'True crime' arqueológico: el planazo del verano en los cívicos de Burgos
Un taller impulsado por el equipo de investigación de la UBU liderado por Cristina Valdiosera acerca a los más pequeñosel método científico de forma lúdica, mediante excavaciones, ADN y misterios por resolver

Cristina Valdiosera charla con los participantes del taller impulsado por su grupo de investigación en el cívico de Huelgas.
Una caja llena de huesos, un pincel de arqueólogo y una pregunta, para empezar. ¿Se trata de un enterramiento de hace 500 años o de un caso reciente que obligaría a avisar a la Guardia Civil? A tal incógnita se enfrentan estos días decenas de usuarios infantiles de los centros cívicos de Burgos. No hay pantallas ni videojuegos que valgan para dar con la respuesta, solo pistas, observación y trabajo en equipo con el objetivo final, más allá de aclarar el misterio, de descubrir que la ciencia también puede convertirse en una aventura.
Así pinta el 'true crime' arqueológico que brindan el Ayuntamiento y la Universidad de Burgos en el marco de la programación estival que ofrecen estos espacios, destinada a facilitar la conciliación familiar y laboral, un proyecto en el que ambas administraciones unían sus fuerzas para trasladar a los más pequeños, de forma lúdica, el trabajo real de un equipo de investigación. "Durante una semana, los participantes se convierten en arqueólogos, genetistas e historiadores para aprender, casi sin darse cuenta, cómo funciona el método científico", explicaba la concejal de Servicios Sociales, Milagros del Campo, para celebrar una propuesta que encaja a la perfección con el hilo conductor de las actividades de este verano en los cívicos de la ciudad, convertidos en una agencia secreta.
La colaboración, según detalló la edil, surgió después de que los responsables municipales conocieran el trabajo del grupo dirigido por Cristina Valdiosera en la Universidad de Burgos. La idea era sencilla y pasaba por trasladar al aula, de manera informal, el trabajo cotidiano de un investigador y permitir que los niños descubrieran cómo se plantea una hipótesis, cómo se recogen evidencias o cómo se llega a una conclusión científica.
"No se trata solo de excavar", explicó Valdiosera. "Ellos pueden ver desde lo que se hace en el campo hasta cómo lo llevamos al laboratorio y qué hacemos allí". El objetivo es mostrar que detrás de cualquier descubrimiento existe un proceso de análisis en el que, como en su estudio en particular, intervienen distintas disciplinas.
El taller, que se ha llevado a cabo durante dos semanas en julio, plantea diferentes escenarios que los participantes deben resolver. Ante ellos aparecen enterramientos de distintas épocas y contextos. A partir de los restos encontrados, "deben determinar si pertenecen a una persona o a un animal, si son recientes o antiguos y qué pasos habría que seguir en cada caso", resumió la científica, tras subrayar el papel crucial de su compañera Ana Delia Rodríguez, responsable de divulgación del proyecto, en el diseño de la propuesta.

Con esta actividad niños y niñas se convierten en arqueólogos y detectives.
La experiencia se completa con otro taller dedicado al ADN, que tuvo lugar la primera quincena de julio. En él los participantes descubrieron cómo los análisis genéticos permiten conocer el origen de una persona, su alimentación o incluso las mezclas entre distintas poblaciones a lo largo de la historia. "Todo ello mediante materiales adaptados a su edad y actividades pensadas para que manipulen, experimenten y saquen sus propias conclusiones", indicó Valdiosera.
Además de con la Universidad de Burgos, como en este caso, el Ayuntamiento colabora "con Protección Civil o con la Escuela Profesional de Danza de Castilla y León" en el diseño de las actividades de los cívicos "para traer a los niños lo mejor que tiene nuestra ciudad", señaló Milagros del Campo. "El objetivo es que las vacaciones sean también una oportunidad para descubrir nuevas inquietudes y aprender desde la experiencia", insistía.
Burgos
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El Correo de Burgos | El Mundo
Los talleres mencionados están directamente vinculados al proyecto Admextur, una investigación internacional que dirige Cristina Valdiosera en la UBU y que cuenta con financiación del Consejo Europeo de Investigación (ERC). El estudio, recordó, analiza, mediante arqueología, genética, bioquímica e historia, las mezclas poblacionales que se produjeron en México hace alrededor de 500 años tras la llegada de los europeos.
Tras dos años en marcha, el equipo acaba de concluir una primera fase del proyecto y trabaja ahora en "integrar los resultados obtenidos por las distintas disciplinas". "Las primeras publicaciones científicas al respecto llegarán previsiblemente el próximo año", auguró la bióloga.

Una joven investigadora recaba datos de los restos encontrados en un enterramiento.