Las casas rurales recuperan viajeros y pernoctaciones tras el frenazo de 2025
Los alojamientos de la provincia recibían 29.244 visitantes entre enero y abril, un 12% más que el año pasado, mientras la estancia media continúa en torno a los dos días / La actividad aún dista del récord de 2024

El pasado mes de abril constaban en activo 381 establecimientos de turismo rural en Burgos.
Las casas rurales de la provincia recuperan en el primer cuatrimestre de 2026 parte del terreno perdido el año pasado y vuelven a registrar un crecimiento tanto en viajeros como en pernoctaciones. En concreto, los alojamientos rurales recibieron 29.244 visitantes entre enero y abril, un 12% más que en el mismo periodo de 2025, mientras que las pernoctaciones aumentaron un 5,6%, hasta las 62.268.
Pese a esta mejoría, el sector aún se mantiene por debajo de los niveles alcanzados en 2024, ejercicio en el que el sector tocó techo aupado por la dinámica al alza de la demanda tras la pandemia. Los datos mensuales publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) evidencian el citado cambio de tendencia respecto al comportamiento de 2025. El pasado año, el turismo rural burgalés sufrió un notable retroceso.
Así, el número de viajeros acumulado pasó de 36.364 en el primer cuatrimestre de 2024 a 26.116 doce meses después, lo que supuso una pérdida de 10.248 visitantes, equivalente a una caída del 28,2%. Las pernoctaciones siguieron una evolución similar al descender de 80.270 a 58.939, con un retroceso de 21.331 noches y una reducción del 26,6%. Si bien las fechas festivas no condicionaron tal caída, ni el repunte reciente, pues en este periodo coinciden sin excepción la Semana Santa y el puente del Día de Castilla y León, la proximidad de tales celebraciones el año pasado, con una Pascua más tardía de lo habitual, pudo contener el movimiento global y reducir las visitas totales.
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Con todo, el ejercicio actual muestra una remontada parcial de esos registros. Los 29.244 viajeros contabilizados hasta abril representan 3.128 más que un año antes, mientras que las pernoctaciones suman 3.329 adicionales respecto a 2025. No obstante, la recuperación todavía está lejos de superar el bache anterior. De hecho, el volumen de visitantes continúa un 19,6% por debajo del registrado en 2024 y las pernoctaciones siguen siendo un 22,4% inferiores a las alcanzadas durante aquel ejercicio de récord.
La mejoría de la demanda también se aprecia en los datos de ocupación específicos del mes de abril. El grado de ocupación por plazas alcanzó el 23,05%, frente al 21,48% registrado en el mismo mes de 2025, y durante los fines de semana experimentó una evolución aún más favorable, al pasar del 43,82% al 48,02%, una subida de 4,2 puntos porcentuales.
La oferta disponible también aumentó. En abril permanecían abiertos 381 establecimientos rurales en la provincia, frente a los 360 del año anterior. Esto supone un incremento de 21 alojamientos y una subida del 5,8%. El número de plazas ofertadas creció igualmente desde las 4.029 hasta las 4.191, con 162 plazas más y un aumento cercano al 4%.
Otro de los indicadores que refleja la mejora de la actividad es el empleo. El personal ocupado en los alojamientos rurales pasó de 473 trabajadores en abril de 2025 a 559 en el mismo mes de este año. El sector incorporó así 86 trabajadores más, lo que representa un crecimiento del 18,2%, muy por encima de la evolución experimentada por la oferta y por la propia ocupación. La cifra supera además los 550 empleos registrados en abril de 2022 y los 533 contabilizados en 2023, aunque todavía queda por debajo del hito de 707 trabajadores alcanzado en 2024.
La principal nota negativa vuelve a encontrarse en la estancia media. Entre enero y abril se situó en 2,13 días por viajero, frente a los 2,26 días del mismo periodo de 2025. Aunque la diferencia es relativamente reducida, este dato confirma que el incremento de viajeros que apuesta por el turismo rural no se traduce en estancias más largas. Este indicador permanece prácticamente anclado en torno a los dos días, lo que evidencia una dependencia de las escapadas de fin de semana.
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Tampoco varía el origen del grueso de la clientela. Entre enero y abril de 2026, los alojamientos rurales de la provincia recibieron 26.145 visitas de residentes en España, frente a 3.099 de extranjeros. En términos porcentuales, los turistas nacionales representaron cerca del 89,4% del total de viajeros contabilizados durante el primer cuatrimestre.
La diferencia es igualmente notable en las pernoctaciones, con 56.786 noches protagonizadas por residentes en España frente a las 5.482 correspondientes al mercado internacional. De este modo, más de nueve de cada diez pernoctaciones registradas en las casas rurales burgalesas tuvieron origen nacional.
La comparativa con el resto de provincias de Castilla y León (que, por cierto, mantuvo el liderazgo en turismo rural en abril) arroja un panorama mejorable para Burgos, aun con el aumento interanual registrado por la demanda. Y es que es el territorio que menos crecía de los siete que muestran una evolución positiva. Solo Ávila y Valladolid pierden viajeros respecto al año pasado. Similar circunstancia se da en las pernoctaciones, aspecto en el que la provincia está en una posición ligeramente más avanzada, al superar a Ávila, que registra un descenso, Salamanca, con una subida respecto al 2025 de apenas el 3,6%, Palencia (6,7%) y Segovia (10%).
Récord de empleo en los apartamentos turísticos
Según el INE, el volumen total de ocupados ascendió a 126 trabajadores, frente a los 77 registrados en el mismo mes de 2025. El incremento supone la incorporación de 49 empleados en apenas doce meses y equivale a un crecimiento del 63,6%.
La cifra adquiere una dimensión aún mayor al compararla con la evolución observada durante el último lustro. En abril de 2022 los apartamentos turísticos empleaban a 47 personas. En 2023 la cifra aumentó hasta 71 y en 2024 alcanzó los 78 trabajadores. El dato de 2026 casi triplica el registrado cuatro años antes. Esta evolución se produce además en un contexto de mantenimiento de la oferta. Durante abril permanecieron abiertos 228 apartamentos turísticos en la provincia, siete menos que un año antes, mientras que el número de plazas disponibles apenas experimentó variaciones al pasar de 944 a 938. Pese a ello, a tenor de la estadística, los niveles de ocupación mejoraron. El grado de ocupación por plazas se situó en el 27,88%, frente al 26,89% del mismo mes de 2025, mientras que durante los fines de semana avanzó desde el 53,96% hasta el 56,53%.
La evolución acumulada del año también indica mayor actividad. Entre enero y abril, estos alojamientos recibieron en Burgos 11.840 viajeros, frente a los 9.987 contabilizados en el mismo periodo de 2025. El aumento fue de 1.853 visitantes, lo que supone un auge del 18,6%. Las pernoctaciones registraron una evolución aún más intensa al pasar de 20.117 a 26.627, con 6.510 noches más y un incremento del 32,4%.