El Correo de Burgos

El monte de la Calabaza cumple 600 años como patrimonio natural de Aranda

La Junta acaba de elaborar una revisión dasocrática para conocer su estado real y proyectar mejoras

Monte de la Calabaza en Aranda

Monte de la Calabaza en ArandaAntonio Niño

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Aranda

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En apenas unos días, el 24 de enero, el monte de la Calabaza celebrará una efeméride muy especial. Y es que se cumplirán 600 años desde que los monjes del Monasterio de La Vid lo vendieron al Ayuntamiento de Aranda, que lo compró para el uso y disfrute de sus vecinos. Desde entonces, es el único monte de utilidad pública del municipio. Hoy profundizamos en su historia y su futuro.

Según consta en los archivos del Monasterio de La Vid y detalla el historiador Máximo López Vilaboa, en su historia destaca un nombre: doña Embrot, quien cedió estas tierras al convento en el año 1220. “Ya entonces se conocía como el monte de la Calabaza”, asegura.

La amenaza de la desamortización

Al ser de utilidad pública, se libró de la Ley Desamortizadora del 1 de mayo de 1855, pero no fue fácil. La ley establecía la venta de determinados bienes, pero exceptuaba los terrenos de aprovechamiento común, siempre que el Gobierno diese su aprobación.

Para demostrarlo, el Ayuntamiento de Aranda mantuvo un largo litigio que se vio favorecido por el hecho de que, en el Catastro de Ensenada, el monte de la Calabaza aparecía erróneamente como bien de propios, mientras que otro monte cercano, el de Revilla de Olleros, sí figuraba claramente como de aprovechamiento común.

Desde 1861, el Ayuntamiento solicitó la exclusión del monte de la Calabaza de la desamortización, aportando testimonios, reales cédulas, sentencias antiguas e informes municipales que acreditaban el aprovechamiento común y la mancomunidad de pastos con otros municipios (Villalba de Duero y Quemada) desde siglos atrás. También se acreditó que los vecinos habían disfrutado libre y gratuitamente de los pastos y otros aprovechamientos, y que los arbitrios cobrados sobre productos sobrantes no impedían ese uso común.

La Administración del Estado denegó inicialmente la excepción en 1875, al considerar que el monte no reunía las condiciones exigidas por la ley por haberse arrendado algunos de sus productos. Sin embargo, los ayuntamientos afectados recurrieron ante el Consejo de Estado, donde se practicaron nuevas pruebas testificales que confirmaron el uso comunal continuado del monte desde antes de 1835. Finalmente, en 1878, una resolución de Alfonso XII revocó la Real Orden de 1875 y declaró la excepción.

Episodios históricos

El monte de la Calabaza ha sido testigo de la historia de España. Así, detalla, sirvió de entrenamiento en las maniobras militares que protagonizaron varios regimientos durante la dictadura de Primo de Rivera. Las más destacadas tuvieron lugar en mayo de 1926, con los alumnos cadetes de la Academia de Caballería de Valladolid, entre los que se encontraba un hijo del general Primo de Rivera. Como testigos acudieron personalidades de primer nivel, como el propio Primo de Rivera, el general Cavalcanti, el duque de Tetuán y el gobernador de Burgos.

El monte ha cautivado, añade López Vilaboa, a escritores como Camilo José Cela. En el libro de viajes Judíos, moros y cristianos, el afamado escritor gallego escribía: “En el monte que llaman de la Calabaza, que queda más allá del Arandilla, se distinguen hasta cinco verdes: el brillador verde de los prados, el verde ennegrecido del pino, el azulenco verde del enebro, el verde mortecino de las carrascas y el blancuzco y plateado verde de las sabinas, de las tímidas y cenicientas sabinas”.

Con el paso del tiempo, el monte ha ido perdiendo superficie. Parte de ella se expropió para construir la urbanización de viviendas unifamiliares La Calabaza.

La Calabaza

La CalabazaAntonio Niño

Pulmón verde

Hoy, con 1.130 hectáreas censadas, el monte de la Calabaza es un pulmón verde vivo y muy utilizado por vecinos, senderistas y deportistas. Corzos y jabalíes comparten espacio con conejos, liebres, zorros, águilas, gavilanes, cernícalos, milanos, aves migratorias… En cuanto a la estructura vegetal, predominan pinos, pinos piñoneros y encinas.

Linda con Vadocondes y Quemada y su uso es principalmente social. En el plano económico, solo obtiene rendimiento por tres vías: la licencia que paga el único pastor de ovejas que queda, la práctica cinegética que abonan de forma anual los cazadores con licencia y, muy esporádicamente, la venta de madera.

La última subasta se cerró en 2019, concreta el agente forestal Esaú Escolar, tras dos intentos infructuosos en los años 2016 y 2017. Aunque, por ley, el Ayuntamiento se puede quedar con el 85 % de los beneficios de la tala, el equipo de Gobierno de Sentir Aranda decidió por decreto reservarlo para el mantenimiento del monte; 37.000 euros que se están invirtiendo en el acondicionamiento de caminos. “Estamos teniendo muchos problemas porque, con las obras de la autovía, no encontramos máquinas disponibles, pero haría falta una mayor inversión para proteger la masa forestal”, apremia Escolar.

Del mantenimiento del monte se encargan ocho agentes forestales, que poco a poco necesitarán relevo porque en unos meses se jubilarán dos. “Intentamos buscar el equilibrio para compatibilizar todos los usos del monte”, sostiene, a sabiendas de que el principal riesgo es el fuego. “Afortunadamente, hasta ahora no ha habido ningún incendio grave; los pequeños conatos, provocados por acciones negligentes o rayos, han sido sofocados en los primeros momentos”.

Estado actual

La titularidad pertenece al Ayuntamiento de Aranda, pero la gestión depende de la Junta de Castilla y León como administración competente. Con el objetivo de garantizar su conservación, la Junta ha contratado la revisión dasocrática de los montes de la comarca, incluido el de la Calabaza. Según explican los expertos, este análisis testa la salud de cada monte con un decálogo de árboles por especies y estado. “Se trata de conocer lo que hay para poder realizar actuaciones de mejora”, señalan desde la Concejalía de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Aranda, donde no descartan nuevas plantaciones promovidas desde el ámbito municipal.

Plantación del pasado 3 de enero

Plantación del pasado 3 de eneroL.V.

Por el momento, la agrupación de electores Sentir Aranda organizó el pasado 3 de enero una nueva plantación, la segunda que lleva a cabo desde su fundación, que contó con la participación de unos 40 voluntarios. En total, se plantaron 60 Juniperus thuriferas (enebro). “Todavía no sabemos la ubicación, porque eso lo decide el Ayuntamiento, pero repetiremos la iniciativa el año que viene”, anuncia desde la agrupación Paz López.

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