Condenado a 23 años de cárcel el hombre que asesinó a su suegro en Aranda

La pena incluye los delitos de allanamiento de morada, violencia de género, robo y atentado a la autoridad con lesiones a dos agentes de la Policía Nacional. La Audiencia Provincial de Burgos aprecia alevosía, pero descarta el ensañamiento

Javier Lázaro Hernando, en el juicio por la muerte de su suegro.D. S. M.

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Burgos

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Una semana después de que el jurado popular le considerase culpable por unanimidad, la Audiencia Provincial de Burgos ha condenado a 23 años y nueve meses de cárcel a Javier Lázaro Hernando por el asesinato de su suegro, Valentín López Saiz, el 3 de octubre de 2024 en Aranda de Duero. La pena, que podía haber alcanzado un máximo de 32 años, también incluye otra serie de delitos aparejados al día de los hechos. 

Según consta en la Sentencia, la Sala Primera de la Audiencia impone una condena de 17 años de prisión a Lázaro Hernando por asesinato, ocho meses por allanamiento de morada al acceder a la vivienda de sus suegros, dos años por el robo con violencia del teléfono móvil de su exmujer, nueve meses por violencia de género, tres años por atentado a la autoridad y cuatro meses por las lesiones que sufrieron dos agentes de la Policía Nacional a los que embistió con su vehículo mientras trataba de huir al ser localizado en Carabias (Segovia). En paralelo, también se le condena por distintas penas de multa por hurto, el robo de un coche de la empresa en la que trabajaba y lesiones leves.

En su fallo, la Audiencia también apreciado alevosía al estimar acreditado que la víctima no tuvo posibilidad de defenderse mientras recibía una docena de puñaladas en el domicilio de Lázaro Hernando. Se descarta, eso sí, el ensañamiento en el que tanto hizo hincapié la acusación particular. Por otro lado, se desecha la tesis -mantenida en todo momento por la defensa- de que el asesino de Valentín tuviese alteradas sus facultades de entendimiento y voluntad en el momento de los hechos por un presunto brote psicótico fruto de una enfermedad mental asociada al consumo excesivo de cocaína. 

Así las cosas, el Tribunal considera en todos los delitos la atenuante analógica de reparación del daño después de que el acusado consignara durante el juicio 66.000 euros para hacer frente de manera parcial a las indemnizaciones.

Cabe recordar que el jurado dio por probado que Lázaro Hernando se encontraba en su vivienda junto a su suegro cuando decidió acabar con su vida. Para ello, le asestó seis puñaladas en el pecho y, después de que la víctima cayera al suelo y se golpeara la cabeza, otras seis por la espalda con un segundo cuchillo. Dichas heridas, tal y como acreditaron los forenses, resultaron mortales. En aquel momento, Valentín no tenía posibilidad alguna de defenderse. 

A continuación, el acusado se apoderó del teléfono móvil y de las llaves de su víctima y accedió con ellas a la vivienda donde se encontraban su exesposa, su hija y su suegra. Allí se llevó el teléfono de su mujer tras lanzar contra ella un vaso, zarandearla y empujarla.

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Posteriormente, el encausado sustrajo un vehículo de la empresa en la que trabajaba y huyó de la capital ribereña. Al día siguiente, fue localizado en las inmediaciones de una vivienda de Carabias. Tras darse a la fuga, a toda velocidad por una vía forestal, embistió a coche camuflado de la Policía causando lesiones a dos agentes. Justo después, colisionó contra un árbol y trató de huir a pie. Sin embargo, un policía le localizó escondido detrás de unas zarzas y consiguió inmovilizarle con una pistola Táser. En aquel momento, manipulaba una mochila de la que extrajo una gran cantidad de pastillas. De acuerdo a la versión del propio Lázaro Hernando, lo único que recuerda de los hechos que se le imputan es el «calambrazo» que recibió antes de su arresto.