Premio Campeadores
El valor añadido de crear riqueza «sin perder la conexión con el lugar del que se procede»
La segunda edición del Premio Campeadores de EL CORREO DE BURGOS EL MUNDO reivindica el papel de empresas como Calidad Pascual, capaces de avanzar «a hombros de gigantes» manteniendo una «relación estable con su entorno»

Segunda edición del Premio Campeadores de EL CORREO DE BURGOS EL MUNDO.
Asumir las riendas de una empresa, independientemente de su tamaño, siempre conlleva riesgos. De puertas hacia dentro, pero sobre todo desde fuera. Y cuando se crece, a base de esfuerzo e innovación, mantener el apego a las raíces es digno de agradecer. Por eso, precisamente, el Premio Campeadores de EL CORREO DE BURGOS EL MUNDO nació con la firme vocación de reconocer públicamente la labor de quienes crean, afianzan y exportan talento sin perder jamás su identidad territorial. Como Tomás Pascual Gómez-Cuétara, cuya principal virtud bien podría ser su «capacidad de crear riqueza sin perder la conexión con el lugar del que se procede». Aranda de Duero, en el caso que nos ocupa.
Antes de que el presidente de Calidad Pascual recibiese este jueves la Tizona durante la segunda edición de Campeadores en el monasterio de San Juan, el director de EL CORREO DE BURGOS, Ricardo García Ureta, recordó que «las empresas familiares conviven siempre con la doble responsabilidad de respetar la herencia recibida y encontrar su propio camino». Todo un reto, sin duda, que el galardonado supo sobrellevar desde que asumió las riendas de la compañía hace dos décadas. Con la responsabilidad que entrañaba, desde luego, situarse al frente de «una referencia nacional que todos nosotros hemos vivido en nuestros propios hogares». Desde el tetrabrik, por obra y gracia de Tomás Pascual padre en 1973, hasta el mítico «primo de Zumosol» que marcó a varias generaciones.
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Logró Calidad Pascual alcanzar ese «equilibrio» sin perder jamás de vista la Ribera del Duero, su principal y querida base de operaciones. Con los pies en la tierra y mirando al cielo constantemente, «ha contribuido al desarrollo económico de Castilla y León, ha fortalecido los vínculos con el sector primario, ha generado empleo y actividad en torno a una extensa cadena de valor y ha demostrado que es posible competir en los mercados más exigentes». Todo ello, tal y como enfatizó García Ureta, «sin romper los lazos con el territorio, sus gentes y su tejido productivo en un sector que combate la deslocalización».
No resulta para nada sencillo mantenerse a flote en un momento como el actual, con la economía afrontando «transformaciones y vaivenes profundos» mientras la incertidumbre campa a sus anchas. De ahí la importancia de empresas como Calidad Pascual, capaces de avanzar «a hombres de gigantes», como el mismísimo Cid Campeador a lomos de Babieca, generando «confianza» y una «relación estable con su entorno». Solo así, apuntó el director de este periódico, se contribuye eficazmente a «fijar población, sostener actividad económica y construir prosperidad».
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Sobre un Campeador como Pascual Gómez-Cuétara recae, aparte de la Tizona, el mérito de haber «contribuido al desarrollo de una provincia con una de las economías más dinámicas del interior, con niveles de empleo que muchas otras mirarían con envidia, con una notable estabilidad social y con una capacidad industrial que encuentra pocos equivalentes fuera de las grandes áreas metropolitanas». Nada de esto, por cierto, «ha ocurrido por casualidad».
Pilares básicos
La segunda edición del Premio Campeadores fue el fiel reflejo de una provincia cuya fortaleza económica se sustenta en numerosos pilares. Y que cuenta, por supuesto, con el respaldo de las administraciones públicas para el desarrollo, impulso y salvaguarda de proyectos que sitúan a Burgos en el mapa.
Esa suma de sinergias era más que palpable en una cita que congregó, entre otros, al presidente de la Fundación Caja Rural de Burgos (patrocinador del evento), Tomás Fisac, representantes de la Confederación de Asociaciones Empresariales de Burgos (FAE) encabezados por su líder, Nacho San Millán; el rector de la Universidad de Burgos (UBU), José Miguel García, el director provincial de Ibercaja, Javier González, el presidente de la Fundación Círculo, Emilio de Domingo o el presidente de la Denominación de Origen (DO) Ribera del Duero, Enrique Pascual.
Desde el plano institucional, acudieron a la cita el consejero de Sanidad, Alejandro Vázquez, el delegado territorial de la Junta de Castilla y León, Roberto Saiz, la alcaldesa de Burgos, Cristina Ayala y el presidente de la Diputación, Borja Suárez. También corporativos de todos los partidos políticos con representación municipal y los regidores de Aranda de Duero y Miranda de Ebro, Antonio Linaje y Aitana Hernando.
La estrecha relación de Burgos con la industria va más allá de la clásica visión que se tiene de la empresa. Porque también se genera riqueza (económica y social) desde el campo, el tercer sector y, cómo no, la cultura. Con ejemplos concretos como la Unión de Pequeños Agricultores (UPA), la Asociación Española contra el Cáncer (AECC), la Hermandad de Donantes de Sangre de Burgos, Metal Castellae o la Asociación Burgos Heavy Metal. Una breve muestra, enriquecida con cientos de personas a título colectivo o particular, que también merece alzarse con la Tizona del Premio Campeadores.