Festejos busca encaje legal para dar cabida a seis hosteleros en Cuatro Reyes
El gerente de Cultura admite que las bases son "imprecisas" y pueden "no ajustarse del todo a la legalidad", pero plantea un acuerdo para admitir a los seis aspirantes (dos propuestas individuales y una agrupación de cuatro negocios) a los cuatro puestos licitados "en beneficio de la ciudadanía" y por "interés municipal"

El gerente de Cultura, Antonio Solana, se dirige a los hosteleros cuyas propuestas fueron admitidas tras la apertura de plicas.
Más vale, dicen, un mal arreglo que un buen pleito. Con esa máxima debajo del brazo quiso el gerente de Cultura, Antonio Solana, deshacer el entuerto en el que se convirtió el procedimiento de adjudicación de los puestos gastronómicos que ocuparán la zona de Cuatro Reyes durante las inminentes fiestas de San Pedro. Colocados ya en este espacio los toldos que arrojarán sombra, los nubarrones amenazaban a pocos metros de distancia, en una sala de juntas del Teatro Principal que, aunque curada de espanto, asistía ayer a un espectáculo insólito a cuenta de unas bases «densas», «imprecisas», «que tienen lecturas diferentes» y que, de paso, podrían «no ajustarse del todo a la legalidad».
En este marco, la apertura de ofertas para ocupar las cuatro ubicaciones en juego -tras quedar desierto el primer intento- derivó en un rompecabezas que costó horas encajar. Se lograba a duras penas, incluso a regañadientes, y por ahora solo de manera verbal. Los implicados volverán a reunirse para concretar los detalles de este principio de acuerdo y conocer tanto el encaje jurídico de la solución como los pormenores técnicos que condicionarán la prestación del servicio.
El problema en cuestión surgía al registrarse cinco propuestas para las ubicaciones en liza: cuatro individuales, de las que dos quedaban automáticamente inadmitidas por «carecer de soporte documental», y una quinta integrada por cuatro hosteleros. Tal circunstancia complicaba al extremo, en la práctica, el sorteo planteado por las propias bases en caso de haber más interesados que puestos. Y es que en cualquiera de las situaciones, la primera elección dejaba sin opciones a alguna de las restantes.
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El argumento de Solana para llamar a un acuerdo fue el interés común y también «municipal». Más que escoger ganadores y perdedores, defendió, se trataba de sacar adelante una actividad «beneficiosa para la ciudadanía», de dar servicio a burgaleses y visitantes durante las fiestas y, además, de evitar una disputa innecesaria de forma que «ganemos todos». La fórmula planteada tras cuatro horas de reflexión en las que se aplazó la reunión pasaba por admitir las seis propuestas que, a juicio del Ayuntamiento, reunían los requisitos mínimos y articular después la resolución que hiciera posible esa convivencia.
Parecía sencillo, pero no lo era. La disparidad de las propuestas propiciada por las carencias de las bases que establecían las reglas del juego dificultaba, y mucho, la negociación. El debate al hilo entre los implicados y el gerente, con más preguntas que respuestas, cabe señalar, culminó en un ‘trágala’ para todas las partes sobre varias cuestiones prácticas. El objetivo era ceder lo suficiente para que los seis -La Flor de Escocia, Maridaje’s y la agrupación de El Bosque Encantado, Las Veguillas, La Parrilla Burgalesa y ConSentidos- cupieran sin que ninguno sintiera que el acuerdo le condenaba a competir en peores condiciones.
Está por ver, no obstante, que los servicios con autoridad en la materia no formulen objeciones de seguridad a la distribución planteada (con los cuatro contenedores de la propuesta conjunta a un lado del escenario y las dos gastronetas que se postulaban de forma individual al otro, con barra exterior, en su caso, para ocupar los mismos metros a la postre que las otras instalaciones), también que se pueda proceder a la colocación de los elementos tras la disposición de los parasoles y que el suministro de luz y agua llegue a tiempo, el principal temor de los hosteleros.
De todo ello y, especialmente, de la resolución que ‘atará’ los flecos jurídicos para reducir el riesgo de impugnación de esta salida in extremis, se hablará mañana, a primera hora de la mañana, con la «máxima urgencia». Los adjudicatarios tendrán que negociar después, a contrarreloj, con proveedores y personal para prestar el servicio con todas las garantías. «Montar en estos tiempos tan cortos es una heroicidad», aseguraban los hosteleros.