La calle más larga de Burgos estrena sus primeros números de portal
La Torre Zenit inaugura la numeración del bulevar del Ferrocarril, una vía de 11 kilómetros que utiliza un sistema de asignación de portales cada diez metros

El número 419 del bulevar del Ferrocarril luce en uno de los portales de la torre más alta de Burgos.
Los primeros vecinos del bulevar del Ferrocarril vivirán en los números 411 y 419 de esta calle de Burgos. Serán los residentes en la denominada Torre Zenit, el edificio más alto de la ciudad, cuyas obras de construcción están muy avanzadas. Tanto es así que sus portales ya lucen la numeración que les ha correspondido, después de que sus promotores la solicitaran al Ayuntamiento de Burgos.
La vía quedó bautizada oficialmente por acuerdo de la Junta de Gobierno del pasado 10 de septiembre de 2025. Las empresas promotoras de las nuevas construcciones que se están desarrollando en primera línea del bulevar, Pecsa Homes y Residencial Bulevar Burgos, habían solicitado previamente la numeración de los edificios, puesto que sus proyectos contemplaban los accesos desde ese vial.
Esta petición llevó a la Comisión Municipal de Personal y Régimen Interior a dar los pasos necesarios para denominar oficialmente la calle como bulevar del Ferrocarril, el nombre por el que ya era conocida.
No había sido necesario dar ese paso hasta que las nuevas viviendas en forma de torre comenzaron a ganar altura en las cercanías de la antigua estación de Renfe. Otras construcciones situadas a pie del bulevar mantienen las denominaciones tradicionales de las calles avenida Valencia del Cid, Alicante, Luis Rosado, Casillas, Cortes y Rivalamora. Y podrán seguir conservándolas siempre que ese sea el deseo de sus respectivas comunidades de propietarios, tal y como recoge expresamente el acuerdo de la Junta de Gobierno.

El número 411 del bulevar del Ferrocarril luce en uno de los portales de la torre más alta de Burgos.
De esta manera, los vecinos podrán mantener la numeración que tienen desde que se construyeron sus viviendas, cuando todavía tenían vistas a las vías del ferrocarril. Solo en el caso de que las comunidades quieran cambiar voluntariamente la denominación de su calle, el Ayuntamiento atenderá la petición y les asignará un número de portal en el bulevar.
La concejala de Régimen Interior, Yolanda Barriuso, explicó con motivo del acuerdo que modificar las direcciones supondría un coste importante para las comunidades de vecinos y las empresas ubicadas en la zona. Por ese motivo, el Ayuntamiento optó por no imponer un cambio que habría obligado a los ciudadanos a asumir nuevos gastos.
El bulevar del Ferrocarril es la vía urbana de mayor longitud de Burgos. Sus 11 kilómetros de recorrido superan por mucho los de otras arterias importantes de la capital, como la calle Vitoria o la avenida López Bravo, en Villalonquéjar. Atraviesa la ciudad de oeste a este, desde la glorieta Luis Morcillo Ruiz, junto al entorno de la Universidad de Burgos, hasta la glorieta en la que confluyen la avenida Constitución Española y la calle Juan Ramón Jiménez, en Gamonal.
La numeración comienza en el extremo este de la ciudad, lo que explica que las nuevas torres residenciales tengan asignados los números 411 y 419. Una referencia que permite hacerse una idea de la dimensión de una infraestructura que ha cambiado por completo la relación entre los barrios burgaleses.
Que las nuevas viviendas tengan los números 411 y 419 no es casualidad. La numeración permite situar ambos edificios a algo más de cuatro kilómetros del punto de origen del bulevar, donde se encuentra el número 1, en la intersección de la avenida Constitución Española con la calle Juan Ramón Jiménez. Como sucede habitualmente en las calles, los números impares corresponden al lado izquierdo de la vía y los pares al derecho.
Burgos
La rotonda ‘a la holandesa’ de la obra de ampliación del bulevar de Burgos está operativa
Natalia Escribano
El Ayuntamiento ha recurrido a un sistema de numeración basado en asignar un número de portal por cada diez metros de una posible fachada. Es un criterio utilizado también en ciudades europeas y americanas que permite relacionar la numeración de los edificios con su distancia respecto al punto de partida de la calle. Así, en el punto kilométrico 1 correspondería el número 100 y en el kilómetro 4, el 400. Si el desarrollo urbanístico llegara a extenderse a lo largo de los 11 kilómetros del bulevar, la numeración podría alcanzar el portal 1.100.
El bulevar ha permitido recuperar la permeabilidad entre zonas de la ciudad que durante décadas estuvieron separadas por los muros que delimitaban el acceso a las vías ferroviarias. Antes de su transformación, los pasos para vehículos y peatones eran limitados y se concentraban en puntos concretos, como Las Casillas y la calle Madrid.
En diciembre de 2008 pasó el último tren de la línea de ferrocarril Madrid-Hendaya por el trazado que atravesaba el centro de Burgos, siguiendo el recorrido establecido en 1860. Aquella fue una de las grandes infraestructuras ferroviarias de España y abrió la puerta a las conexiones en tren con Europa, pero el crecimiento de la ciudad terminó por convertirla en una barrera para el desarrollo urbano.
En el siglo XIX, las vías discurrían entre huertas y tierras de labor. Poco a poco, sin embargo, la ciudad fue engullendo el trazado ferroviario, hasta el punto de que llegaron a contabilizarse diez pasos a nivel a lo largo de sus 11 kilómetros. Durante años, estos cruces condicionaron la movilidad y acentuaron la división entre los barrios situados al norte y al sur de las vías.
Tras la salida del ferrocarril, las obras del bulevar se fueron encadenando. En marzo de 2010 se inauguró el primer tramo de la nueva urbanización, diseñada por el estudio suizo Herzog y de Meuron. Sobre el terreno empezaron a hacerse visibles las principales claves del proyecto, con modernas luminarias que también iluminan el entorno de la nueva estación Rosa de Lima, zonas verdes y amplios carriles de circulación. Entre ellos destaca el único tramo de la ciudad que dispone de un carril exclusivo para el transporte público.
La transformación del bulevar encara, aún en 2026, su última fase. Está previsto que a finales de año concluyan las obras del tramo comprendido entre las calles Gumiel de Izán y la glorieta situada a la altura de los antiguos depósitos de la CLH, el último proyecto pendiente para completar la reurbanización de acuerdo con el diseño original. Durante este mes de octubre se abrió a la circulación el tramo renovado, aunque todavía quedan por ejecutar algunos remates, entre ellos las zonas verdes.