Raquel Sanz será la primera mujer en presidir una peña de Aranda
La Capea rompe barreras con una junta directiva joven y con muchas ganas de defender la tradición

Raquel es la nueva presidenta de la peña La Capea
Raquel Sanz se convertirá en unos días en la primera presidenta de la peña La Capea, un hecho insólito si tenemos en cuenta que, hasta hace muy poco, las peñas de Aranda no permitían a las mujeres ser socias. “Llegamos con muchas ganas”, asegura.
Aunque tuvo que esperar un par de años para ser socia, hasta que con la celebración del 50 aniversario de la peña se abrió la convocatoria tras hacer socios honoríficos, ella ha crecido con la peña. “Desde pequeña he participado siempre, con mi tío Nicolás y mis primos. Para nosotros, la peña es como estar en casa, una gran familia”.
En la presidencia, Raquel no estará sola. Junto a ella trabajarán codo con codo un grupo de jóvenes que demuestran que aquí sí hay relevo generacional. Son: Alicia Sanz, que ejercerá como vicepresidenta; Leticia Álvarez (secretaria); Tamara Llorente (tesorera) y, como vocales, Sara Dueñas, Javier Muñoz, Ángel Rubio y Nicolás Lázaro.

Junta directiva de la Peña La Capea
Ellos han presentado la única candidatura. “Si hubiese aspirado alguna otra, hubiese habido votación, pero como solo nos hemos postulado nosotros, hemos salido directamente. Ya hemos entregado los papeles y estamos a la espera del último trámite que realiza la Junta de Castilla y León”, afirma, agradecida por la acogida. “La gente está bastante contenta”.
A la hora de presentarse, la edad fue determinante. “Todos estamos entre los 30 y los 35 años. Queríamos aportar a nuestra peña, hacer cosas, y creíamos que era el momento, antes de empezar con los niños y todas las obligaciones que conllevan”.
“Tener una peña es tener un tesoro”
Sobre la mesa, retos, pero también agradecimientos. “Queremos mantener el nivel que han dejado las anteriores juntas directivas, seguir con las actividades y con las iniciativas sociales, que son muy importantes para todos nosotros”, sostiene, con la mirada puesta también en recuperar tradiciones que se han ido perdiendo con el paso de los años, como las excursiones por la zona. “Hace años tenían mucho éxito. Vamos a ver si organizamos alternativas que gusten, como visitas con catas”, avanza.

Primera traje de la peña La Capea
Raquel trabaja en Vermiduero, una empresa afincada en Roa y especializada en agricultura ecológica y, concretamente, en la elaboración y venta de humus de lombriz. “Creo que va a ser una etapa buena porque tenemos una peña muy viva. Tenemos el cocido solidario, la comida del aniversario, las comidas de fiestas, la alubiada de Santa Celicia y aquí todos ayudan. Es una maravilla”.
Ella lo tiene claro: tener una peña es tener un tesoro. “Es el sentimiento de pertenencia a un grupo; vamos todos juntos, mayores y pequeños, es como una familia y las fiestas se viven de otra manera. Si no estás en una peña, tienes los conciertos, las verbenas, pero falta algo”, asegura sin olvidar los toros, la gran asignatura pendiente de Aranda. ”Forma parte de nuestra identidad y de las tradiciones”.

La bodega de la peña La Capea sse encuentra en la plaza Santa María
Bodega
Las peñas de Aranda cumplen, además, una función crucial en el mantenimiento de las bodegas subterráneas, un legado histórico que ratifica la conexión entre Aranda y el vino y que se ha consolidado como un recurso turístico de primer orden. “Vistos los problemas de filtraciones que tiene alguna otra bodega, no nos podemos quejar. Intentamos mantenerla lo mejor posible y, cuando podemos, hacemos alguna actuación de mejora. Hace unos años, por ejemplo, se hizo una sala nueva”, señala, a sabiendas de que el mejor mantenimiento de las bodegas es utilizarlas.
Raquel presume de bodega. “Es la única que tiene patio y la verdad es que da muchísimo juego en verano”. Aunque no hay visitas programadas para los turistas, siempre que hay socios hay oportunidad de entrar.
Ribera
“Si queremos proteger las bodegas hay que levantar la calle Isilla y terminar con las fugas”
Loreto Velázquez
Su historia se remonta al año 1974, cuando un grupo de amigos decidió unirse como aficionados taurinos. A la hora de escoger nombre, eligieron al torero que entonces estaba de moda y era líder en el escalafón: Pedro Gutiérrez Moya, conocido como Niño de la Capea.
Según explica Roberto Colomo, ex presidente de la peña y colaborador en la nueva junta directiva, en el año 2016 dieron un paso más, actualizando su nombre a ‘Asociación Peña Cultural, Gastronómica y Taurina La Capea’ y también su vestimenta. “Cambiamos la camisa verde, porque era muy difícil de encontrar, por una blanca y mantuvimos nuestro chaleco granate, que en su día nos asignó el Ayuntamiento, y el pañuelo verde. Además, cambiamos la imagen del escudo, conectando nuestra afición por los toros con la música de nuestra charanga, que para nosotros es importantísima, y el vino de Ribera del Duero, que es una seña de identidad”.
La Peña El Jarro celebra su 50 aniversario
Por otro lado, la peña El Jarro está de enhorabuena. Cumple 50 años de historia y lo va a celebrar con un programa de eventos especiales que irá desarrollando en los próximos meses. Como anticipo, el próximo sábado, 31 de enero, el historiador Máximo López Vilaboa ofrecerá una charla sobre los inicios de las peñas en Aranda de Duero.

El Jarro
La conferencia tendrá lugar a las 20.00 horas en el local de la peña en la calle Josefina Arias de Miranda, con entrada libre hasta completar aforo. “Al finalizar el evento habrá una cata informal de vino para todos los asistentes”, animan desde la junta directiva.