El Correo de Burgos

Quién fue Doña Lambra y por qué tiene una torre en la muralla de Burgos

La tradición sitúa a Doña Lambra entre la muralla de Burgos, la comarca de Salas de los Infantes y la laguna Negra de Neila

Doña Lambra, la leyenda de los Siete Infantes de Lara que pervive en la muralla de Burgos.

Doña Lambra, la leyenda de los Siete Infantes de Lara que pervive en la muralla de Burgos.ECB

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Las obras de restauración de la muralla de Burgos han devuelto estos días al primer plano uno de los nombres más conocidos de la tradición castellana. Los trabajos en el paseo de los Cubos han permitido recuperar parte del llamado Torreón de Doña Lambra, situado al final del paseo, junto a la Puerta de la Judería y a la izquierda del antiguo acceso a los barrios judío y musulmán de la ciudad. 

Considerado por los técnicos uno de los elementos defensivos más antiguos de Burgos y posiblemente anterior incluso al siglo XIII, su nombre remite a la popular leyenda de los Siete Infantes de Lara, un relato de venganzas familiares que la tradición burgalesa acabó vinculando también a este tramo de la muralla.

La boda que encendió la venganza

Doña Lambra aparece en esa leyenda como la mujer cuya afrenta desencadena la tragedia de los siete hermanos Lara. Burebana de nacimiento y dueña de grandes heredades, entre ellas el pueblo entero de Barbadillo del Mercado, su boda con Ruy Velázquez terminó marcada por una disputa entre los familiares de la novia y los parientes de la casa de Lara. De aquel enfrentamiento salió muerto Álvar Sánchez, primo de Doña Lambra, a manos de Gonzalo González, el menor de los siete infantes. Una boda de sangre.

La afrenta no quedó ahí. Doña Lambra, herida por la muerte de su primo, se sintió aún más humillada al ver casi desnudo a Gonzalo González mientras se bañaba, ajeno a su presencia. Ordenó entonces a un criado que lo ensuciara y este le arrojó un pepino lleno de sangre, una burla destinada a recordarle el precio pagado por la vida de Álvar Sánchez. Los hermanos se rieron de ambos y Gonzalo, encendido por la humillación, mató al criado a los pies de su ama.

Imagen de la representación de los Siete Infantes de Lara. MARÍA ELENA VILDA

Imagen de la representación de los Siete Infantes de Lara. MARÍA ELENA VILDA

La memoria popular convirtió aquel episodio en el origen de una venganza que ya no tendría vuelta atrás. Doña Lambra pidió reparación y Ruy Velázquez, movido por el honor herido y por la ira, urdió una maniobra para que Gonzalo Gustios, padre de los siete infantes, fuese apresado por Almanzor. Sus hijos morirían después al intentar rescatarlo y Doña Lambra quedaría vengada en una de las historias más conocidas de la tradición castellana.

Mudarra y las muertes de Doña Lambra

La venganza llega años después por medio de Mudarra, el hijo que Gonzalo Gustios tuvo con una princesa mora durante su cautiverio en los dominios de Almanzor. Los siete infantes habían muerto al intentar rescatar a su padre y Mudarra acaba viajando a tierras de Burgos para ajustar cuentas con Ruy Velázquez, el marido de Doña Lambra, y con la propia mujer a la que la leyenda atribuye el origen de la tragedia.

A partir de ahí, la tradición ofrece varios finales para Doña Lambra. Una versión sitúa su muerte en Burgos, en el torreón que poseía junto a la muralla, frente al actual centro de salud de Los Cubos. Según ese relato, se arrojó al vacío para escapar de Mudarra o por el peso de la culpa. Es la explicación que conecta de forma directa el nombre del torreón con la leyenda.

Otra versión, más extendida en la serranía burgalesa, cuenta que Doña Lambra huyó por la comarca de Salas de los Infantes perseguida por Mudarra. Para despistarlo, mandó herrar su caballo del revés, de modo que las huellas confundieran a quienes iban tras ella. La trampa fracasó y, al verse rodeada en un paraje entre Salas y Castrillo, lanzó una maldición antes de desaparecer.

La fortaleza de Lara llena de pendones.

La fortaleza de Lara llena de pendones.Eduardo Margareto / ICAL

Según esa leyenda, el caballo dio entonces un salto descomunal hasta la laguna Negra de Neila, donde el agua acabó tragándose a Doña Lambra y a su montura. Durante años, en la zona se señaló como prueba una marca sobre una losa del camino hacia Quintanar, conocida como la Pata del caballo.

La alcaldesa de Burgos, Cristina Ayala, inspeccionó la zona alta de la muralla.

La alcaldesa de Burgos, Cristina Ayala, inspeccionó la zona alta de la muralla.ECB

La muralla de Burgos recupera una parte de su historia

La restauración de la muralla devuelve ahora interés a ese nombre, aunque el valor de las obras va más allá de la leyenda. La intervención ha permitido descubrir restos de una antigua torre vigía en el entorno de la Torre de Doña Lambra y abre la posibilidad de incorporar este tramo a futuros recorridos visitables por el recinto defensivo de la ciudad.

El torreón queda así en un punto de cruce entre el patrimonio y la tradición oral, ya que los trabajos permiten conocer mejor una parte antigua de la muralla burgalesa y recuerdan cómo algunos nombres legendarios han quedado adheridos a la ciudad hasta formar parte de su manera de contar el pasado.

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