgirían otras perspectivas de la ciudad con 'Mirada ascendente', un programa de intervención lumínica, 'Espacios dormidos', para recuperar equipamientos infrautilizados o 'Azoteas abiertas', que llevaría eventos a las cubiertas de edificios. Creaciones en espacios verdes o el uso del viento como materia prima artística sobresalen también entre las propuestas proyectadas, que incluyen estancias creativas en el medio rural, la presencia de premios Nobel en Burgos o actividades capitaneadas por el MEH y el Cenieh en materia de ciencia e investigación. También el Camino de Santiago y el español -con, por ejemplo, una ocupación poética urbana- servirían de inspiración para eventos variados.

La danza y la gastronomía copan las propuestas vinculadas a la "comunidad viva". El carácter industrial de la ciudad tendría también su peso en este apartado, con actividades como 'Pantallas mutantes', un festival internacional que explora la evolución de los formatos audiovisuales, o 'Huella y alma industrial', proyecto que usa inteligencia artificial generativa para reconstruir el "relato emocional" de este ámbito en Burgos.

En cuanto a participación horizontal y públicos activos figura como cita de excepción el Festival Confluencias, "un encuentro internacional que celebra la diversidad a través de una programación artística inclusiva y accesible" y que incluiría un Foro Europeo de Cultura Inclusiva, talleres, un Mercado Social Europeo y un programa de Deporte Inclusivo.

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Resta ahora por ver cuáles de estas iniciativas se materializarán con independencia de haber quedado Burgos apeada de la carrera por la Capitalidad Cultural Europea para 2031. Todos los implicados, capitaneados por la alcaldesa, Cristina Ayala, y el máximo responsable de ProBurgos, y del proyecto, Alejandro Sarmiento, han insistido en reiteradas ocasiones -incluso antes de conocer el veredicto del jurado, el pasado 13 de marzo- en que la ciudad se beneficiará del trabajo hecho, pues lo proyectado podrá desarrollarse al margen del título en juego.