Diésel y gasolina acaparan el 97% del parque móvil en Burgos pese al auge del eléctrico
El número de vehículos aumenta un 3,6% en cinco años hasta alcanzar una ratio de 0,63 por habitante en la capital. Uno de cada cuatro coches carece de distintivo ambiental y la ZBE está «retrasando la decisión de compra»

La compra de vehículos está muy ligada al precio y a la Zona de Bajas Emisiones.
La transición del vehículo de combustión al eléctrico avanza a marchas forzadas pero con paso lento. Nada raro teniendo en cuenta un único factor: el precio. Se nota en todo el país, salvo casos puntuales, y Burgos no es una excepción. De hecho, el 97% del parque móvil de la capital en 2026 se nutría de diésel y gasolina. Un porcentaje prácticamente idéntico al de la provincia en su conjunto.
Al presidente de la Asociación de Concesionarios de Burgos (Aconauto), Carlos Arce, le parece cuanto menos llamativo que el diésel siga siendo mayoritario porque su venta, de un tiempo a esta parte, es «residual». Aun así, le cuadra por la situación actual del mercado, con los precios disparados, y la posibilidad de adquirir vehículos de segunda mano con distintivo ambiental.
Lo cierto es que el parque móvil de la capital burgalesa, según los datos que maneja la Dirección General de Tráfico (DGT), cerró el pasado ejercicio con 111.495 vehículos dados de alta. La mitad diésel. Unas 2.000 unidades más que de gasolina, mientras apenas había 717 electrificados, 515 de gas licuado (GLP), tres de gas natural (GNL) y 82 que utilizan otras fuentes de energía.
Pese a ello, Arce asegura que «la tendencia ha cambiado radicalmente». No cabe duda de que «sigue mandando el precio», pero la irrupción de los coches eléctricos ya es «imparable». Y aunque puede que el diésel se mantenga un tiempo gracias a los vehículos seminuevos, los concesionarios son testigos directos de que «el cambio desde hace un año ha sido brutal». No solo a nivel particular, sino también entre las empresas que, cada vez más, «están buscando alternativas».
Sea como fuere, el parque burgalés ha crecido un 3,6% durante los últimos cinco años. La ratio se sitúa en 0,63 vehículos por habitante y se eleva a 0,80 a nivel provincial. Dicho fenómeno tiene varias lecturas. Una de ellas, fuera de toda duda, es que «mucha gente tiene un vehículo antiguo y le sigue manteniendo». Por cuestión económica, sí, pero también porque la implantación de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) no entrará en vigor hasta agosto de 2027. Así las cosas, a Arce no le extraña lo más mínimo que hoy por hoy «los talleres no den abasto».
Dentro de este contexto, la DGT constata que a finales del año pasado uno de cada cuatro vehículos portaba carecía de distintivo ambiental. 27.779, para ser exactos, y apenas 1.470 con la etiqueta de cero emisiones. Cabe indicar, además, la existencia de 2.798 turismos, 1.600 motocicletas y 2.276 vehículos de otro tipo con menos de 25 años de antigüedad sin pasar la ITV.
Resulta obvio, sobre todo a tenor de la ZBE, que «se está retrasando la decisión de compra». No en vano, la antigüedad media del parque móvil en Burgos capital es de 13,2 años. Menor en el caso de motos y furgonetas, que rondan los 11, y bastante mayor en camiones y ciclomotores, por encima de los 15 y de los 18 años, respectivamente.
Aun con todo, el mercado se mantiene «bastante estable» desde la recuperación del sector automovilístico después de la pandemia. En Burgos, sin ir más lejos, las matriculaciones de turismos y todoterrenos en mayo experimentaron un repunte interanual del 13,52%. Aparte, las ventas durante los primeros meses del año se incrementaron un 23% en relación al ejercicio anterior.
Tomando como referencia los datos facilitados por la patronal nacional Faconauto, se puede apreciar que la comercialización de vehículos creció, en términos generales, gracias a los híbridos y eléctricos. En total, se vendieron 338 (un 30,5% más que en mayo de 2025) mientras el diésel caía un 50% con tan solo siete unidades matriculadas. De gasolina, por cierto, se adquirieron 58 y el descenso superó el 29%.
«El mercado de eléctricos mejorará a medida que haya más puntos de recarga», subraya el presidente de Aconauto sin pasar por alto la «incertidumbre» que genera la «coyuntura económica» actual. «La gasolina está cara, pero también sube la luz y eso no ayuda a tomar una decisión», apostilla a sabiendas de que Burgos sigue siendo «deficitario» en este sentido. Dicho esto, recuerda que «la carga en suelo público tiene su coste» y «no todo el mundo puede poner un cargador en su casa».
Es cuestión de tiempo que la transición hacia los medios de transporte no contaminantes se consolide plenamente. Mientras tanto, la cuota de mercado en la provincia de Burgos no deja de aumentar. Tanto que entre enero y mayo de este mismo año los híbridos y eléctricos acapararon el 82,3% de las matriculaciones. Y el diésel, cada vez más denostado, ni siquiera llegó al 2% mientras la gasolina resistía, a duras penas, con un 15,6%.