Imagina se siente ‘marginada’ y C’s, insatisfecho con Diputación
Sus portavoces insisten en la «regeneración» para «fijar población» y garantizar los «servicios básicos» / Manjón califica de «inmovilista» la gestión del PP

Imagen de un Pleno de la Diputación Provincial de Burgos-RAÚL G. OCHOA
Llegaron con el handicap de la inexperiencia y pagaron la novatada en los primeros plenos provinciales. También, en cierto modo, entraron como un elefante en una cacharrería al integrarse en una Administración que de entrada pretendían eliminar sin remilgos. A priori, poco o nada tienen en común Imagina Burgos y Ciudadanos. Sin embargo, una vez despegada su etiqueta de novatos, ambas formaciones coinciden en una serie de quejas, planteamientos y aspiraciones que a día de hoy les diferencian de los dos grandes partidos.Después de cumplir su primer ejercicio completo como portavoces en la Institución Provincial, Lorenzo Rodríguez (C’s) y Marco Antonio Manjón (Imagina) comparten la impresión de que el Partido Popular ha ejercido una política de «rodillo» que impide el desarrollo de sus propuestas y el análisis «real» de las necesidades del medio rural.Pero Manjón va más allá en relación a este término metafórico al calificar de «inmovilista, conservador y prepotente» el talante de la Junta de Gobierno. Con ello se refiere a su «frustración» tras comprobar cómo diferentes «acuerdos con todos los grupos, incluido el PP», superaban el filtro de las comisiones, la Junta de Portavoces o los plenos para acabar «enterrados en el cajón del olvido».A modo de «ejemplo clarificador», el portavoz de la candidatura ciudadana señala la moción -aprobada en septiembre de 2015- que planteaba la creación de un parque provincial de viviendas de alquiler social. «Se nos pidió que elaborásemos el borrador de un proyecto de convenio para que la Diputación pudiera apoyar a los municipios de nuestra provincia e involucrar a la Junta de Castilla y León en su implementación. Después de darle el visto bueno en la Junta de Portavoces, alguien decidió enterrarlo en el cajón de los proyectos olvidados».Desde su llegada al Palacio Provincial, tanto Manjón como Rodríguez reconocieron su inexperiencia en estas lides. Año y medio después, han adquirido rodaje y se manejan mejor sobre el terreno. Sin embargo, el portavoz provincial de Imagina lamenta la «marginación» que todavía sufren las «nuevas fuerzas políticas» para «desarrollar nuestro trabajo de oposición en las mismas condiciones que tienen el PP y el PSOE».En la misma sintonía, Rodríguez se marca como objetivo para este año «aumentar la transparencia y que los viejos partidos abandonen sus viejas formas». En su opinión, solo así es posible «conseguir que realmente se produzca una evolución de la Administración».Lo positivo
Toca hacer balance del año pasado. Para el portavoz de la formación naranja, «se han logrado cosas importantes, tanto en la Diputación como en los ayuntamientos que cuentan con presencia de alcaldes y concejales de Ciudadanos». En este sentido, considera que «en nuestros pueblos se ha continuado con el trabajo regenerador que hemos venido a realizar», aunque por otra parte «seguimos buscando una Administración más transparente y unas inversiones más sostenibles».Lo fundamental, por aquello de concretar un logro en 2016, es «haber conseguido que se celebre el Debate sobre el Estado de la Provincia, que ha de servir de base para una confección más plural y transparente de los presupuestos».Manjón, por su parte, celebra la consolidación de un grupo político «único hasta el momento en la historia de nuestra ciudad y provincia». Centrándose en la Diputación, sostiene que la aplicación de «principios de democracia participativa» ha permitido a su formación «hacer un trabajo de oposición serio, eficiente y de sentido común que ha conseguido el respeto y reconocimiento de mucha gente».Al mismo tiempo, en alusión a la dicotomía política ‘participación-representatividad’, subraya que Imagina ha apostado desde el principio por la «lógica del respeto a la dignidad de las personas» para posicionarse en favor de «la parte más débil, como son las poblaciones más pequeñas y desvalidas de la provincia».Regeneración provincial
La percepción de ambos partidos respecto a la Institución Provincial se mantiene prácticamente intacta. «Con una modernización real de la Diputación que conceda la autonomía que merecen los municipios se logrará una evolución real en la democracia y una posibilidad real de fijar población», apostilla Rodríguez convencido de que «nadie mejor que nuestros alcaldes y los vecinos de los pueblos conoce realmente sus necesidades». Por lo tanto, «hay que dejarles trabajar».Aunque «tenemos muy claro que la Diputación, tal y como a día de hoy está estructurada, es obsoleta y debería desaparecer», Manjón es consciente de «la necesidad que tienen las entidades locales menores (...) de una institución cercana e intermedia a la que poder recurrir sin tener que depender de la Junta de Castilla y León», máxime cuando las «decisiones reales» que afectan al medio rural «se toman en Valladolid».Partiendo de esta premisa, aboga por el establecimiento de una «entidad institucional organizada comarcalmente» que sea capaz de garantizar el «mantenimiento, asesoramiento y recuperación» de los pueblos.Así las cosas, la hoja de ruta de Imagina para 2017 se orienta a la «regeneración» del ente. Para ello, aparte de exigir «transparencia» a todos los niveles, la candidatura ciudadana defenderá la necesidad de «priorizar la atención a los pueblos (...) para que puedan fijar población asegurando los servicios básicos, potenciando sus expectativas e iniciativas económicas y garantizando el apoyo financiero complementario que puedan necesitar en igualdad de condiciones a tenor de sus realidades poblacionales y económicas».El lenguaje de la fuerza
Para Rodríguez, lo más desagradable de 2016 han sido «las agresiones y presiones sufridas por algunos de nuestros alcaldes y concejales cuando estaban realizando su trabajo». A su juicio, «a algunos no les está gustando» el esfuerzo de sus representantes «en pos de una mayor transparencia y ahorro en las administraciones». Por ello, critica la actitud de quienes utilizan la «fuerza» para confrontar sus opiniones y enfatiza que «es un lenguaje que se debe abandonar».