El Correo de Burgos

Charcos y socavones limitan el acceso de los niños a los colegios de referencia de discapacidad de Aranda

Los padres de los centros educativos de Fuenteminaya y Simón de Colonia exigen soluciones a un problema que lleva años sobre la mesa

Imagen del acceso a los colegios Fuenteminaya y Simón de Colonia

Imagen del acceso a los colegios Fuenteminaya y Simón de ColoniaLoreto Velázquez

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Aranda

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Las asociaciones de padres y madres de los centros educativos Simón de Colonia y Fuenteminaya de Aranda han decidido alzar la voz y reclamar medidas urgentes para exigir accesos seguros a estos colegios, ya que la mayoría de los niños que acuden a ellos presentan problemas de movilidad y distintos grados de discapacidad. “El abandono es absoluto”, lamentan desde el AMPA del Simón de Colonia.

Cada mañana llegan a este colegio once rutas escolares: seis furgonetas pequeñas y cuatro autobuses grandes. “El problema lo tenemos los autobuses grandes, porque al no poder dar el giro, solo podemos acceder atravesando la campa del Arzobispado, el antiguo cementerio, que hoy es un terreno intransitable, lleno de baches y socavones”, explica, como portavoz del servicio de transporte, la CEO de Autocares Bayo, Yolanda Bayo.

“Cualquier día va a pasar una desgracia”

Sabe bien de lo que habla. De hecho, su empresa se ha negado ya a atravesar la campa, por lo que los escolares tienen que recorrer un tramo caminando y cruzar una calle. “Ya se nos han fastidiado tres autocares”, lamenta con preocupación, porque, más allá del valor material, hay una inseguridad real para los niños. “Hay muchísimos días en los que no podemos siquiera pasar por la campa, porque hay coches aparcados en el centro, y entonces tenemos que esperar a que llegue la grúa. Es un caos”, señala, sin olvidar las cuatro filas de autobuses que se montan cada día, a la salida y cuando llega la hora de la recogida. “No entiendo cómo un colegio que tiene rutas escolares no está preparado para recibirlas. Cualquier día va a pasar una desgracia”.

Imagen de la campa del Arzobispado que muchos coches utilizan para aparcar, impidiendo en ocasiones el acceso de los autocares escolares

Imagen de la campa del Arzobispado que muchos coches utilizan para aparcar, impidiendo en ocasiones el acceso de los autocares escolaresLoreto Velázquez

Niños especialmente vulnerables por su discapacidad

Este temor es compartido por padres y profesores. “Necesitamos una solución ya”, urge una de las madres afectadas. Pero ¿de quién es la responsabilidad? La solución, tras consultar con varios expertos, depende de un convenio entre la Junta de Castilla y León, como administración competente, y el Arzobispado de Burgos, como propietario de la campa, pero también necesita de la implicación del Ayuntamiento, que es el responsable de acondicionar las aceras.

Sobre la mesa, tres cuestiones principales: a pesar de ubicarse muy cerca del centro de Aranda no hay accesos por carretera convencional, la campa es impracticable y apenas hay aceras.

Los principales perjudicados son los niños. Fuenteminaya es el centro de referencia para los alumnos discapacitados de Aranda, mientras que su vecino, Simón de Colonia, es el centro de referencia de los alumnos motorizados. “Aquí hay niños en sillas de ruedas, ciegos, sordomudos, autistas… Hay que hacer algo ya”, apremian desde la dirección del colegio Fuenteminaya, a sabiendas de que ya se han dado pasos.

Según explican, lo ideal, más allá de garantizar el paso seguro de los autocares y accesos peatonales, sería convertir la campa del Arzobispado en un punto de referencia del barrio, con una zona de parking y un parque, “que hace mucha falta”.

El colegio Simón de Colonia cuenta con 215 niños, mientras que Fuenteminaya tiene, a día de hoy, 22 alumnos, con edades comprendidas entre los 3 y los 21 años. Aunque el año pasado Educación realizó, en este último, una obra para reacondicionar los espacios y dar cabida a nuevas aulas, el colegio se queda pequeño. “En Aranda hace falta un centro de día para dar una cobertura más completa a estas familias”, defienden convencidos de que más allá del importante proyecto que está planeando la Asociación Asadema, para crear en Aranda el primer centro de menores con discapacidad intelectual, “hay que contar con un servicio público”.

Respaldo del Ayuntamiento de Aranda

Conscientes de la gravedad de la situación, el Ayuntamiento de Aranda se suma a la reivindicación y exige a la Junta de Castilla y León una solución urgente, al ser ambos centros competencia de la administración regional. “Este Ayuntamiento, desde marzo de 2024, ha entablado diferentes conversaciones con la Dirección Provincial de Educación (competente del servicio) y el propietario de los terrenos, el Arzobispado de Burgos. Pese a no ser de su área de responsabilidad, el Ayuntamiento está implicado en intermediar entre la Junta de Castilla y León y la propiedad, y ofrecer alternativas que permitan llegar a un acuerdo. Al efecto, se han mantenido reuniones y conversaciones con el Arzobispado, habiéndose señalado el próximo día 21 de mayo un nuevo encuentro en la sede arzobispal”, señalan desde el equipo de gobierno de Sentir Aranda.

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