El Correo de Burgos

Valentín no pudo defenderse mientras su yerno le apuñalaba

La causa de la muerte, según la autopsia, fue un shock hipovolémico y falta de oxígeno

Javier Lázaro Hernando, en la Audiencia Provincial, durante el juicio por la muerte de su suegro.

Javier Lázaro Hernando, en la Audiencia Provincial, durante el juicio por la muerte de su suegro.SANTI OTERO

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Seis puñaladas en el tórax y el abdomen. A continuación, otras seis en la espalda. Valentín López Saiz, acuchillado en casa de su yerno, Javier Lázaro Hernando, el 3 de octubre en Aranda de Duero, no tuvo oportunidad alguna de luchar por su vida. Esa es, al menos, la conclusión a la que llegaron los forenses al no detectar lesiones de defensa durante la autopsia. Se entiende, por lo tanto, que no fue capaz de reaccionar a tiempo o de «rebelarse contra su agresor».

Aparte de las 12 puñaladas, la víctima también presentaba un golpe en la cabeza con un «objeto plano». Todo apunta, tal y como se recoge en la autopsia, a que cayó al suelo tras recibir un primer ataque de frente con un cuchillo de punta «ligeramente roma» que se acabó rompiendo.

Es probable que la caída provocase a Valentín un estado de «aturdimiento» que le impidió repeler la siguiente embestida, con otro cuchillo, por parte de Lázaro Hernando. Una vez en el suelo, los forenses creen que tal vez pudo tratar de incorporarse, sin éxito, o que su yerno le dio la vuelta para atacarle por la espalda.

Tal y como indicaron este jueves las forenses que examinaron el cadáver de Valentín durante la tercera sesión del juicio por su muerte en la Audiencia Provincial de Burgos, las puñaladas de la espalda fueron letales al alcanzar los pulmones. Finalmente, la causa de la muerte fue «mixta»: shock hipovolémico y falta de oxígeno por la entrada de sangre en las vías respiratorias.

No se puede precisar si Lázaro Hernando dejó a su suegro tendido en el suelo para coger otro cuchillo de la cocina o si ya lo portaba encima. En cualquier caso, el examen forense determina que la segunda arma del crimen tenía la «punta muy aguda» y cortaba por ambos filos.

La autopsia, practicada el 4 de octubre de 2024 en el Instituto de Medicina Legal de Burgos, también remarca que la primera puñalada en la espalda que afectó al pulmón «no sería mortal por sí sola con asistencia médica». Por otro lado, la forense que acudió al levantamiento del cadáver confirmó la existencia de un reguero de sangre próximo a la entrada del domicilio y manchas de arrastre, bien porque el agresor movió el cuerpo o por sus propias huellas.

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