El Correo de Burgos

Sin agua potable

Los nitritos asfixian la economía de los pueblos pequeños de la Ribera

Castrillo invertirá 165.000 euros en una potabilizadora mientras Hontangas confía en recibir alguna ayuda para salir a flote

Hontangas está en una delicada situación económica por los nitritos

Hontangas está en una delicada situación económica por los nitritosLoreto Velázquez

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Aranda

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La alerta saltó hace un año y medio, tras el endurecimiento de los límites permitidos en la calidad del agua potable. Desde entonces, la contaminación por nitritos avanza sin remedio por los pueblos de la comarca de la Ribera. Hontangas, Sotillo, Moradillo, Torresandino, San Martín de Rubiales, Fuentemolinos, La Cueva de Roa, Arandilla, Haza... La lista es larga y la solución, cara.

Con apenas ayudas, cada pueblo lucha como puede. Castrillo de la Vega acaba de aprobar la inversión de 165.289 euros (200.000 con IVA incluido) en la adjudicación de las obras de mejora y control del tratamiento del agua potable. El proceso de adjudicación ya está abierto. La empresa que se haga cargo deberá ejecutar el proyecto en menos de seis meses.

Casi en números rojos

En Hontangas, el primer pueblo que dio la voz de alerta, el problema ya se ha solventado, pero la inversión ha supuesto un verdadero desafío. “Por fin ya lo tenemos resuelto y, desde mayo, tenemos agua de calidad. Los expertos dicen que casi es mejor que la de Bezoya”, asegura el alcalde, José Antonio Fernández, preocupado, eso sí, por unas arcas municipales que han quedado casi en números rojos. “Como dijeron que iban a priorizar a los pueblos con menor presupuesto, yo confiaba en poder acceder a las subvenciones que la Diputación de Burgos otorga dentro del Plan Integral del Agua, pero nos hemos quedado fuera y lo hemos tenido que pagar a costa del riñón del pueblo”, lamenta.

En total, han gastado algo más de 42.000 euros, todo un reto para un presupuesto anual que no llega a los 200.000 euros. “Además de la potabilizadora, hemos tenido que cambiar toda la maquinaria porque ya estaba muy obsoleta, pero, al menos, hemos solucionado el problema y mejorado el caudal para poder tener más agua”, subraya.

El regidor no pierde la esperanza de poder obtener alguna ayuda en una convocatoria futura de la administración provincial o de la Asociación para el Desarrollo Rural Integral (ADRI Ribera). “El problema es que, como pensábamos que nos iban a ayudar desde el Plan Integral del Agua, decidimos dedicar los planes provinciales a canalizar la parte que falta del arroyo, donde se acumulan muchos mosquitos, y ahora hay que pagarlo, y vamos muy justos”, advierte el alcalde.

Ante la falta de capacidad económica, muchos pueblos optan por una solución temporal, un parche. Es el caso de Moradillo de Roa o La Cueva de Roa, donde, a la espera de poder pagar una potabilizadora que cuesta 30.000 euros, han adquirido por 3.000 una potabilizadora pequeña con un grifo, donde los vecinos, a modo de fuente, pueden ir a coger agua.

Según los expertos consultados de la empresa Depur España, hay dos soluciones técnicas: la potabilizadora y la desnitrificadora. La principal diferencia es la funcionalidad: mientras la desnitrificadora se basa en un intercambio iónico que sustituye los iones de nitrato por iones de sodio, la potabilizadora opera por ósmosis y es más completa, ya que desmineraliza el agua.

Entrados en materia, la potabilizadora va muy bien para los nitratos y en las aguas duras, que tienen mucha cal. La parte negativa es el precio, más caro que la desnitrificadora. Sin embargo, a la hora de hacer balance, hay que tener en cuenta los gastos de mantenimiento y el consumo de sal, que, en el caso de la desnitrificadora, es más costoso.

Aunque la contaminación por nitritos ha paralizado el consumo de agua potable en muchos pueblos de la Ribera, los niveles de contaminación no son elevados, rondando la mayoría en parámetros que van de 55 a 60 mg/l.

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