Cilleruelo estrena el documental que pone en valor, en su pueblo, el pasado y futuro de las escuelas rurales
La directora, Carlota Nelson, se rinde ante un pueblo que demuestra que “se puede hacer mucho con pocos recursos y mucho querer”

Carlota Nelson es la directora del documental sobre las escuelas rurales de Cilleruelo de Abajo
Decididos a poner en valor el papel de las escuelas rurales, el pueblo de Cilleruelo de Abajo presenta hoy, viernes, el documental ‘Un pueblo y una escuela’. La sesión tendrá lugar en su conocido teleclub, a las 19.00 horas, y contará con la asistencia de los directores del documental, Carlota Nelson y Álex Loredo, que participarán en un coloquio final. “Ha sido un proyecto muy bonito, pero también muy necesario, porque trata de Cilleruelo, pero es la historia de la despoblación y de cómo se están quitando servicios a los pequeños pueblos”, reivindica Carlota Nelson.
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El documental salió casi por casualidad. “Raquel Casado y Fernando, que son los mejores embajadores de Cilleruelo, me invitaron a proyectar el documental que hice sobre la fotógrafa Cristina García Rodero, ‘La mirada oculta’, y la verdad es que me enamoré del pueblo y de sus habitantes. Cuando me propusieron hacer un corto sobre la importancia que han tenido, y todavía tienen, las escuelas de pueblo, no lo dudé: había que hacerlo”.

La directora con uno de los vecinos
“Es increíble todo lo que hace Cilleruelo con pocos recursos y mucho querer”
La grabación tuvo lugar en octubre y contó con todas las partes implicadas, desde antiguos maestros hasta los actuales y, por supuesto, las familias y los alumnos. “Había 8 o 9 niños, y casi todos eran familias de inmigrantes”, asegura, consciente de que la inmigración salva en muchos casos las cifras de despoblación en los pequeños municipios. “Durante el rodaje tuvimos que readaptar el guión porque una de las familias se tuvo que mudar”, recuerda.
Carlota es una gran enamorada de Cilleruelo. “Es un pueblo bastante único. Es increíble la cantidad de actividades que organizan. Yo invitaría a los alcaldes de toda España a pasarse por Cilleruelo para que vean todo lo que se puede hacer con pocos recursos y mucho querer”.
El documental busca, de esta forma, trasladar el mensaje positivo de la vida en los pueblos. “Vivir en una ciudad no es la única opción ni tiene por qué ser la buena. En los pueblos hay calidad de vida, hay tranquilidad, seguridad y una comunidad muy bonita. Ojalá este documental sirva para que las familias se replanteen esta posibilidad. Así, estas escuelas no correrían el riesgo de cerrar y las que ya lo han hecho podrían reabrir”.
En Cilleruelo ya han visto las orejas al lobo y, aunque a día de hoy cuenta con 9 alumnos, hace unos años hubo un intento de cerrarla, pero la oposición vecinal logró evitarlo.
Un pueblo activo
Lo cierto es que, con sus 200 vecinos, Cilleruelo es un pueblo de los más activos de la Ribera. Uno de sus principales proyectos de éxito es el cine de estreno que promueve cada fin de semana la Asociación Cultural Collalba, gracias al impulso de voluntarios como Raquel, la presidenta, o Fernando, Luci, Marce, Amalia, Rafa e Iván.
El sistema es absolutamente legal. La asociación paga una suscripción mensual a la productora Contracorriente Films y también a la empresa que suministra el software para que se pueda proyectar vía streaming. Según explicaba en este periódico hace unos meses la presidenta, Raquel Casado, por algo más de 200 euros al mes acceden a una plataforma con mil películas que pueden ver con la frecuencia que quieran, incluso pueden repetir.
En cuanto a la tarifa para las películas que se han estrenado en el año, o algunas especiales, se negocia de forma independiente con cada distribuidora.
Cumplido el primer año, y con más de 3.300 espectadores, la asociación confía en contar con el apoyo de la administración para acondicionar una sala que, pese a las mejoras, aspira a ganar en comodidad y en calidad de sonido.
Las sesiones se celebran en el antiguo almacén de grano, que se reformó hace ya muchos años como sala de usos múltiples. Tiene capacidad para 150 personas sentadas, pero hace falta acondicionarlo porque es un edificio antiguo y no está bien aislado. El calefactor, además, hace mucho ruido y, en invierno, el frío se nota mucho.