Tres pueblos unidos contra una nueva ampliación de una granja porcina en la Ribera
Haza, La Sequera de Haza y Castrillo de la Vega se movilizan para frenar una ampliación que consideran dañina para su supervivencia
Vista de la localidad de Haza. ECB
Los ayuntamientos de Haza, La Sequera de Haza y Castrillo de la Vega presentarán alegaciones contra el nuevo intento de la granja porcina González de ampliar la capacidad. La empresa pide crecer hasta las 3.800 cabezas. “Cuando abrió en el año 2022, antes de terminar siquiera la obra, ya presentó la primera solicitud para ampliar a 6.000. No sabemos qué pasó entonces, pero ahora vuelve a la carga y está claro que su objetivo final son los 6.000 cerdos”, rechaza el alcalde de Haza, Antonio Muñoz.
"¿Cómo vas a visitar la Ribera del Duero si huele a mierda?"
El regidor de este pueblo que, con 30 vecinos, está luchando contra la despoblación con una estrategia centrada en el visitante y en el turismo, pide ayuda a la Junta de Castilla y León y al nuevo consejero de Agricultura, Joaquín Antonio Pino. “Estamos en la Ribera del Duero y, gracias al vino y al enoturismo, estamos teniendo una oportunidad de futuro. Pero de nada sirve que hagamos un esfuerzo ímprobo para musealizar la Torre del Homenaje, adaptar las calles para que se vean bien, promover el bar, las casas rurales o el puesto de caravanas, que este fin de semana tenía 9, si luego huele mal y los turistas salen corriendo”, advierte con una pregunta que no deja lugar a dudas. “¿Cómo vas a visitar la Ribera del Duero si huele a mierda?”, rechaza.
“Hemos logrado crecer”
Ubicado a 910 metros de altura, Haza ofrece uno de los grandes balcones de la Ribera. “Es uno de los pueblos más pequeños en número de habitantes, pero en los últimos años hemos logrado crecer y han venido nuevas familias. No podemos echar todo por tierra por el afán económico de una empresa que, además, ni da trabajo ni fija población”, señala al recordar que en esta granja trabaja una única persona, “y ni siquiera a tiempo completo”. “Los vecinos están muy preocupados”, afirma.
El alcalde hace un llamamiento a todas las personas o empresas que puedan presentar alegaciones contra este proyecto “dañino” para el pueblo y para la zona. “No entiendo la actitud de la Junta de Castilla y León. Estamos todo el día hablando de la España Vaciada y, cuando por fin damos con una tecla que funciona, que es el enoturismo, la Administración permite que pongan granjas y más granjas”, censura, sin olvidar los nitratos. “¿Cuántos pueblos de la Ribera nos hemos quedado sin agua potable por la contaminación de los nitratos? Aquí, en el Ayuntamiento, ya hemos gastado 40.000 euros en un equipo de ósmosis. Es un suma y sigue”, termina, cansado de ser ciudadano de segunda.
La Denominación de Origen Ribera del Duero se extiende por una franja de unos 115 km de longitud y 35 de anchura a lo largo de cuatro provincias, Burgos, Soria, Valladolid y Segovia. Reúne en torno a 26.000 hectáreas de viñedo inscrito y cuenta con 8.000 viticultores y unas 390 bodegas. La Ribera del Duero se ha convertido, además, en una de las rutas del vino más visitadas de España y en la primera de turismo de interior, pero preocupa cómo afecta la proliferación de granjas intensivas. Y es que, aunque a día de hoy solo hay dos macrogranjas que superen las 7.200 cabezas, ambas en Pesquera de Duero (Valladolid), el grueso del problema se sitúa en el goteo de instalaciones intermedias que se tramitan por la vía simplificada y que, acumuladas, saturan el territorio.
Granja junto Haza y Castrillo de la Vega
Municipios con más de 10.000 cerdos
En la provincia de Burgos hay siete municipios con más de 10.000 cerdos censados. De los que pertenecen a la Denominación de Origen o limitan con ella, destacan Aranda de Duero, con 10.212 cerdos; Huerta de Rey, con 16.317, y Quintanilla del Agua y Tordueles, con 18.025. Lerma, con 17.201, queda en el límite de la comarca. En el rango intermedio, dentro de la denominación de origen burgalesa, sobresalen por su crecimiento reciente Hontoria de Valdearados (de 3.868 a 7.993 cabezas), Villalba de Duero, que alcanzó las 11.338, y Vadocondes (de 1.690 a 3.441).
La tendencia, además, sigue al alza. Según explican los expertos consultados, en marzo de 2025, en toda Castilla y León había en curso 81 expedientes de nuevas granjas porcinas, todas de capacidad superior a 2.500 cerdos de cebo, y en torno a un centenar de proyectos de plantas de biogás en tramitación. Conscientes del perjuicio que esta proliferación supone para el enoturismo y el viñedo, el Consejo Regulador Ribera del Duero presentó el pasado mes de julio un manifiesto para recoger firmas y lograr que la Junta reordene el territorio y proteja la joya económica de la zona.
Ribera
Ribera del Duero pide una regulación más estricta de macrogranjas y plantas de biogás
Loreto Velázquez
Otros pueblos y una misma causa
Mientras Haza, La Sequera de Haza y Castrillo de la Vega inician una nueva batalla administrativa, otros pueblos ya han vivido esta experiencia. San Juan del Monte fue el primer caso, en 2021. Las bodegas afectadas presentaron un recurso, pero en enero de 2023 un juzgado de lo contencioso-administrativo de Burgos avalaba la instalación al considerarla actividad ganadera —no industrial— en suelo rústico común, sin exigir autorizaciones adicionales.
Gumiel de Mercado, con un censo de 1.500 hectáreas de viñedo, fue, por su parte, el caso más activo, con seis bodegas afectadas. Los trámites para instalar una granja de 6.000 cerdos de cebo (de 20 a 120 kg) arrancaron en 2022. El proyecto salió a información pública por primera vez en 2023 y por segunda vez a finales de 2025, con plazo de alegaciones hasta el 20 de enero de 2026.
Ribera
“El enoturista cada vez es más exigente. Necesitamos proteger la Ribera del Duero”
Loreto Velázquez
El problema se extiende a golpe de nuevas granjas en Fuentelcésped y Milagros, amenazado, además, por el avance del biogás. “Las bodegas no tenemos nada en contra de la ganadería. Lo que pedimos es que cada nueva instalación se evalúe teniendo en cuenta todo lo que ya hay alrededor, porque es la acumulación lo que pone en riesgo el viñedo, el agua y un enoturismo del que hoy viven muchos de estos pueblos”, señala el presidente de la Asociación de Bodegas de la Ribera del Duero (Asebor), Iker Ugarte al recordar que cuando una bodega invierte en una sala de visitas o en un alojamiento, está apostando por quedarse en el territorio. “Necesitamos reglas que protejan esa apuesta”, añade.