Aranda inicia el expediente para romper el contrato con Aplibur por las irregularidades de la obra del ARU Santa Catalina
El Ayuntamiento asumirá la dirección de la obra y hace un llamamiento a los contratistas de Aranda para avanzar

Los vecinos están hartos
No va a esperar más. El Ayuntamiento de Aranda inicia el expediente para resolver el contrato que mantiene con Aplibur por las irregularidades cometidas desde junio en la ejecución de las obras del ARU de Santa Catalina. “La empresa no nos ha dejado más remedio. La situación es del todo intolerable”, rechaza el alcalde, Antonio Linaje.
Según explica la concejala de Urbanismo, Ana María Hervás, no significa que hoy el contrato con Aplibur esté resuelto, pero “sí se ha dado el primer paso”. “Esto abre la posibilidad de que el Ayuntamiento pueda empezar, con carácter de emergencia, a dar habitabilidad, confort y seguridad”, afirma.
A nivel practico y ante la llegada de las lluvias, la prioridad se centra en los portales que están a la intemperie. Según explica Hervás, con el contrato vigente solo podían actuar de emergencia los bomberos, como ha ocurrido este fin de semana y como intervinieron en julio, pero ahora, con la incoación del expediente de resolución, el Ayuntamiento podrá ejecutar determinadas actuaciones de emergencia de manera directa y con garantías jurídicas. “La brigada de obras ya ha estado tomando medidas, y digo medidas físicas en la obra, para poder entrar a hacer lo que entendemos que es la primera medida urgente, tapar esos huecos de las escaleras, tanto de los dos portales de la calle Lerma, que están más expuestos, como también los huecos de los otros 16 portales”, anuncia.
Dicho esto, la concejala despeja cualquier duda. Incoar un expediente de resolución no significa que la obra pueda estar terminada mañana, pero al menos se dará seguridad y habitabilidad a las viviendas. “No puedo decir que mañana estemos con 40 personas en la obra porque no es cierto y no va a poder ser. Estaremos con las personas que se requieran para cerrar los huecos de los portales y que, durante el invierno o los meses en los que no se pueda ejecutar una obra directa, los portales estén habitables. Ese es el objetivo principal”, señala.

Más allá de la seguridad y la habitabilidad, los vecinos exigen limpieza
Cacerolada
A medio-largo plazo, el Ayuntamiento trabajará en dos vías. Con la primera, asumirá la responsabilidad y dirección de la obra de manera directa con los subcontratistas, mientras que en la segunda, trabajará por si hay que acudir a una nueva licitación, un escenario que por ahora descartan. La concejala hace un llamamiento a las empresas de Aranda para que pongan su grano de arena participando y entrando a colaborar dentro de la obra. “Es un trabajo técnico importante que nos va a llevar mucho esfuerzo, pero es necesario hacerlo y en esa vía estamos trabajando”, apremia, consciente de la preocupación de unos vecinos que, hartos de esperar, han convocado este viernes una cacerolada ante la puerta del Ayuntamiento a las 12.00 horas.
La concejala puntualiza que no es una resolución que se haya tomado de manera urgente ni provocada por los acontecimientos de las últimas 24 horas. “Quiero que quede claro. Ha sido una resolución que se ha podido tomar en el día de ayer tras un trabajo hecho a lo largo de estos meses”, responde.
Según explica Hervás, el Ayuntamiento comienza a trabajar en el mes de julio, cuando la empresa solicita la paralización total de las obras y, sin esperar a ningún tipo de resolución, abandona los trabajos. “A partir de ese momento empieza un periplo que ha sido trabajar a contrarreloj desde dentro de la Concejalía”, insiste.
Dos particularidades
El Ayuntamiento destaca la singularidad de una obra que se realiza con 180 familias viviendo en los edificios. “La prioridad es salvaguardar la seguridad y la habitabilidad de las casas y el confort de las personas que están allí, que lógicamente tienen una dificultad añadida si, a la situación que están viviendo de tener una obra, se le añade la dificultad de tener la incertidumbre de no saber qué va a pasar con esa obra”, lamenta.
La segunda particularidad llega al ser una obra subvencionada, una circunstancia que obliga a “ser muy rigurosos en el procedimiento administrativo” y también desde un punto de vista técnico para poder llegar a ejecutar la obra en los plazos y sin ningún tipo de otro problema añadido.
Alegaciones
La incoación del expediente de resolución contractual abre ahora un plazo de alegaciones, que la empresa previsiblemente utilizará. “Estoy absolutamente convencida de ello”, asegura Hervás, a sabiendas de que Aplibur así lo ha hecho a lo largo de estos meses, dilatando y “entorpeciendo” el proceso administrativo.
El Ayuntamiento toma esta decisión un día después de intentar reunirse con la dirección de la empresa, afincada en Burgos. “Llevamos persiguiéndolos desde el mes de julio”, rechaza.
La preocupación se extiende ahora a cómo puede afectar esta dilación a la financiación. Según explica la titular de Obras, la Junta de Castilla y León está al corriente de la situación y, aunque el plazo marcado, tras la ampliación, es finales de septiembre de 2027, la subvención está ligada a la eficiencia, no a la accesibilidad.