El Correo de Burgos

Las inquilinas de Calzadas: «Para ellos somos un activo, no somos personas»

Altexa e Hipoges, nuevos propietarios, «No han respondido a nada, siguen mandando los burofax de no renovación del contrato de alquiler». 66 alquileres de las calles Calzadas, Segovia y Avenida Cantabria vencen hasta 2029. Solo los inminentes, tres este año, se podrán acoger al Decreto Ley de Vivienda. «A los inmediatos les dan dos años más, el resto no sabemos, todo es una incertidumbre».

Vecinos y representantes del sindicato de vivienda que han explicado la situación en una reunión que terminó casi a las 22 horas de la noche.

Vecinos y representantes del sindicato de vivienda que han explicado la situación en una reunión que terminó casi a las 22 horas de la noche.SANTI OTERO

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Incertidumbre. Es la palabra que define el ánimo entre los inquilinos «de toda la vida» de las viviendas sociales de las calles Calzadas, Segovia y Avenida Cantabria. Después de dos semanas de hacerse público su caso en este periódico, encabezar la manifestación de la Vivienda en Burgos y mutiplicarse su intervención en medios de comunicación de todo el país, nada han sabido de los nuevos propietarios Altexa e Hipoges. Los inmuebles donde viven siguen anunciándose a la venta en portales inmobiliarios. Y los burofax de no renovación del contrato del alquiler de manera unilateral siguen llegando para los que terminan en marzo de 2027.

«Nos dijeron en la única reunión on line que tuvimos que ellos habían comprado un activo, y para ellos somos un activo, no personas. No conocen el barrio, ni las ciudades y así es complicado negociar», lamenta Rosa Alonso una de las vecinas que se moviliza estos días de manera activa. Del cambio de propietario solo supieron en junio por una comunicación general. De tener sus viviendas a la venta «nadie nos avisó que las vivienda estaban a la venta en los portales, lo vimos, ni del cambio de propietario que llegó por burofax al buzón», explica.

Durante estas semanas han podido concretar el número de afectados. En total son 106 los que están en régimen de alquiler. Ahí «cada contrato es distinto, unos indefinidos y otros vencen desde ahora hasta 2029», resume. Los que tienen fecha de caducidad son 66. Aquellos constituidos tras el cambio de norma en el 85. La mayoría de los inquilinos son mayores de 70 y 80 años y alguna inquilina supera el centenar. «Nos está afectando física y psicológicamente esta situación, vivimos en una incertidumbre total, pero ellos no tienen piedad les da igual», denuncia. De forma gradual los 66 contratos irán venciendo y así llega el anuncio en forma de carta a los buzones que ellos mismos renovaron. Un ente que no se pone al teléfono, que no tiene oficina en Burgos a la que acudir y «cuando algún vecino ha ido a Madrid, se ha encontrado mucha seguridad, nadie le atendía y te dan un teléfono para pedir cita pero no consigues nada», aseguran.

Cincuenta años de reformas 

Para Rosa, como para los cien inquilinos «de toda la vida», esta vivienda es su casa. Se mudó a ella en el 77. Nunca se imaginó pasados los 70 marchándose del hogar que ha construido durante cincuenta años. «Te daban la casa, pero luego de la adecuación, quitar la cocina económica, el cambio de caldera, o las tuberías del gas, suelos, puertas, buzones... Los hemos pagado nosotros siempre». Por eso la frase de ‘desocupar el inmueble entregándolo en las mismas condiciones en que lo recibió’ que se recoge en las cartas de finalización de contrato se consideran «un insulto tendríamos que tirarlo todo para dejárselas como las encontramos».

Este problema ya se vivió hace diez años. Avisos de finalización de contrato que no se ejecutaron finalmente. Todos en Calzadas recuerdan el movimiento en la calle Manuel de la Cuesta. Entonces se ofreció alternativa a los vecinos a otros edificios más nuevas, con el aumento de renta. Aquel edificio presentaba deficiencias estructurales, pero al volverse a edificar se levantó una promoción de viviendas de lujo y mayor altura. «Cuando vinimos aquí esto era las afueras, ahora es muy goloso porque es el centro», remarcan.

Decreto «insuficiente»

El decreto de Vivienda de la Diputación Permanente es «un balón de oxigeno para quienes tienen el final del contrato de manera inmediata y es solo por un tiempo, en 2030, volvemos a empezar y los del 28 o 29 quedarían fuera en caso de que tenga una vida corta, es desde luego insuficiente estamos en una situación de incertidumbre total», lamenta Rosa.

Lo que tienen claro es que «vamos a seguir luchando». Los vecinos se están movilizando para obtener un asesoramiento legal conjunto y no descartan buscar alianzas con otros inquilinos de Hipoges en la misma situación en otras provincias. Se plantea una reunión en los próximos días con los inquilinos afectados. «Hemos recabado todos los datos y mantendremos una reunión para buscar una bogado y ver qué podemos hacer».

Lo que sí agradecen es el movimiento social de apoyo en torno al Sindicato de Vivienda. «Son gente muy joven, que tienen la fuerza que a veces a nosotras nos falla, te anima porque ves que te entienden, han visto esta situación y se han movido con nosotras», reconoce.

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