El Correo de Burgos

La Diputación diseña unas cuentas de 2027 "prudentes" para apurar un mandato de "compromisos ya cumplidos"

El presupuesto alcanza los 192,6 millones y eleva un 13,98% las inversiones, por encima de los 26 millones, una cifra "histórica", según Suárez. Destacan los fondos para bomberos y empleo rural, con medidas específicas para mujeres con hijos a cargo

El presidente de la Diputación de Burgos, Borja Suárez, presenta el presupuesto de la institución provincial para 2027.

El presidente de la Diputación de Burgos, Borja Suárez, presenta el presupuesto de la institución provincial para 2027.TOMÁS ALONSO

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La Diputación de Burgos afrontará el próximo ejercicio ‘armada’ con unas cuentas que su presidente, Borja Suárez, definía en su presentación como «prudentes» y «un trasunto de las anteriores», en coherencia con «una estrategia de mandato» cuyos principales compromisos están ya cumplidos: «Todo aquello que dijimos que íbamos a hacer lo estamos haciendo». De ello presumía el responsable de la institución provincial en el desglose de un proyecto de presupuestos para 2027 que, en global, asciende a 192,6 millones de euros, un 7,13% más que en el ejercicio anterior.

Suárez explicó que estas cuentas permitirán mantener el rumbo fijado, aunque advertía de que el aumento de los ingresos no debe confundirse con una mayor capacidad de gasto permanente. De ahí la cautela, insistía. Y es que el presidente de la Diputación vinculó parte del crecimiento presupuestario al de la recaudación fiscal y al encarecimiento de los servicios, factores que consideró «negativos, porque aunque beneficien a las administraciones, estas también tienen que pagar más», señalaba, para incidir en la «incertidumbre» que acompaña el diseño del presupuesto, dado que «se cronifica el gasto, pero no el ingreso». Defendía así la necesidad de elaborar un proyecto «capaz de sostenerse si cambian las condiciones económicas y vienen mal dadas». Aseguraba Suárez que cumple tal premisa el presupuesto que se elevará al Pleno el próximo 30 de octubre, tras la preceptiva votación en la comisión de Hacienda que se celebrará el viernes, en la que los distintos grupos políticos avanzarán su apoyo o rechazo a unas cifras que ya conocen.

En concreto, las inversiones reales contempladas superan los 26 millones, una cuantía «histórica», según el presidente de la Diputación, que implica un aumento del 13,98% respecto a 2026. La mencionada cautela se refleja también en la previsión de un préstamo de 22 millones, que Suárez consideró «una garantía ante posibles retrasos en las transferencias». Recordó que ya figuraba en las cuentas anteriores y que en los dos últimos años «no ha sido preciso usarlo». Al hilo, estimó que, de ocurrir lo mismo en 2027, la deuda real rondará el 10% al final del mandato, frente al 19% que figura presupuestariamente por la inclusión del crédito.

Por áreas, uno de los principales desembolsos se concentrará en Bomberos y Protección Civil, servicio que contará con 16,1 millones de euros, 8 más que en ejercicios anteriores. La partida, además de «sostener el sistema actual», implica el inicio del proceso de profesionalización que impone la normativa y que la Diputación pretende completar mediante un plan ya esbozado para los próximos cinco años. Según anunció el presidente, ese programa requerirá una inversión total de 55 millones y abarcará infraestructuras, contratación de personal y mantenimiento.

Por su parte, el Plan Provincial de Empleo dispondrá de 2,925 millones de euros, con la intención de implementar medidas específicas orientadas a bonificar el empleo femenino en el medio rural, especialmente en el caso de mujeres con hijos a su cargo. El apoyo directo a este perfil contribuirá a «fijar población y mantener vivas las escuelas de los pueblos», precisó Suárez, convencido de la necesidad de facilitar la conciliación para «defender» a quienes ya residen en los municipios de la provincia. Esta nueva vertiente de ayudas estará ligada a las que ya reciben comercios, bares, farmacias y ayuntamientos.

La Ayuda a Domicilio contará con 10,5 millones de euros, casi tres millones más que los ejecutados en 2026. En 2027 está previsto licitar un nuevo contrato con esta dotación para «garantizar la atención sin listas de espera a las personas con dependencia reconocida», indicaba el presidente de la Diputación, que, no obstante, descartaba extender esta prestación de forma generalizada a quienes no cuentan con esa declaración, pues «no hay recursos para ello».

Las carreteras y los accesos a los núcleos de población recibirán 8,63 millones de euros. La partida se enmarca en el plan plurianual que comenzó en 2023 y que rondará los 50 millones de inversión hasta 2028. Además, entre las actuaciones destacadas figura el conjunto monumental de San Salvador de Oña, proyecto estrella a corto plazo, al que la Diputación prevé destinar alrededor de 3,2 millones de euros durante el año que viene. A esta partida se sumará el millón destinado por la Junta de Castilla y León a transformar una zona en albergue.

El Instituto Provincial para el Deporte y la Juventud (IDJ) elevará en un millón, hasta los 7,3 millones, su presupuesto, con la vista puesta en los «grandes eventos y patrocinios» que permiten proyectar la imagen de la provincia. En el ámbito educativo, la inversión prevista en el mantenimiento de colegios supera los 753.000 euros.

Se cae del listado, no obstante, el complejo de Fuentes Blancas. No significa que la Diputación descarte actuar en este espacio, ya que mantiene su intención de acometer la reurbanización de la parcela (con un coste de 8 millones a sufragar en colaboración con la Junta) y ampliar la planta de biomasa.

Lo que se aplaza es la construcción del anunciado pabellón deportivo con capacidad para 5.000 personas, hasta dar una solución a los problemas de acceso. Será necesario resolver primero la capacidad de la carretera de entrada, en el tramo comprendido entre la rotonda del bulevar y la posible glorieta de entrada a las instalaciones, para evitar el colapso de la circulación por la zona en caso de afluencia masiva.

Nuevas ayudas a fortificaciones y monasterios

Como novedad y a modo de prueba piloto, la Diputación de Burgos añadirá a sus presupuestos de 2027 dos líneas de ayudas al patrimonio histórico, dotadas con 250.000 euros cada una. Ambas se dirigen a elementos ahora «desamparados» que no encajan en las subvenciones vigentes. Una de ellas redundará en la conservación de fortificaciones históricas y la otra, en monasterios habitados que mantienen comunidades religiosas vivas y que hasta ahora no disponen de convocatoria específica para preservar sus bienes.
En el caso de los castillos, la iniciativa pretende respaldar actuaciones en estos elementos históricos. El pronóstico es que, para empezar, puedan presentarse «cuatro o cinco proyectos» y que la cifra se repita el próximo año si la iniciativa funciona.
La segunda línea ampliará el apoyo provincial al patrimonio religioso. Suárez explicó que la Diputación había centrado hasta ahora su colaboración en iglesias mediante acuerdos con otras instituciones, como la Archidiócesis, pero no había llegado a las comunidades monásticas. El objetivo final es consolidar la riqueza que estos espacios «para aprovechar su atractivo».
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