“Lo mejor de vivir en Valdeande es que somos como una familia”
La alcaldesa hace un llamamiento a la administración porque “a veces nos sentimos abandonados”

Alcaldesa de Valdeande
Como profesora, María de las Viñas Iglesias Bocanegra podría estar viviendo en Aranda de Duero, donde ejerce en el colegio Vera Cruz, pero ella ha preferido el pueblo que la vio crecer: Valdeande. En 2019 dio incluso un paso más y, a día de hoy, es la alcaldesa de este pequeño municipio de 103 vecinos. “Lo mejor de vivir en Valdeande es que somos como una familia. Basta con que pase algo y les faltan segundos para venir a ayudarte”.
Con dos niños pequeños, la tranquilidad es una ventaja extra. “A mi me encanta, tenemos mucho contacto con la naturaleza, vamos al campo, hacemos actividades”, asegura, convencida de que vivir en un pueblo no es sinónimo de falta de alternativas. “Gracias a la implicación de muchos vecinos organizamos muchísimos planes. Yo hago gimnasia con las mujeres, manualidades... solo nos falta que la administración se implique, porque a veces nos sentimos abandonados”.
La principal preocupación es el servicio médico. “Antes teníamos dos días a la semana, pero desde el Covid solo tenemos médico un día y enfermera dos, y es un problema. Aquí la mayoría son personas mayores y muchas veces no pueden esperar al siguiente martes, por lo que dependen de alguien que les pueda llevar en coche a Caleruega o el pueblo donde pase consulta. Es un trastorno”, señala con inquietud, porque al médico, Florencio, le queda poco para jubilarse. “Le queremos con locura. Aunque sea médico de familia, yo llevo a mis hijos y la confianza en plena. Hemos tenido mucha suerte con él”.

Valdeande se viste por Navidad
Figuras de ganchillo
Desde 2021, Valdeande puede presumir de tener una de las navidades más especiales de la Ribera gracias a las figuras de ganchillo que han realizado las mujeres del pueblo. “Empezaron con el árbol de Navidad, y luego han seguido con el muñeco de nieve, el portal de Belén, los Reyes Magos... Cada año van haciendo una figura nueva o mejorando las que hay”, destaca, sin olvidar a los jóvenes, que son los encargados del montaje. “Aquí nos implicamos todos”, subraya a sabiendas de que el siguiente reto son las mandalas para decorar el pueblo en verano.
A la hora de escribir la carta a los Reyes Magos, la alcaldesa de Valdeande solo ansía dos regalos: recuperar los dos días de médico a la semana y contar con ayudas o subvenciones para seguir arreglando calles, “que hace mucha falta”. “Después del verano hemos arreglado una, pero el presupuesto no da para mucho más”.
Ribera
Pilar, peluquera itinerante. “En el pueblo tengo todo lo que hace falta para ser feliz”
Loreto Velázquez
Sobre la mesa aguardan proyectos que ayudarían mucho a mejorar el día a día de los vecinos, como el arreglo de las antiguas escuelas, un edificio viejo, pero muy vivo, que cuenta con un museo arqueológico romano en la planta superior y una sala polivalente que utilizan para actividades y encuentros, como la fiesta de la matanza del puente de la Constitución, en diciembre. “En verano organizamos exposiciones culturales, charlas, teatro...”, comenta con la esperanza de poder continuar con los arreglos. “El año pasado solventamos el problema de humedad de la pared con el friso y pintamos, pero en un edificio antiguo como este, siempre hace falta arreglar algo”.
La buena noticia ha llegado este año con las piscinas. “Gracias a una subvención de instalaciones deportivas, hemos podido arreglar la pequeña y adaptarla a normativa”, celebra entusiasmada, porque este verano “ha sido un lujo”. “Valdeande pasa de 50 personas en invierno a 600 en verano y, gracias a las piscinas, muchas familias prolongan su estancia a todo el mes de agosto”.
Burgos
El PSOE pide medidas extraordinarias para los afectados por el pedrisco y las tormentas en Burgos
El Correo de Burgos | El Mundo
Un año difícil
Lo cierto es que, en un pueblo que vive principalmente del cereal y el viñedo, este año no ha sido fácil. “El pedrisco que cayó el 24 de junio lo destrozó todo y luego, para remate, cayó otro la primera semana de julio. Fue devastador. Fui, con otros alcaldes afectados, a la delegación del Gobierno, pero por el momento no tenemos respuesta”, lamenta con la mirada puesta también en los caminos de la concentración parcelaria, que quedaron dañados.
María de las Viñas no sueña con grandes proyectos. “Aquí trabajamos cada día por mantener lo que tenemos”, asegura, mientras invita a conocer el bar y la única tienda, tras el cierre, hace dos años, de la panadería, por jubilación. “El bar da mucho juego porque sirve de punto de encuentro y eso es fundamental en los pueblos pequeños y luego está la tienda, que tiene casi de todo: buen pescado, buena carne y buena atención”, afirma.
En su opinión, más allá de las infraestructuras, los vecinos son los que dan vida al pueblo. “Aquí hacemos muchísimas actividades y para el Ayuntamiento son prioridad. Tenemos una asociación muy activa que organiza tanto en invierno como en verano”, señala con la mirada puesta en una nueva edición de Valdeande en Velas, una iniciativa puesta en marcha en 2023, a propuesta de una vecina, dentro de la Asociación Verano Cultural, que ha llegado para quedarse. “Tendrá lugar el 22 de agosto, con un programa, además de música, teatro y acrobacias de fuego”, adelanta.
Valdeande participa además en el exitoso programa de 'Te enseño mi pueblo', de la asociación ADRI Ribera. “Estamos en el equipo Juan, Abel, Silvia, María José, dos mujeres del grupo de teatro: Santas y Esther, y yo y es una visita muy interesante y amena. Se puede ver el segundo sábado de cada mes, pero si vienen de visita otro día nos apañamos. Somos un pueblo abierto”.
María llegó a la política, primero por convicción y después casi por obligación. Estuvo primero de teniente alcalde, pero cuando vio que nadie se presentaba en las últimas elecciones, dio el paso. Lo hizo con Rubén y María José, su equipo. “Ser alcaldesa de pueblo no tiene nada que ver con ser alcalde de ciudad. Aquí es más difícil porque vienen a la puerta de casa, pero, y aunque hay momentos complejos, en general compensa. Al final, poder aportar y hacer cosas buenas por el pueblo merece siempre la pena”.