El Correo de Burgos

Paralizan el traslado de los restos de Alonso a San Juan de Ortega

El Arzobispado se atiene al Código de Derecho Canónico, que solo permite el enterramiento en iglesias de papas, cardenales u obispos / El pueblo se opone por escrito al retorno del expárroco

El Monasterio de San Juan de Ortega es uno de los principales atractivos del Camino de Santiago a su paso por Burgos.-ICAL

El Monasterio de San Juan de Ortega es uno de los principales atractivos del Camino de Santiago a su paso por Burgos.-ICAL

Burgos

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Los restos mortales del expárroco de San Juan de Ortega, José María Alonso Marroquín, no reposarán en el Monasterio de la localidad. Su inminente traslado, auspiciado por un grupo de amigos del religioso y con el visto bueno inicial del Arzobispado, se ha visto frenado porque resulta incompatible con el Código de Derecho Canónico de 1983. Así lo confirman fuentes de la propia Archidiócesis, que finalmente paralizó el proyecto porque el canon 1242 establece la prohibición de enterrar a cualquier cura en una iglesia «a no ser que se trate del Romano Pontífice, de sus propios cardenales u obispos diocesanos, incluso eméritos».Partiendo de ese mismo argumento, el exalcalde de la localidad, José Manuel Pérez, remitió un escrito el pasado 10 de julio al arzobispo de Burgos, Fidel Herráez, manifestando el «desacuerdo de la mayoría de los vecinos de la parroquia» al retorno de Alonso. En su exposición de motivos, con el Código de Derecho Canónico en la mano, recuerda que «los párrocos son servidores de la Iglesia, como cualquier trabajador es de su trabajo, y no debería de ser legítimo dar honores tan especiales destinados a papas, obispos y reyes». Asimismo, el exregidor considera que esta decisión podría sentar un precedente en la comunidad eclesiástica, pues «generaría la legitimidad de cualquier parroquia de pedir que se dé el mismo trato de igualdad a sus párrocos queridos».El rechazo de muchos feligreses al traslado de los restos mortuorios de Alonso, compartido por el propio Pérez, radica en el hecho de que existe una versión sobre su figura «que nadie conoce» porque «siempre se han contado las cosas buenas». Sea como fuere, prefiere no remover el pasado por respeto al expárroco, quien falleció en 2008. Sin embargo, asegura que «no lo quería nadie aquí» a pesar del carácter hospitalario e implicación con el Camino de Santiago que muchos de sus amigos y conocidos ensalzaron antes y después de su muerte.Aún con todo, Pérez no se opone a que los restos del religioso descansen en el cementerio del pueblo «como dice la norma eclesiástica y civil». Es el caso de Miguel Alonso, su predecesor durante más de 50 años y garante de «méritos muy importantes en la historia del actualMonasterio y Santuario de San Juan de Ortega».Por otro lado, Pérez asegura que los vecinos son «los únicos a los que no se ha consultado». De hecho, se enteraron a través de las redes sociales, por lo que intuyen que el traslado del expárroco al templo se ha promovido desde su círculo más íntimo de amistades con el beneplácito inicial del Arzobispado. Sea como fuere, el exregidor expone en su carta que, más allá de las «bondades» que se han difundido sobre su persona, también existen «cosas negativas», entre ellas algunas «bastante escandalosas».La propuesta del traslado no es nueva. Es más, el presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, reconoció públicamente su deseo de que los restos del cura se alojasen en el Monasterio. Sus declaraciones al respecto en 2009, coincidiendo con el anuncio del convenio entre el Gobierno regional, el Arzobispado y Caja de Burgos para la rehabilitación del inmueble, recibieron la réplica del alcalde. Según recogía Europa Press tras la visita del líder regional al templo, Pérez reprochó a las autoridades allí presentes que la decisión suponía una «tomadura de pelo» dada la «escasa implicación» de Alonso «con el pueblo y sus vecinos».De momento, todo parece indicar que los restos de quien muchos conocían como el ‘cura de las sopas de ajo’ seguirán reposando en Fuentebureba, su localidad natal. Sin embargo, el exalcalde no las tiene todas consigo y espera una respuesta de la Archidiócesis a la carta que, insiste, envió en representación de un elevado número de feligreses que se oponen a un proyecto que por el momento se encuentra en stand by.

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