Tercer abandono entre las monjas cismáticas de Belorado
Sor Miryam, cocinera del convento, se acoge temporalmente a la "figura canónica de ausencia comunitaria" por motivos de salud

Rueda de prensa de las exclarisas de Belorado en el Monasterio de Santa Clara
Las exmonjas de Belorado añaden una nueva baja en sus filas en una semana en la que se confirmó la fecha fijada para el desahucio de las monjas cismáticas del monasterio de Santa María de Bretonera, el próximo 10 de febrero. Sor Miryam -Zayda Pinar-, cocinera del cenobio, y una de las ocho exmonjas que integran actualmente la comunidad, se ha visto obligada a acogerse temporalmente a la figura canónica de "ausencia comunitaria, según informaba su jefe de prensa, Francisco Canals, a través de un comunicado.
La justificación de este abandono está en el "profundo desgaste físico, psíquico y emocional derivado de la presión mediática, legal y judicial que viene sufriendo desde hace meses".
En el comunicado, de paso, se pide trabajo para la religiosa, ya que es "una excelente cocinera clarisa", que "buscará trabajo en alguna cocina" y "es labor de todos buscarle un trabajo y darle una oportunidad para que tenga una vida laboralmente integrada".
Con esta renuncia serían ya tres las exmonjas que abandonan tras el cisma de mayo de 2024, por lo que la comunidad cismática quedaría formada por siete religiosas. Aunque, en el comunicado de prensa se insiste en que "no supone en ningún caso un abandono de la vida religiosa, ni una exclaustración, ni una ruptura con la comunidad", la decisión coincide con el auto del Tribunal de Instancia de Briviesca que ponía día y hora a la fecha límite en la que las exmonjas deberán abandonar el convento de Belorado.
De hecho, se insiste en la nota de prensa, se trata de "un mecanismo previsto en la vida conventual para proteger la salud integral de una religiosa cuando las circunstancias externas se vuelven humanamente insoportables".
La renuncia de una tercera religiosa es un hito más en el recorrido por el callejón sin salida que iniciaron las monjas cismáticas en mayo de 2024 y que esta semana escribía un nuevo y, quizá, definitivo capítulo con el auto del Juzgado de Briviesca que les daba un mes de plazo para desalojar el monasterio de Santa Clara «con apercibimiento de lanzamiento si no lo hicieren voluntariamente».
Y aunque el decreto en el que se fija la fecha para el desahucio de las exmonjas sea recurrible en revisión, el Juzgado advierte que «la presentación del recurso no suspenderá los efectos» del mismo. Por lo tanto, «todas las decisiones o actuaciones que se hayan resuelto seguirán su curso sin interrumpirse, y en ningún caso se podrá actuar en sentido contrario a lo que se haya resuelto».