Las 80 de Calzadas. Inquilinos de tres bloques en Burgos afrontan desahucios tras el cambio de propietario
La situación afecta a bloques de viviendas de las calles Calzadas, Segovia y Cantabria.«Me dicen que o me voy o compro la casa por 217.000 euros, a mis 80 años ¿de dónde saco eso?»

En la imagen alguno de los inquilinos de Calzadas, Segovia y Avenida Cantabria en la manifestación del Sindicato de la Vivienda en Burgos.
Entre los más de 500 asistentes a la manifestación ‘Por todas las Maricarmen’, convocada por el Sindicato de la Vivienda de Burgos, había una pequeña representación de un bloque de vecinos que afrontan desde el mes de junio una carrera contrarreloj para frenar el desahucio de sus viviendas «de toda la vida». Se trata de 80 inquilinos de los bloques en las calles Calzadas, Segovia y Avenida Cantabria.
Eran las casas de la Caja Municipal de Ahorros de toda la vida. Llevan en esos inmuebles desde los 60. La mayoría mujeres de edad avanzada. Tres de ellas no dudaron en sumarse a la protesta por la vivienda. «Me ha llegado una carta diciendo que el 22 de noviembre tengo que dejar la vivienda, cuando he preguntado qué pasaba, me decían que o me voy o puedo comprar el piso por 217.000 euros ¿de dónde saco yo eso?».
La mayoría de los inquilinos afectados son personas mayores, muchas mujeres, hay un par de vecinos que superan el centenar de años, la mayoría entre los 70, 80 y 90 años que llevan toda su vida en esos inmuebles. «Habrá cuatro vecinos más jóvenes, la mayoría son personas mayores, 90 años, con pensiones entre los 900 y alguno a los mil euros con los alquileres como están no hay mucha alternativa», señala una de las vecinas.
En tensión desde el verano
Los ánimos decaen y la preocupación va en aumento desde el pasado mes de junio. Las dudas llegaron ante el cambio de propietario de los inmuebles. Buildingcenter vendió los bloques a AltexaSPV2026. Un traspaso que se comunicó a los inquilinos en el mes de mayo. En la carta se instaba a los vecinos a derivar los pagos mensuales de la renta a un nuevo número de cuenta desde junio.
A mediados de ese mes llegó la peor de las noticias. Esta vez con el epígrafe de Hipoges. e comunica a los inquilinos la nula intención de renovar el contrato de alquiler correspondiente. Se avisa que no habrá revisión del contrato de alquiler que refieren suscrito a 2016. Se insta a los propietarios a, literalmente, «desocupar el inmueble, entregándolo en las mismas condiciones que lo recibió, y hacer entrega de las llaves al arrendador». Se ofrece un contacto, ubicado en Madrid, para aclarar dudas. Y la propuesta es adquirir la vivienda. Inmuebles que ya están disponibles para su compra en diversos portales inmobiliarios.
«Ni son alquileres de hace diez años, llevamos aquí toda la vida, ni están como los encontramos porque he invertido millones durante todos estos años para que esté bien, cuando llegamos no tenía ni suelo que lo pusimos nosotros, la cocina de carbón estábamos como en la Edad Media, e íbamos arreglándolo todo ¿qué pasa con todo eso?», lamenta quien ni se imaginaba estar a punto de ser desahuciada tras toda una vida en la que han configurado su hogar. Se cambiaron ventanas, puertas, tuberías, se pintaron las escaleras, cambiaron los buzones. «Lo llegamos a hacer nosotros mismos». Ahora ven que sus opciones de continuar se agotan.
«Ni son alquileres de hace diez años, llevamos aquí toda la vida, ni están como los encontramos porque he invertido millones durante todos estos años para que esté bien, cuando llegamos no tenía ni suelo que lo pusimos nosotros, la cocina de carbón estábamos como en la Edad Media, e íbamos arreglándolo todo ¿qué pasa con todo eso?», lamenta quien ni se imaginaba estar a punto de ser desahuciada tras toda una vida construida entre esas cuatro paredes. Durante décadas han configurado su hogar. Se cambiaron ventanas, puertas, tuberías, se pintaron las escaleras, cambiaron los buzones «lo llegamos a hacer nosotros mismos»... Ven que sus opciones de continuar en su hogar se agotan
Fueron alquileres de renta antigua de la extinta Caja de Burgos. «Ahora de renta antigua, entre 55 y 100 euros, a penas quedan. Los alquileres rondan entre los 200 y los 500 euros actualmente y con pensiones de 800 y mil euros se hace difícil afrontar cualquier cambio», señalan. Ahora unos pocos inmuebles están vacíos por el fallecimiento de sus inquilinos, pero todos cuelgan en los perfiles comerciales de Altexa e Hipoges y algunas inmobiliarias de Burgos.
Altexa SPV 2026, que desde junio cobra las rentas mensuales, es una sociedad limitada española con sede en Madrid que se constituyó en febrero de este año dedicada a actividades de holding. Está vinculada a Hipoges, entidad fundada en el año 2008 especializada en activos de bienes e hipotecas con dificultades financieras que opera en España, Portugal, Italia o Grecia. Estuvo vinculada al fondo de inversión norteamericano KKR, pero en 2026 fue adquirida por la firma de inversión británica Pollen Street Capital que en agosto adquirió Servihabitat.
Reunión informativa
La asociación de inquilinos que representa a los 80 de Calzadas se reunirá el próximo martes en una asamblea para poner en común la situación de los propietarios y ver los caminos a seguir para solventar la situación. No es la primera vez que afrontan una situación crítica.
Hace diez años encontraron en el buzón misivas igual de intimidantes. Se hablaba de la rescisión de contratos de alquiler por parte de Building Center. Aquello, pareció un error. Se saldó con renovación de rentas y contrato de alquiler. CaixaBank abogó por mantener los alquileres y rehabilitar las viviendas cuando tuvieron que hacer frente a la Inspección Técnica de Edificios. Se pusieron en venta 14 viviendas y 22 locales comerciales que empezaron a comercializarse.
Desde entonces la normalidad, tras las movilizaciones y reuniones de febrero de 2016 se había instalado en edificios que habían renovado su apariencia exterior y el entorno de la plaza interior y los aparcamientos. Un nuevo barrio que ahora está en venta en los portales de internet y algunas inmobiliarias de Burgos dejando a las 80 de Calzadas con una situación que nunca pensaron que se iba a volver a vivir.