Iberdrola constata que la nueva regulación ya libera capacidad eléctrica, pero urge el plan de transporte para grandes proyectos
La compañía aborda con las empresas locales las dificultades de acceso a potencia eléctrica, situación que reconoce como «límite». Atender las necesidades de las industrias de mayor demanda exigirá, en cualquier caso, «fuertes inversiones en la red y nuevas infraestructuras»

Javier Herrán (FAE), Óscar Villanueva (i-DE) y Emiliana Molero (FAE), antes de la jornada informativa.
La nueva regulación sobre el acceso a la red eléctrica empieza a tener, al parecer, tímidos efectos. Iberdrola constata que las normas recientes ya permiten cierta liberación de capacidad de acceso, lo que facilitará el desarrollo de algunos proyectos que hasta ahora encontraban dificultades para disponer de potencia. El margen que se abre, sin embargo, no atiende las necesidades de las industrias que requieren mayores cantidades de electricidad, para las que la compañía considera "imprescindible reforzar las redes y desbloquear las inversiones previstas en el próximo plan de transporte" correspondiente al periodo 2025-2030 y pendiente de aprobación.
Ese es, al menos, el diagnóstico trasladado por Óscar Villanueva, director regional de i-DE, la distribuidora de Iberdrola, durante un encuentro mantenido con el tejido empresarial burgalés, promovido por FAE, para abordar los problemas crecientes en este ámbito. Aunque reconocía que la situación es "límite", recordaba que no es exclusiva de Burgos, sino que responde a un incremento de la demanda en todo el país por la electrificación de la economía, en pleno proceso de descarbonización.
"Existe un elevado número de peticionarios", señaló, en referencia al crecimiento de actividades como la industria, los biocombustibles, los puntos de recarga, los centros de datos o la transformación de procesos industriales que hasta ahora utilizaban gas. Coincide este escenario, precisó, con una mayor presión sobre las redes, pues al tiempo que las empresas ya instaladas necesitan más potencia, aparecen nuevos consumidores con demandas relevantes. El resultado son unos mapas de capacidad que, según Villanueva, han estado "prácticamente saturados casi desde los inicios de su publicación".
Es en esta herramienta, precisamente, donde se atisba la mencionada liberación. "Estamos empezando a notarlo un poquito", afirmaba con cautela Villanueva, para aclarar que las nuevas reglas "buscan, entre otras cosas, evitar que determinadas solicitudes de potencia terminen bloqueando capacidad que no llega a utilizarse".
Tal alivio, no obstante, tiene un alcance limitado cuando se trata de demandas de gran tamaño. Y es que esta mayor capacidad deberá acompañarse, en todo caso, de las inversiones necesarias para reforzar el sistema eléctrico nacional.
En el caso de las redes de distribución, el responsable de i-DE señaló que la compañía presentó recientemente una adecuación de sus planes de inversión para 2027, "en línea con el nuevo marco aprobado a finales de julio". Según sus cálculos, el incremento de la inversión será especialmente significativo, pues las inversiones previstas "prácticamente duplican las contempladas para los próximos cinco años a nivel nacional", evolución que, según apuntó, tendrá un reflejo proporcional en Burgos.
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No obstante, para determinadas demandas "será necesario actuar también sobre la red de transporte". Es aquí donde Villanueva ubicaba una de las principales incógnitas para el desarrollo industrial de la provincia, pues el plan de transporte correspondiente al periodo 2025-2030 sigue pendiente de aprobación por parte del Gobierno, pese a que el borrador se elaboró a finales del año pasado. El documento contempla actuaciones que resultarán determinantes para aumentar la capacidad de algunos de los principales nudos eléctricos burgaleses.
La compañía, por tanto, confía en que más pronto que tarde el Ministerio complete su tramitación y el Consejo de Ministros 'bendiga' el contenido.
Villanueva mencionó expresamente la repercusión que tendrá este plan en "ciertos puntos muy importantes de potencia como son Villalbilla, Villímar o incluso Villatoro, al que corresponde la subestación de Villalonquéjar, por ser emplazamientos cuya capacidad considera determinante para poder atender nuevas solicitudes de mayor dimensión".
La situación actual no significa, en todo caso, que cualquier empresa que quiera instalarse en Burgos se encuentre automáticamente con un problema de suministro, aseveró. La disponibilidad depende de la potencia solicitada y del punto concreto de conexión. Villanueva aseguró que la distribuidora ha podido atender hasta ahora «la gran mayoría, por no decir prácticamente todas las necesidades energéticas de la provincia», tanto empresariales como residenciales, aunque reconoció excepciones en proyectos que requieren mucha potencia, especialmente a partir de los 50 megavatios.
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En ese segmento en particular, la falta de capacidad puede convertirse en un obstáculo para captar nuevas inversiones, de ahí que concentre la preocupación de la patronal burgalesa.
El vicepresidente de FAE, Javier Herrán, señaló, en concreto, que la provincia "compite por proyectos industriales en un contexto en el que la disponibilidad de potencia puede determinar incluso la ubicación final de una planta". Puso como ejemplo el caso de iniciativas que estudiaron su implantación en Miranda de Ebro, pero que finalmente no pudieron instalarse allí y encontraron una alternativa "a dos kilómetros", en el País Vasco.
En concreto, según el último informe de la patronal, presentado la pasada semana, el 40% de las industrias que habían intentado afincarse o ampliar sus instalaciones en Burgos se había encontrado con problemas, en mayor o menor medida, para disponer de la potencia eléctrica necesaria. Herrán considera que la situación resulta especialmente relevante en una provincia que concentra buena parte de su actividad en los grandes polos industriales de Burgos, Aranda de Duero y Miranda de Ebro.
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