La explotación laboral a migrantes se acentúa en el servicio doméstico, la construcción y el campo
CCOO sitúa la temporalidad en el sector agrario, sobre todo en la Ribera del Duero, como uno de los principales focos de abuso

Responsables de Comisiones Obreras con un cartel del CITE.
Lo mismo da que tengan o no permiso de residencia. La explotación laboral afecta por igual a las personas migrantes en Burgos, según advierte Comisiones Obreras, y se focaliza habitualmente en sectores muy concretos como el servicio doméstico, la construcción, el campo o la hostelería. De hecho, ni siquiera la regularización extraordinaria impulsada por el Gobierno parece haber frenado una tendencia que, a ojos del sindicato, se ha acentuado considerablemente durante los últimos años.
«Cuando una persona logra el permiso de residencia tiene la posibilidad de reclamar sus derechos, pero no significa que sea de manera automática», advertía este miércoles Mohamed Chograni, responsable del Centro de Información al Trabajador Extranjero (CITE) de CCOO en Burgos, poniendo el foco sobre dos ámbitos en los que la precariedad resulta especialmente palpable.
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El primero sería el servicio doméstico, donde abunda el trabajo femenino. A Chograni le parece cuanto menos llamativo que exista una «gran explotación laboral por parte de gente normal». Se trata, según precisó, de «empleadores que son trabajadores de empresas en las que exigen que se cumplan sus derechos». Además, suele darse el «agravante» de que la mayoría de víctimas son mujeres sin papeles.
Por otro lado, el sector primario también arrastra, según denuncia CCOO, un elevado índice de explotación. Principalmente en la Ribera del Duero durante la vendimia y en otros empleos de carácter temporal. A mayores, la vulnerabilidad de las personas migrantes se extiende a otra serie de problemáticas como el acceso a la vivienda por la dificultad que entraña suscribir contratos de alquiler.
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Un fenómeno que el responsable del CITE no pasa por alto es la formación universitaria y profesional de muchos migrantes en busca de empleo. De hecho, Comisiones ha atendido recientemente a cinco mujeres con titulación en Medicina. Algo que, sin duda, «es positivo para Burgos porque estamos ganando talento» y, al mismo tiempo, «un desastre para los países de origen».
Atención personalizada
Desde su reapertura el pasado mes de noviembre, el CITE ha atendido a 486 personas: 198 en Burgos, 192 en Aranda de Duero y 96 en Miranda de Ebro. En este tiempo, se han impartido 312 talleres, 18 de ellos relacionados con actividades formativas y de sensibilización. Para la secretaria de Organización y responsable de Migraciones de CCOO en Burgos, Elena Pascual, el desarrollo de esta clase de iniciativas resulta de vital utilidad para afrontar una «crisis demográfica evidente», en una provincia que «se muere» y en la que «muchas empresas necesitan trabajadores, los pueblos vecinos y los colegios niños».
«La inmigración no debe verse como una amenaza sino como una oportunidad», subrayaba Pascual antes de afirmar que «detrás de cada regularización hay alguien que deja de vivir con miedo». Dicho esto, quiso dejar claro que «el futuro de Burgos no se construye levantando muros sino tendiendo puentes».
Precisamente, el CITE ha tramitado desde el pasado mes de abril un total de 204 expedientes en la provincia. Pocas resoluciones son definitivas, de momento, porque tal y como apuntó Chograni «hay que tener paciencia». La mayoría de los solicitantes, añadió, provienen de Latinoamérica y países árabes como Marruecos.