Primeros avistamientos de víboras y el HUBU ya atiende dos mordeduras
Los dos accidentes ofídicos fueron en la mano. Los sanitarios recuerdan que «si se encuentran un ejemplar, no la cojan porque atacan cuando se ven en peligro». Desde 2018 han atendido más de un centenar de casos.

Víbora vista este mes de abril en el entorno de Canicosa de la SIerra.
La temporada de hibernación de las víboras ha terminado y con los primeros calores empiezan a verse estas vecinas por las zonas verdes de la provincia de Burgos. En las redes se da cuenta de algunos avistamientos. Alertan de su presencia en Fuentes Blancas, en la carretera hacia Arroyal, en Canicosa de la Sierra. Y ya se han atendido las primeras mordeduras en el servicio de Urgencias delHospital Universitario de Burgos, HUBU.
La Unidad de Toxicología del servicio de Urgencias ha registrado los dos primeros casos del año en el mes de abril. Se trata de dos mordeduras producidas en la mano de dos varones con edades entre los 40 y los 60 años. Ambas en localidades rurales. Una en el norte y otra en el sur de la provincia de Burgos. «Ambas, como la gran mayoría de los accidentes ofídicos que atendemos, tienen la mordedura en la mano con lo que es importante remarcar que si se encuentran uno de estos ejemplares, lo dejen pasar, no intenten cogerla, ni matarla, porque la mordedura que realiza es defensiva, se siente atacada y responde», recomienda el responsable del equipo que atienden la mordedura de víbora en la Unidad de Toxicología, Alejandro López.
En ambos casos fue necesario aplicar antídoto porque se inyectó veneno a través de la mordedura. Ambos accidentes se produjeron en el mundo rural con lo que uno de ellos llegó al HUBU en helicóptero para ser atendido de manera inmediata en la unidad. El segundo recibió una valoración inicial en su hospital comarcal que acabó derivando el caso al grupo de Toxicología del hospital.
Ambos han estado en observación entre cinco y seis días y «la evolución ha sido buena en los dos casos». Desde los servicios sanitarios recuerdan que si se produce una mordedura, aunque se dude si es serpiente o víbora, hay que acudir de inmediato a un centro médico. «Si se produce el accidente ofídico hay que acudir a emergencias para descartar complicaciones, si aparece inflamación y dolor es que hay envenenamiento y debe ser visto por un médico cuanto antes», remarca López.
Cursos de Formación
Para identificar mejor este tipo de heridas desde la Unidad de Toxicología trabajan en desarrollar cursos de formación en médicos de Atención Primaria y en los hospitales comarcales. «Es donde se realiza una primera atención médica y queremos dar una primera formación como manejar estos casos y, así, agilizar la forma de identificar los casos que requieren derivación porque la atención, y más si es necesario el suministro de antídoto, debe ser lo más rápida posible para evitar complicaciones».
No es la única estrategia de difusión que baraja el equipo de la Unidad de Toxicología del Servicio de Emergencias del HUBU. Plantean retomar las jornadas de sensibilización que se llevó a cabo en 2024 en colaboración con el Ayuntamiento de Burgos. «Queremos recuperar la campaña de prevención que ya realizamos hace unos años con Bomberos y Policía Local, tenemos que hacer entender a la gente la regla número uno que es no tocarla, ni intentar cogerla ni matarla, es básico pero prácticamente todas las mordeduras que hemos atendido se han dado en la mano», indica el urgenciólogo del HUBU.
Aquel encuentro permitió definir un protocolo de recogida de estos ejemplares que llevan a cabo efectivos de Bomberos. A ellos se dirigen las llamadas del 112 sobre avistamientos. Un gancho y un tubo cerrado permite al bombero encargado de la recogida no entrar en contacto con el animal. Después, estos ejemplares se depositan en los espacios naturales. Está prohibido matarlas porque son una especie protegida.
Algo que creen necesario porque se aproxima una temporada con altos registros. Durante los últimos años han comprobado que los inviernos y primaveras más húmedas permiten un mayor número de avistamientos y riesgos. «En todos estos años hemos visto que cuando viene un año húmedo salen más, hay más encuentros y nos llegan más accidentes».
Más de cien casos
La unidad del HUBU registra desde 2018 el número de accidentes ofídicos atendidos en la provincia. Es la única que lleva un detallado estudio y ha definido un protocolo de atención que se hará público en forma de manual el próximo verano.
Cuentan en su haber con el registro de ataque, evolución, daños y recuperación de un centenar de casos desde que empezaron a registrarse. Una iniciativa que arrancó al darse cuenta el equipo de la frecuencia de estos siniestros en la zona. Eso ha permitido establecer un estudio detallado con imágenes de la causística y evolución de los accidentes ofídicos.
El 70% de los casos atendidos es un varón y seis de cada diez lesiones se producen en la mano. Los doctores de urgencias del HUBU avisan «la regla número uno ante un avistamiento de víbora es no cogerla, dejarla pasar, pero lo más común es que intentar atraparlas para matarlas o para jugar o verlas ahí es cuando la serpiente se revuelve, se defiende y muerde».
Lo más común es que el encuentro y el ataque se produzca en un paseo por zonas verdes o trabajando en el jardín, la huerta o el campo. La franja horaria de mayor incidencia es en las horas de sol más intensas, de 12 a 17 horas aunque hay casos hasta las 19 horas.
Lo que no entiende la víbora es sobre la edad. La media es de 48 años pero se han atendido en estos siete años casos en ancianos, adultos y jóvenes. Las edades se mueven desde los 15 años, el menor que ha revisado, y el mayor que llegó a Urgencias del HUBU por accidente ofídico tenía 88 años. La mordedura no es inocua. Existen varios estados de gravedad. El grado cero es aquel en el que se produce una mordedura seca, no transmite veneno a la víctima. El grado 1 llega veneno al cuerpo pero no deja de ser más que una inflamación local sin afectación grave. El caso más común es la mordedura de grado 2 en el que el veneno traspasa la zona local, donde se ha producido el incidente, pero no supera la extremidad. El 40% de los casos atendidos por Urgencias en el HUBU son de grado 2 en el que se debe inocular antídoto.
El grado 3, más grave, es aquel en el que la infección generada por el veneno de la serpiente llega al tronco del paciente. «Si es mordedura seca o no es algo que sólo puede detectar un médico, ante un accidente ofídico de este tipo siempre debe ser valorado por un sanitario para determinar la gravedad», concluye Alejandro López.
Durante estos años se han atendido casos raros como una mordedura bilateral el año pasado, con un mordisco en cada mano.